IMITACIÓN DE CRISTO

LIBRO PRIMERO. Capítulo 4

Prudencia en las acciones.

1. No se debe creer cuanto se dice, ni seguir todo impulso, hay que examinar cada cosa con circunspección y amplitud de juicio, mirando siempre a Dios.

¡Ay dolor! Cuántas veces no se dice y se cree del prójimo más bien lo malo que lo bueno: ¡así somos de frágiles!

Mas los varones perfectos no creen fácilmente a todos, porque bien conocen la fragilidad del hombre, su inclinación al mal y su mucha ligereza en el hablar.

2. Gran cordura es no precipitarse en las acciones, ni obstinarse en el propio parecer.

También lo es no creer todo lo que la gente dice, ni ir luego a contar a otros lo que se oyó decir o se creyó.

Pide consejo a hombre prudentes y de conciencia recta, y prefiere que te guíen personas mejores que tú a seguir tus propias imaginaciones.

La vida virtuosa da al hombre sabiduría divina y pericia en muchas cosas.

Cuanto más humilde sea uno a sus propios ojos y más obediente a Dios tanto más prudente y sereno para todo será.





¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!