ORACIONES BÁSICAS

Ángelus Domini.



Angelus Domini nuntiavit Mariae,
Et concepit de Spiritu Sancto.

Avemaría y Gloria

Ecce ancilla Domini.
Fiat mihi secundum verbum tuum.

Avemaría y Gloria

Et Verbum caro factum est.
Et habitavit in nobis.

Avemaría y Gloria

P: Ora pro nobis, santa Dei Genetrix.
R: Ut digni efficiamur promissionibus Christi.



OREMUS

Gratiam tuam quaesumus, Domine, mentibus nostris infunde, ut qui, Angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnationem cognovimus, per passionem ejus et crucem, ad resurrectionis gloriam perducamur. Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amen.


El Ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Avemaría y Gloria

¡He aquí la esclava del Señor!
¡Hágase en mí según tu palabra!

Avemaría y Gloria

Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Avemaría y Gloria

P: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN

Derrama, Señor, Tu gracia en nuestros corazones, para que, al reconocer por el anuncio del Ángel la encarnación de Tu Hijo Jesucristo, podamos, conducidos por los méritos de su pasión y cruz, llegar a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.



Por concesión del papa Benedicto XIII de 4 de septiembre de 1724, los fieles que cada día al toque de campana por la mañana, o al mediodía, o a la tarde al ponerse el sol recen devotamente arrodillados el Angelus Domini, con tres avemarías, podrán ganar Indulgencia Plenaria una vez al mes, en un día de su arbitrio, en que verdaderamente arrepentidos, confesados y comulgados rueguen por los fines de nuestra Santa Madre la Iglesia. Y todos los demás días del año, indulgencias de cien días cada vez que con el corazón contrito rezaren estas oraciones.

El mismo pontífice concedió en 5 de diciembre de 1725 las mismas indulgencias a los regulares y demás personas que vivan en comunidad, cuando no puedan rezar el Angelus Domini al toque de la campana por estar en alguna ocupación prescrita por las reglas o constituciones respectivas, con tal que las recen inmediatamente después.

El papa Benedicto XIV mandó en 1742 que se recasen de pié desde la tarde del sábado hasta la noche del domingo inclusive; y que en tiempo Pascual se rezase el Regina Coeli con su verso y oración, en lugar del Angelus Domini, pudiendo los que no supiesen esta antífona de memoria rezar el Angelus también en este tiempo.

El papa Pio VI autorizó en 1884 que se rezase en las horas aproximadas donde no hubiese toque de campana, ganando las mismas indulgencias.

Finalmente, el papa León XIII concedió en 1884 que pudiesen ganar las mismas indulgencias todos los fieles que rezasen dichas preces, aunque por algún legítimo impedimento no las rezasen puestos de rodillas, ni al toque de la campana. Y añadió que los que no las saben de memoria ni las puedan leer, pueden suplirlas rezando cinco Avemarías a la mañana, hacia el mediodía y al caer la tarde.

FUENTE: El día santificado. Prácticas espirituales de cada día. Capítulo X. Al toque del Ángelus.





¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!