EL DÍA SANTIFICADO, por el padre Antonio Sacrest, S.J.

CUARTA PARTE. Prácticas espirituales en un día del mes.

QUINTO VIERNES.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

ˇOh, Corazón infinitamente dadivoso de mi amable Jesús, que, sin embargo de no debernos nada, habéis juntado en uno todos vuestros intereses con los nuestros, y que, después de haber derramado en el Calvario hasta la última gota de vuestra sangre, os entregáis a nosotros cada día por entero en la Eucaristía! Aquí me tenéis, postrado a vuestros pies, deseoso de responder alguna vez a las misericordia de vuestra inmensa caridad.

No se me oculta, Bien mío, que de todos los homenajes que os podemos tributar los hombres, no hay sino uno que sea enteramente digno de Vos: éste es la total y perfecta entrega de nuestro propio corazón, el ofrecimiento generoso que, conviertiendo en uno vuestras aspiraciones y las nuestras, hace de nosotros vuestros más fieles amigos, y nos estimula a trabajar con todas las fuerzas de nuestra alma en el cumplimiento de vuestros quereres y deseos.

Yo me agrego, por tanto, ˇoh, Corazón adorable!, al Apostolado de la Oración, para honraros en espíritu y en verdad, y me uno a los miembros más obsequiosos de esta Santa Alianza, que sin tregua ni descanso derraman sus sudores en todas las partes del mundo para plantar en ellas y en la sociedad el reinado de vuestro amor.

Éste, ˇoh, Jesús de mi alma!, será en adelante el fin supremo de mis mayores deseos; fin que buscaré sin cejar ni un instante, uniendo mis oraciones, obras y trabajos a las oraciones que no cesáis de ofrecer Vos mismo al Eterno Padre, por la conversión de los pecadores, santificación de los justos y triunfo de la Santa Iglesia.

Vos, Seńor, que me habéis inspirado el deseo de haceros este holocausto, concededme también, os lo ruego por quien sois, la fuerza y la constancia necesarias para llevarle a cabo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.


PRECES EN FORMA DE LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

Seńor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Seńor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, oyenos.
Cristo, escuchanos.

Dios Padre Celestial. R. Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Dios Espíritu Santo.
Trinidad Santo, un solo Dios.

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios. R. Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la Divinidad.
Corazón de Jesús, templo de la Santa Trinidad.
Corazón de Jesús, abismo de sabiduría.
Corazón de Jesús, océano de bondad.
Corazón de Jesús, trono de misericordia.
Corazón de Jesús, tesoro inagotable.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos participamos.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación.
Corazón de Jesús, modelo de todas las virtudes.
Corazón de Jesús, amante hasta lo infinito, y hasta lo infinito amable.
Corazón de Jesús, fuente de agua que salta hasta la vida eterna.
Corazón de Jesús, objeto de las complacencias del Padre Celestial.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados.
Corazón de Jesús, lleno de amargura por causa nuestra.
Corazón de Jesús, triste hasta la muerte en el Huerto de los Olivos.
Corazón de Jesús, cargado de oprobios.
Corazón de Jesús, herido de amor.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza.
Corazón de Jesús, desangrado en la Cruz.
Corazón de Jesús, despedazado de dolor a causa de nuestros pecados.
Corazón de Jesús, ultrajado hasta el presente por los hombres ingratos en el Santísimo Sacramento.
Corazón de Jesús, refugio de los pecadores.
Corazón de Jesús, fortaleza de los débiles.
Corazón de Jesús, perseverancia de los justos.
Corazón de Jesús, salud de los que esperan en tí.
Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en tí.
Corazón de Jesús, dulce asilo de los que te adoran.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.
Corazón de Jesús, auxilio nuestro en las tribulaciones que nos rodean.

Corazón de Jesús, que quitas los pecados del mundo. R. Perdónanos, Seńor.
Corazón de Jesús, que quitas los pecados del mundo. R. Escúchanos, Seńor.
Corazón de Jesús, que quitas los pecados del mundo. R. Ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

V. Jesús, manso y humilde de corazón.
R. Haz que nuestro corazón sea semejante al tuyo.

Oración

Omnipotente y eterno Dios, os suplicamos que os dignéis echar una benigna mirada sobre el Corazón de vuestro amantísimo Hijo, y que, oyendo sus alabanzas, y viendo las satisfacciones que os ofrece en nombre de todos los pecadores, os manifestéis aplacado, concediendo el perdón a los que os piden misericordia en nombre de ese mismo Jesucristo, vuestro Hijo, que vive y reina con Vos en unión del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.


ACTOS DE DESAGRAVIOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

Yo os adoro, Sagrado Corazón de Jesús, templo purísimo del Eterno Padre, verdadera y dignísima morada del Espíritu Santo, tesoro infinito de la divinidad; yo os saludo, manantial vivo y vivificante de vida eterna; origen y principio de toda virtud. Yo os bendigo y alabo, ˇoh, riqueza incomprensible y ardiente fragua del divino amor!. Vos sois en este adorable sacramento la fuente de toda consolación y dulcedumbre; el asilo y el descanso en todas nuestras tribulaciones y angustias; la salud y apoyo de los que en Vos esperan; guía fiel y única felicidad de los que de veras os aman.

Sed, pues, ˇoh, Corazón divino!, de aquí en adelante el lugar de mi reposo, el refugio donde halle guarida segura contra el furor de mis enemigos. Halle en Vos perpetua morada; y si alguna vez, saliéndome de ella, me descarriare, llamadme luego al punto hacia Vos, disparando a mi pecho una flecha de ese fuego amorosísimo, para que con el amable freno de tan dulce herida, jamás vuelva a separarme de Vos.

Pero ˇay! ˇcuántas veces me disteis amorosa acogida en ese vuestro amabilísimo Corazón, y yo traidor me salí de él, y huyendo lejos de Vos, olvidé vuestras caricias, y correspondí a vuestras finezas con la más negra ingratitud! Así os lo confieso, dulce Jesús mío; mas vedme aquí que vuelvo a Vos pesaroso y arrepentido de mi enorme infidelidad, protestando y confiando que he de vivir siempre en Vos; que Vos seréis en adelante la única regla de todas mis acciones y pensamientos; y que jamás tendré otra voluntad que la vuestra. żMe negaréis, Corazón amabilísimo, esta gracia? Yo la deseo ardientemente, y os es muy fácil otorgármela. No la merezco, es verdad; pero la merece y pide por mí vuestra santísima Madre, y os la pide con su Corazón purísimo tan unido y semejante al vuestro, por aquella espada de dolor de que fue atravesado en vuestra Pasión, por aquel ardiente fuego que en él encendisteis de amor fidelísimo para con nosotros.

FUENTE: El día santificado, del padre Antonio Sacrest, S.J. Instituto Pontificio para las artes cristianas, Einsiedeln, Suiza, 1894, pág. 602






ˇQUÉ GRANDE ES DIOS!
ˇSolo tú!