El plan de los británicos consistía en conquistar el Istmo de Panamá para cortar la unidad territorial y política de los virreinatos españoles, y a continuación introducir sus tropas en el Perú y apoderarse de sus riquezas. Para ello los británicos pretendían hacer un ataque en tenaza desde el Atlántico y desde el Pacífico de la siguiente forma:

  • Conquistar la plaza de La Habana, principal puerto español en el Caribe, y las plazas de Tierra Firme de La Guaira, Portobelo y Cartagena de Indias mediante el ataque de una poderosa flota que partiese de Gran Bretaña y tuviese su base en Jamaica.

  • Conquistar el Golfo de Panamá mediante el ataque de una escuadra ligera que bordease el Estrecho de Magallanes y subiese por el litoral sudamericano del océano Pacífico.





Plan de ataque de los británicos en 1739, sobre un mapa de 1805 de las Antillas y Tierra Firme dedicado al Príncipe de la Paz (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de la Biblioteca Nacional de España).

En junio de 1739 los británicos tuvieron noticia de la salida de varios buques españoles de América hacia la península y decidieron apoderarse de ellos. Se trataba de la flota del azoqgue, que había llegado a Veracruz en marzo de 1738 al mando del jefe de escuadra de la Armada don José Alonso Pizarro y regresaba a España cargada con mercancías americanas y cinco millones de pesos. El hecho constituyó un fragrante delito de ataque de piratería por sorpresa, ya que los buques británicos partieron a la caza dos meses y medio antes de que el rey Jorge II declarase la guerra a Felipe V el 23 de octubre. En agosto de 1739 los ingleses tenían entre Gibraltar y Mahón las escuadras del almirante sir Chaloner Ogle, contraalmirante Nicholas Haddock y el capitán George Clinton, con un total de quince navíos y seis fragatas. Sus esfuerzos se concentraron en patrullar las aguas del cabo San Vicente y del litoral atlántico peninsular para tratar de capturar los barcos españoles.

El 1 de agosto de 1739 el almirante sir Edward Vernon zarpaba del puerto de Portsmouth con una escuadra de cinco navíos hacia Jamaica para atacar las plazas españolas en el Caribe; pero como los barcos españoles no aparecían en su supuesto rumbo a Cádiz, a los pocos días Vernon recibió orden de dirigirse al cabo Finisterre para apostarse allí, pudiendo adelantarse hasta Madeira, y tratar de capturar los buques españoles en el supuesto que navegasen hacia la Coruña. El Almirantazgo le envió un refuerzo de tres navíos y una fragata para que se apostasen en el cabo Ortegal y evitar que los barcos españoles del Ferrol saliesen a socorrer la flota del general Pizarro; se trataba de los cuatro navíos de línea San Felipe (80), Santa Ana (70), Reina (70) y Príncipe (70), que estaban al mando del teniente general de la Armada don Rodrigo de Torres, quien además contaba con tres navíos más desarmados (San Carlos, Princesa y Galicia).

El jefe de escuadra Pizarro había zarpado de Veracruz el 2 de febrero de 1739, pero una tormenta le obligó a regresar a puerto con la flota en bastante mal estado. Pizarro no pudo zarpar de la Habana hasta el 22 de junio, con una escolta formada por los navíos Guipúzcoa (64), León (70) y Castilla (60) y la fragata Esperanza (50). Al llegar a las islas Canarias le esperaba un aviso de parte del primer secretario del despacho de Marina e Indias, José de la Quintana Chavarría, quien le informó de la amenaza británica que le acechaba ante Cádiz y la Coruña, por lo que Pizarro decidió cambiar sus planes. De forma inesperada, tomó rumbo hacia las costas de Irlanda y desde allí se dirigió a Santander; de esta manera burló la vigilancia inglesa y logró entrar en puerto sin novedad el 13 de agosto.



Rumbo tomado por el jefe de escuadra de la Armada don José Alonso Pizarro para conducir la flota del azogue de regreso a España y burlar la vigilancia británica, realizada con más de 25 buques (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de Google Maps).

Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y la creciente amenaza británica, el 16 de agosto, el ministro Quintana comunicó al gobernador de Cartagena de Indias, don Pedro Hidalgo, los preparativos de guerra observados a los británicos y la salida de la escuadra de Vernon hacia el Caribe. Además, el rey Felipe V decidió volver a crear el virreinato de Nueva Granada por Real Célula de 20 de agosto de 1739, nombrando para el cargo al experimentado mariscal de campo don Sebastián de Eslava y Lazaga, Berrio y Eguirreta, Señor de Aguilar, con el encargo de poner en defensa el territorio ante la inminente guerra contra Inglaterra. Eslava sería el virrey durante toda la guerra y se cubriría de gloria en la defensa de Cartagena de Indias al derrotar al almirante Vernon en 1741.

A pesar de que los británicos fueron quienes iniciaron la guerra y que habían enviado al almirante Vernon hacia el Caribe tres meses antes de la declaración de la guerra, los preparativos para la escuadra ligera rumbo al Pacífico, que estaría al mando del comodoro George Anson, sufrieron dificultades para reclutar las tripulaciones, obtener alimentos en buen estado y reparar los mástiles y cascos de los buques. En vista de las dificultades, el Almirantazgo británico ordenó completar las tripulaciones con el alistamiento forzoso de 500 internados del hospital de Chelsea, la mayor parte de ellos mutilados, algunos locos y con numerosos ancianos de entre 60 y 70 años; muchos huyeron antes de embarcar. Mas tarde llegaron jóvenes reclutas que jamás habían disparado un mosquete ni navegado en la mar. La escuadra tardaría aún un año en partir de Inglaterra, y no lo haría hasta el 18 de septiembre de 1740.

NOTAS: