IMITACIÓN DE CRISTO

LIBRO PRIMERO. Capítulo 5

Lectura de los libros santos.

1. La verdad, no la elocuencia, es lo que se debe buscar en los libros santos. Todo libro santo se debe leer con el mismo espíritu que se escribió.

Allí debemos buscar, no la perfección del estilo, sino el fruto. Con el mismo gusto debemos leer los libros sencillos y devotos que los sublimes y profundos.

No te preocupe la autoridad del escritor, si sería o no sería hombre de muchas letras. Muévate a leerlo el puro amor a la verdad. No preguntes quién lo dice; fíjate en lo que dice.

2. Los hombres perecen; pero "la verdad de Dios dura para siempre" (Sal 116,2).

De varios modos nos habla Dios, sin acepción de personas.

La curiosidad nos impide a menudo sacar provecho de la lectura de la Sagrada Escritur, porque queremos discutir y comprender pasajes que deberíamos leer sencillamente, y pasar adelante. Si quieres leerla provechosamente, léela con humildad, sencillez y fe, sin desear nunca ganar fama de sabio.

Consulta de buena gana y escucha callado las palabras de los santos.

Y no hagas poco caso de los dichos de los viejos, pues no se dicen sin razón.





¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!