SANTORAL


LOS ÁNGELES CUSTODIOS - 2 de octubre

Fiesta para honrar a El Ángel de la Guarda.


Desde la infancia a la muerte, la vida de humana esta rodeada de su custodia. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios (CIC 336).



Los ángeles custodios

Dios al principio de los tiempos creó de la nada unas sustancias espirituales que son llamadas Angeles; son seres espirituales creados por Dios para adorarlo y servirle como sus mensajeros. En toda la Biblia, desde el Genesis hasta el Apocalipsis, aparecen los ángeles. Los ángeles fueron sometidos a una prueba moral; éstos se encontraban primero en estado de peregrinación por el cual debian merecer, con la ayuda de la gracia y mediante su libre cooperacion a ella, la visión beatífica de Dios en un estado definitivo. Los ángeles buenos que salieron airosos de la prueba recibieron como recompensa la felicidad eterna del cielo (Judas, Capitulo Unico, Versiculo 6).

Nada hay tan apacible como un Angel Custodio, nada tan lleno de gracia como la Bondad de Dios que ama tanto nuestra alma, que la guarda con un angel que no solo avisa y consuela, sino que le sirve tambien. Los angeles custodios (Angel de la Guarda) se toman el cuidado de las almas que se les confia sin interrupcion. El numero de los angeles es tan grande, que ninguno de ellos que ha tomado a su cargo un alma vuelve a ser destinado a cuidar otras, si la ha llevado a la salvacion.

La Iglesia celebra desde el Siglo XVI una fiesta especial para honrar a los santos angeles custodios. El catecismo romano enseña : "La Providencia Divina ha confiado a los angeles la mision de proteger a todo el linaje humano y asistir a cada uno de los hombres para que no sufran perjuicios.La Sagrada Escritura testifica que todos los angeles se hallan al servicio de los hombres.(Hebreos,Capitulo 1,Versiculo 13 y 14).

La vida humana comienza en el momento de la concepción. Es en ese momento que Dios crea nuestra alma y se deduce que es entonces cuando se nos asigna el ángel custodio. Los ángeles custodios están encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Deberíamos ser agradecidos con nuestro ángel e invocar su protección y guía.

Cada creyente tiene su particular angel de la guarda desde el dia de su Bautismo, pero según doctrina general de los teólogos, no sólo cada creyente, sino cada hombre (tambien los infieles), tiene desde el dia de su nacimiento un Angel de la guarda particular (Angel Custodio). Tal acierto se funda biblicamente en la frase del Señor que refiere:

"Cuidense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo ... sus Angeles en el cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo" (Mateo, 18,10).

El Angel Custodio que ha logrado llevar al cielo a su protegido, queda luego junto a èl en el cielo. Con la entrada de su protegido al cielo, se aumenta en gran manera la gloria y contento del mismo Angel.

Los Angeles Custodios de aquellos que no veran la gloria de Dios y se condenan, no se ven privados por ello de ese aumento accidental de gloria. Dios los agrega a los servidores especiales de la Reina de los Angeles (Virgen Maria) y alaban y cantan con indecible armonia la justicia infinita de Dios. Al Angel Custodio hemos de tratarle como a un entrañable amigo. Él esta siempre en vela, constantemente dispuesto a prestarnos su concurso si se lo pedimos. Es una gran pena cuando, por olvido, por tibieza o por ignorancia no nos sentimos acompañados por tan fiel compañero, o no le pedimos ayuda en tantas ocasiones en que la necesitamos. Nunca estamos solos en la tentación o en la dificultad, nuestro Angel nos asiste; estará con nosotros hasta el mismo momento en que abandonemos este mundo.

Al final de la vida, el Angel Custodio nos acompañara ante el tribunal de Dios, como lo manifiesta la Liturgia de la Iglesia en las oraciones para la recomendación del alma en el momento de la muerte. Además de nuestra amistad, al Angel Custodio le debemos veneración como quien está siempre en la presencia de Dios, contemplándole cara a cara y a la vez junto a nosotros.

Fundamentos Bíblicos:

Exodo 23, 20-23a: Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»

Mateo 18,10: "Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos."

San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).

La Iglesia recomienda el recurso a su protección.

La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.

Muchos santos han dado testimonio de una bella relación con sus ángeles custodios. Santa Francisca Romana veía a su ángel custodio.


Oración

Angel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.


Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.


En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.


Angel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.


Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.


En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas


Oficio de Lectura, 2 Octubre, Santos Angeles custodios
Que te guarden en tus caminos
De los sermones de san Bernardo abad
Sermón 12 sobre el salmo 90

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: «El Señor ha estado grande con ellos». Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu, incluso le prometes la visión de tu rostro. Y, para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos.

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están presentes Junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos, pues que cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes.

Seamos, pues, devotos y agradecidos a unos guardianes tan eximios; correspondamos a su amor, honrémoslos cuanto podamos y según debemos. Sin embargo, no olvidemos que todo nuestro amor y honor ha de tener por objeto a aquel de quien procede todo, tanto para ellos como para nosotros, gracias al cual podemos amar y honrar, ser amados y honrados.

En él, hermanos, amemos con verdadero afecto a sus ángeles, pensando que un día hemos de participar con ellos de la misma herencia y que, mientras llega este día, el Padre los ha puesto junto a nosotros, a manera de tutores y administradores. En efecto, ahora somos ya hijos de Dios, aunque ello no es aún visible, ya que, por ser todavía menores de edad, estamos bajo tutores y administradores, como si en nada nos distinguiéramos de los esclavos.

Por lo demás, aunque somos menores de edad y aunque nos queda por recorrer un camino tan largo y tan peligroso, nada debemos temer bajo la custodia de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente.

Oración

Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo.

FUENTE: www.corazones.org, sitio web de Las Siervas de los Corazones Transpasados de Jesús y María.