EL DÍA SANTIFICADO, por el padre Antonio Sacrest, S.J.

QUINTA PARTE. Principales manifestaciones de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

CAPÍTULO CUARTO.

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

De la devocion al Sacrathísimo Corazón de Jesús, y cómo es diferente de la devocion al Santísimo Sacramento.

El Corazón de Jesús se ha de considerar unido íntima é indisolublemente al alma y á la persona adorable de Jesucristo, por lo que viene á ser un Corazón divino.

En segundo lugar, se ha de considerar como el mas noble y principal órgano de los afectos sensibles de Jesús, de su celo, de su amor, de su obediencia, de sus deseos, de sus tristezas, tedios y angustias en el huerto de los Olivos, y también de sus gozos y santísimas complacencias; se ha de considerar el divino Corazón como lugar de todos los dichos afectos y de todas las virtudes de un hombre Dios.

En tercer lugar, se ha de considerar como centro de todos los sufrimientos interiores que padeció por la salvacion de todos los hombres, y cómo fue herido sobre la cruz con el golpe de la lanza.

Por último, se ha de adorar como lleno y santificado con los dones del Espíritu Santo y con la infusion del tesoro de todas las gracias.

Lo dicho pertenece al divino Corazón, todo es propio de él y por tanto él viene á ser un objeto, el más digno, el más estimable, el más excelente, el más amable que se puede imaginar.

Algunas personas se han engañado pensando que esta devocion sea la misma que la del Santísimo Sacramento; pero bajo otro título ó nombre, y por eso la han desechado como inútil. No, no es la misma, son dos devociones diferentes, y como tales son reconocidas y aprobadas por la Santa Iglesia; y con mucha razon, porque ni el objeto, ni el motivo, ni el fin es el mismo en las dos. Estos son tres puntos esenciales, de donde se infiere que son dos devociones diferentes. He aqui:

En cuanto al objeto, la devoción al Sagrado Corazón de Jesus nos presenta el Corazón Sagrado sin relación ó respeto particular al Santísimo Cuerpo: la devoción del Santísimo Sacramento nos presenta el Cuerpo todo de Jesus vivo y glorioso, sin respeto particular al Sagrado Corazón.

En cuanto al motivo, en la devoción al Santísimo Corazón, el principalísimo motivo es de venerarle, considerando el amor de que está inflamado por los hombres, y que por eso sufre los ultrajes, las injurias, la ingratitud con que se le corresponde por la mayor parte de los cristianos. En la devoción al Santísimo Sacramento el motivo es adorar el divino Cuerpo de Jesucristo, por la infinita dignidad de tan preciosísima carne, la cual por la unión con el Verbo divino merece las adoraciones de los ángeles y de los hombres.

En cuanto al fin, el fin de celebrar la fiesta del Santísimo Sacramento es adorar á Jesucristo, que mora con nosotros, y adorarlo con aquel reconocimiento de obsequios y de amor que le son debidos en este inefable misterio, y á tal objeto la santa Madre Iglesia ha instituido la fiesta solemnísima de este divino Sacramento, que se dice del Corpus Domini, con públicas y devotas procesiones, y Octava por todo el mundo católico.

Mas el fin principalísimo de la devocion al amabilísimo Corazón de Jesus es de comulgar frecuentemente, pretendiendo por las comuniones recompensarle de tantos imitadores del sacrílego Judas, y aun la poca fe, indiferencia y frialdad de otros muchos tibios; reparar también con la modestia, silencio y devoción la indevoción, las faltas de respeto que se cometen en las iglesias con ojeadas superfluas, curiosas, indecentes, y con conversaciones y discursos, sin reflexionar que son lugares de oración, y de conversar solo con Dios. En suma, recompensar la poca correspondencia al amor incomprensible que nos muestra en el Santísimo Sacramento; reparo que pide y quiere Jesucristo para su divino Corazón, que es la fuente de su amor.

Designio, fin y tiempo de esta Novena.

El designio en disponer esta Novena ha sido ofrecer a las almas piadosas un seguro acueducto por donde puedan conseguir cuanto desearen, de la fuente de todas las gracias nuevamente descubierta por la Divina Providencia en el Corazón santísimo de Jesús; debiendo alentar su confianza la complaciencia que tiene el Eterno Padre, según ha querido revelar, en que se le pida por el Corazón de su amado Hijo, y la promesa que ha hecho de conceder cuanto por él se le pidiere.

El fin que debe tener quien hiciere esta Novena será el que enseñó el Señor a su Esposa la madre Santa María de Alacoque, es a saber: corresponder amantes al infinito amor con que nos ama el Corazón de Jesús, y resarcir con este culto las injurias que se le hacen en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, especialmente los días que está expuesto a la veneración de los fieles.

El tiempo más propio serán los nueve días que hay desde el día del Corpus hasta el viernes inmediato a la Octava, en que debe acabar, por ser éste el día que señaló el mismo Jesús para celebrar la principal fiesta de su Corazón. También se podrá empezar todos los últimos jueves de cada mes y acabarse el viernes primero del mes siguiente, día destinado también por el mismo Señor para culto especial den su amante Corazón.

OBSEQUIOS QUE SE PUEDEN HACER EN ESTA NOVENA.

Los obsequios serán los mismos que se acostumbran en otras novenas, y más principalmente los siguientes, según la devoción de cada uno.

1. Confesar y comulgar el viernes primero de cada mes con especial preparación y con intención expresa de compensar de algún modo las ofensas e ingratitudes cometidas en todo el mes precedente contra el Corazón de Jesús Sacramentado; y ofrecer al tiempo de dar gracias después de la comunión al mismo Corazón Divino, el evitar cuanto estuviere de su parte, todo lo que puede ser ofensa suya en aquel mes siguiente; y, si algunas almas hubieren hecho el generoso ofrecimiento de San Claudio de La Colombière, podrán renovarlo entonces. Si no le han hecho, podrán hacerle consagrándose al divino Corazón.

2. Visitar en este mismo dia cinco veces el Santísimo Sacramento con estas particulares y expresas intenciones: la primera, en accion de gracias por la institucion de este adorable Sacramento; la segunda, por las muchas veces que le hemos recibido, y con innumerables beneficios; la tercera, en satisfaccion de las injurias cometidas por los herejes contra este Sacramento; la cuarta, por las gravísimas ofensas de los católicos; la quinta, para compensar la soledad que padece Jesus Sacramentado en tantos lugares, aldeas y aun ciudades de la cristiandad. En estas visitas se detendrá cada uno según su devocion, inflamándose en afectos al Corazon de Jesus.

3. Tener algun rato de oracion, considerando el infinito amor que nos tiene el Corazón de Jesus; leer en algun libro que trate de sus soberanas excelencias, o rezar algunas preces devotas.

4. Hacer alguna limosna ú otra cualquiera obra de caridad, humildad, mortificación, etc., en honra del mismo Sagrado Corazón.

5. Contribuir por todos los medios posibles cada uno á extender el culto y devocion del Corazón Santísimo de Jesus, inspirada de Dios al mundo en estos tiempos, para encender y renovar en él el fuego del divino amor, como muchos años antes lo profetizó Santa Gertrudis.

DÍA PRIMERO.

Estando de rodillas delante del Santísimo Sacramento ó de alguna imagen del Corazón Sagrado de Jesús, ó de algún retrato de este Señor, hará con mucha devocion el Acto de Contricion, y dirá después:

¡Oh Corazon divinísimo de mi amado Jesus, en quien toda la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un Corazón semejante á Vos mismo, y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloría de Dios, vuestro sagrado culto, y bien de mi alma. Amén.

Oración particular para el primer dia.

¡Oh Corazon sacratísimo y melifluo de Jesus, que con ferventísimos deseos y ardentísimo amor deseáis corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las frialdades é imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor; dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amantísimo Corazon! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amen.

Aquí rezarán tres Padrenuestros y tres Avemarías en reverencia de las tres insignias de la Pasion con que se mostró el divino Corazón á la Beata Margarita de Alacoque, cuando le dijo que quería se pintasen sus imágenes, y se expusiesen á la veneracion de los fieles. Sí alguno desea más brevedad, rezará uno solo en honor del santísimo Corazon.

Después dirá al Eterno Padre la oracion siguiente, común para todos los días.

Oración.

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego á vuestra Majestad: por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco, por todos los que voluntariamente ciegos no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer á vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa Sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversion de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitais que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesus, que murió por todas. Presento tambien á vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, á vuestros siervos Hará después la peticion fervorosamente por medio del Sagrado Corazón de Jesús , y concluirá:

Oración.

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoracion de los hombres y de los Angeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesus! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazon; yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los mas amantes Serafines de toda vuestra corte celestial, y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.

Al Corazón de Jesús.

Aña. Improperium expectavit Cor meum, et miseriam, et sustinui; qui simul contristaretur, et non fuit; et qui consolaretur, et non inveni.

V. Discite á me, quia mitis sum, et humilis corde. (Alleluia).

R. Et invenietis requiem animabus vestris. (Alleluia).

Oratio.

Domine Jesu, qui ineffabíles Cordis tui divitias Ecclesiae Sponsae tuae singulari dilectionis beneficio aperire dignatus es; concede propitius, ut gratiis coelestibus ex hoc dulcissimo fonte manantibus, corda nostra ditari, ac recreari mereantur. Qui vivis et regnas Deus in saecula saeculorum. Amen.

Después se puede hacer Conmemoracion del Corazon purísimo de María.

Aña. Exultet Cor tuum, o María, in Deo salutari tuo: quia fecit illi magna, qui potens est.

V. Qui me invenerit invenid vitam.

R. Et hauriet salutem á Domino.

Oratio.

Clementissime Deus, qui ad peccatorum salutem, et miserorum perfugium Cor Immaculatum Mariae Divino Cordi Filii sui Jesu Christi, chantate, ac misericordia, simillimum esse voluisti; concede, ut qui hujus dulcissimi et amantissimi Cordis memoriam agimus, ejusdem meritis secundum Cor Jesu inveniri mereamur. Per eumdem Dominum nostrum. Amen.

DÍA SEGUNDO.

Todo como el primer día, mudando la segunda oración.

<¡Oh Corazón amabilísimo de Jesus, celestial puerta por donde nos llegamos á Dios y Dios viene á nosotros! Dignaos de estar patente á nuestros deseos y amorosos suspiros, para que entrando por Vos á vuestro Eterno Padre, recibamos sus celestiales bendiciones y copiosas gracias para amaros. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

DÍA TERCERO.

¡Oh Corazón santísimo de Jesus, camino para la mansion eterna, y fuente de aguas vivas! Concededme que siga vuestras sendas rectísimas para la perfeccion y para el cielo, y que beba de Vos el agua dulce y saludable de la verdadera virtud y devocion, que apaga la sed de todas las cosas temporales. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

DÍA CUARTO.

¡Oh Corazón purísimo de Jesus, espejo cristalino en quien resplandece toda la perfeccion! Concededme que yo pueda contemplaros perfectamente, para que aspire á formar mi corazon á vuestra semejanza, en la oracion, en la accion, y en todos mis pensamientos, palabras y obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

DÍA QUINTO.

¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús, órgano de la Trinidad venerada, por quien se perfeccionan todas nuestras obras! Yo os ofrezco las mias, aunque tan imperfectas, para que, supliendo Vos mi negligencia, puedan aparecer muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

DÍA SEXTO.

¡Oh Corazón amplísimo de Jesus, templo sagrado donde me mandáis habite con toda mi alma, potencias y sentidos! Gracias os doy por la inexplicable quietud, sosiego y gozo que he hallado en este templo hermoso de la paz, donde descansaré gustoso eternamente. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

DÍA SÉPTIMO.

¡Oh Corazón clementísimo de Jesús, divino propiciatorio, por el cual ofreció el Eterno Padre que oiría siempre nuestras oraciones, diciendo: "Pídeme por el Corazon de mi amantísimo Hijo Jesus: por este Corazon te oiré, y alcanzarás cuanto me pides." Presento sobre Vos á vuestro Eterno Padre todas mis peticiones, para conseguir el fruto que deseo. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

DÍA OCTAVO.

¡Oh Corazón amantísimo de Jesus, trono ígneo y lucidísimo, inflamado en el amor de los hombres, á quienes deseáis abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir siempre respirando llamas de amor divino en que me abrase, y con que encienda á todo el mundo, para que os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, ¡oh amante Corazón! y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

DÍA NOVENO.

¡Oh Corazón dolorosísimo de Jesus, que para ablandar nuestra dureza y hacer mas patente el amor con que padecisteis tantos dolores y penas por salvarnos, los quisisteis representar en la Cruz, corona de espinas, y herida de la lanza con que os manifestasteis paciente y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir las injurias é ingratitudes hechas contra Vos, correspondiendo agradecido á vuestro amor, y la que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro, y bien de mi alma. Amén.

GOZOS AL CORAZÓN DE JESÚS.

Escuela de perfección,
de corazones modelo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Al mundo manifestado
en trono de vivas llamas,
bien muestras cuanto nos amas
en caridad abrasado.
Tan ardiente exalación
ha de inflamar nuestro hielo:
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

De la lanza la abertura
nos muestra franca la puerta,
que para todos abierta,
nuestro refugio asegura.
No hay mas dulce habitación
ni en la tierra ni en el Cielo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Con la corona ceñido
de espinas nos significas,
que pues amante te explicas,
te lastima nuestro olvido.
Nuestra vil desatención
Causa en tí tal desconsuelo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Puesto en la Cruz te has mostrado
amoroso y condolido,
pues apenas concebido
fue tu amor crucificado.
De acabar la redencion
te acongojaba el desvelo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Mostrándote trasparente,
como espejo cristalino,
descubre el amor divino
su más interior patente.
De tu fina dilección
se ve el misterio sin velo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Viernes, despues de la octava
del Corpus, has señalado
sea el dia consagrado
que tu cariño anhelaba.
Unirte en la Comunión
con nosotros es tu anhelo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

La copia de bendiciones
liberal has ofrecido
al devoto que rendido
darte quiere adoraciones,
y esa cordial devoción
promueva en otros con celo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Acudiendo á tal Sagrario
ha ofrecido el Padre Eterno
oir con amor paterno
los ruegos del Novenario.
Por ti sube la oración
a lo mas alto de un vuelo.
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Que en España reinarías
dijiste, y principalmente;
cumples ya amorosamente
tan propicias profecías.
Tu copiosa bendición
hará feliz nuestro suelo:
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Pides agradecimiento
a tu amor, y en recompensa
de la ingrata y vil ofensa,
ese reconocimiento.
De ti la meditación
ha de ser nuestro desvelo:
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

Centro de nuestra aficion,
dulce iman de nuestro anhelo:
¡Oh divino Corazón!
Dad á los nuestros consuelo.

V. Jesu milis , et humilis corde. Alleluia.
R. Fac cor meum secundum Cor tuum. Alleluia.

ORATIO.

Domine Jesu Chrisle, qui ineffabiles Cordis tui divitias Ecclesiae tuae novo beneficio aperire dignatus es. Concede, ut hujus Sacratissimi Cordis amori respondere, et injurias eidem affectissimo Cordi ab ingratis hominibus illatas dignis obsequiis compensare valeamus. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.

FUENTES:

  • El día santificado, del padre Antonio Sacrest, S.J. Instituto Pontificio para las artes cristianas, Einsiedeln, Suiza, 1894, pág. 633.
  • Novena al Sacratísimo Corazón de Jesús. Madrid, imprenta de Don Eusebio Aguado. 1830.





¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!