ORACIONES BÁSICAS

Mi Dulce Dueño.





Cristo de la iglesia de los Misioneros Claretianos de Barbastro.

¡Oh, Jesús!, mi Dulce Dueño,
que clavado en un madero
moriste por mi amor
y quedaste en el sagrario
recibiendo los agravios
del ingrato pecador.

A ti acude arrepentida,
afligida y dolorida
esta ingrata criatura
que por ser hija tuya,
con grandísimo dolor
de haberos ofendido,
te pide de noche y día
la alcances tu perdón.

Y te pide con dulzura
que la abraces con ternura
de tu Sacro Corazón,
donde presa, en todo instante,
siempre, sin jamás dejarte,
logre por fin amarte
con firme y sincero amor,
sin que penas ni amarguras,
ni familia ni dolor,
puedan alejarme
de quien por mí su vida dio.

Y que esposa, hijos y madre
consumamos en su honor
toda nuestra existencia.

Y a mi padre, que ya murió,
le saques del Purgatorio
si allí estuviera, mi Dios,
y te apiades de las almas
que en él padecen, Señor.

También te pido que salves
a nuestra pobre Nación,
y te aclamen Rey y Padre
con vivas y bendición
por los siglos de los siglos,
Amén.

AGG
Burgos, día del Corpus, 1932.




¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!