Tras el estrepitoso y monumental fracaso del tercer ataque contra Cartagena de Indias entre marzo y mayo de 1741, el almirante Vernon se dirigió por segunda vez contra la isla de Cuba, tratando de conseguir algún éxito y asegurar el flanco oriental de la gran tenaza contra las posesiones españolas planificada por los británicos. Esta vez los británicos lograron desembarcar unos 4.000 soldados en tierra firme en la costa sur de la isla el 5 de agosto, apoderándose de Guantánamo y su bahía. Tras fortificar su posición, los británicos avanzaron por tierra hacia Santiago de Cuba durante tres días, al final de los cuales el general inglés que mandaba las fuerzas, el general Wentworth, decidió parar el avance ante el cansancio de sus hombres, las enfermedades tropicales que se cebaban en ellos y los ataques guerrilleros de los españoles.
Los ingleses acamparon durante cuatro meses a cien kilómetros de Santiago de Cuba. Contra ellos se dirigieron las fuerzas regulares y de milicias del gobernador de Santiago de Cuba, general don Francisco Cagigal de la Vega, futuro virrey de Nueva España, y de don Carlos Riva Agüero, unos 350 soldados y 600 milicianos en total, que les combatieron con dureza lanzando ataques diversos organizados en guerrillas. Mientras el almirante Vernon permanecía anclado en el mar sin atreverse a entrar en el canal de Santiago de Cuba por la derrota sufrida en Cartagena de Indias, el 5 de diciembre los ingleses en tierra alcanzaron la cifra de 2.260 enfermos, lo que obligó a los británicos a retirarse a sus buques, siendo persiguidos a tiros por los españoles. Vernon levó anclas el 9 de diciembre y se dirigió de regreso a Jamaica con numerosas bajas entre sus hombres[01].
NOTAS:
[01] Zapatero, op. cit., pág. 295. También, Kamen, op. cit. pág. 545; y Moya, op.cit., pág. 7.