Durante su navegación al Caribe en agosto de 1739 con los navíos Burford (70), Worcester (70), Princess Louise (60), Strafford (50) y Norwich (50), el almirante Vernon esperaba poder apoderarse en aguas gallegas de la flota española que regresaba de América al mando del jefe de escuadra de la Armada don José Alonso Pizarro, pero no lo logró.

A primeros de octubre Vernon llegó a la isla de la Antigua, y desde allí destacó al capitán Thomas Waterhouse al mando de los navíos Princess Louise (60), Strafford (50) y Norwich (50) hacia la Guaira para interceptar el tráfico marítimo español entre este puerto y el de Portobelo. Al llegar a la Guaira el 22 de octubre, Waterhouse divisó varios barcos de pequeño porte y decidió apresarlos; eran diecisiete barcos mercantes de diferentes tamaños cargados de azogue para la Península, muchos de ellos pertenecientes a la Compañía Guipuzcoana de Caracas, que era la compañía propietaria del monopolio del comercio en aquellas costas. Enarbolando bandera española a modo de engaño, los tres navíos británicos entraron en el puerto, tomaron posiciones y comenzaron a bombardear la ciudad. Los españoles, al mando de su gobernador Gabriel José de Zuloaga y del capitán Francisco Saucedo, respondieron al fuego de inmediato y con bastante efectividad; durante tres horas se estableció un cañoneo en el que los barcos británicos se llevaron la peor parte, por lo que el capitán Waterhouse determinó abandonar aquellas aguas y retirarse a Jamaica.

Vernon llegó a Jamaica el 26 de octubre de 1739, donde esperaba unir sus barcos con los del comodoro Brown para totalizar una flota de nueve navíos, siete fragatas y varios buques menores. Allí supo que España mantenía pocos barcos de guerra en el Caribe y que Pizarro ya estaría en España, por lo que dedujo que los galeones del tesoro estarían aún en los puertos de Cartagena de Indias o Portobelo en espera de zarpar para La Habana, y de allí hacia España. Pero el comodoro Brown no esperaba la llegada del almirante Vernon y había iniciado por su cuenta una expedición contra la Habana, donde el 17 de septiembre se había presentado con seis buques de guerra en misión de reconocimiento.



Plano del castillo de la Real Fuerza en la plaza de la Habana, confeccionado por el coronel don Bruno Cavallero, Ingeniero en jefe, en 1731.

El ingeniero militar D. Antonio Arredondo escribió un informe sobre este asedio[01]:

    "El 17 de septiembre, como a las diez del día, se descubrieron en la Costa de Barlovento dos navíos, el uno de 70 cañones y el otro de 20, y habiendo dado caza a diferentes barcos españoles del tráfico de la Costa, disparándoles con bala, la mencionada fragata dió fondo con bandera inglesa delante del Puesto de Bacoranao, situado a dos leguas a barlovento, y comenzó a batirlo."

Así comenzó un asedio que se prolongaría hasta el 16 de noviembre, si bien el comodoro Brown regresó a primeros de noviembre al conocer la llegada a Jamaica del almirante Vernon. Durante el sitio los británicos apresaron numerosas balandras y goletas mercantes que acudían a La Habana con cargamentos de añil y cal. Realizaron una serie de breves desembarcos, que permitieron a los españoles hacer prisioneros y recabar datos sobre los efectivos y nombres de los oficiales británicos.

Según el diario del ingeniero Arredondo, el gobernador y capitán general de Cuba, mariscal de campo don Juan Francisco Güemes de Horcasitas, se distinguió en la planificación y preparación de la defensa ante lo que parecía un ataque inminente. El comodoro Brown quería reconocer los fondeaderos cercanos a la capital y organizó varios desembarcos de tropas con tal finalidad, por lo que el gobernador envió tropas contra ellos que los rechazaron e hicieron algunos prisioneros. También se distinguieron las guarniciones del castillo de Cojimar, Matanzas, Castillo de El Morro, Castillo de La Punta, etc, todas ellas arengadas por el gobernador y exortadas a combatir contra el invasor "por la honra de Dios, del Rey nuestro Señor, y de la Patria." Los ingleses bombardearon estas posiciones en espera de la respuesta española, para así poder evaluar la situación y potencia de los cañones de la defensa.

El reconocimiento inglés concluyó que la Habana estaba defendida por varios castillos que emplazaban unos 150 cañones y una guarnición de unos 7.000 hombres, con armas suficientes para armar hasta 10.000 hombres y con capacidad para movilizar milicias, por lo que los ingleses no podían atacar con las fuerzas que tenían. Por lo tanto, persuadidas de lo inútil de cualquier intento de ataque en fuerza y finalizado el reconocimiento de las defensas, las fuerzas navales que el comodoro Brown había dejado en Cuba se retiraron de las costas cubanas el 17 de noviembre de 1739 hacia Jamaica. En su viaje de regreso hicieron un reconocimiento de Bahía Honda, en la costa noroccidental de la isla, por si en un futuro debieran de desembarcar allí.

Cabe destacar que tanto el asedio del comodoro Brown a la Habana como el ataque a la Guaira se hicieron sin que Inglaterra hubiera declarado aún la guerra a España, que lo hizo el 23 de octubre y la publicó el 3 de noviembre, por lo que ambos ataques fueron una muestra más de la felonía e insaciable voracidad pirática británica contra España.


NOTAS:

[01] "Diario llevado por el Yngeniero Militar D. Antonio Arredondo desde el día 17 de septiembre de 1739 hasta el 16 de noviembre del mismo año, que estuvo bloqueando aquel Puerto una Esquadra Ynglesa; dirigido a demostrar las disposiciones de Defensa, que en dicho tiempo determinó el Gobernador de la Habana, Capitán General de toda la Ysla D. Francisco Fernández Güemes de Horcasitas." Documento copiado del Archivo General de Indias, Sevilla, por Benito León y Canales, el 26 de mayo de 1852, archivado en el Servicio Histórico Militar de Madrid (signatura 6.821; 2-3-6-1). Citado por Zapatero en la obra citada.