EL DÍA SANTIFICADO, por el padre Antonio Sagrest, S.J.

TERCERA PARTE. Prácticas espirituales para uno o más días de la semana.

6. COMUNIÓN EN MIÉRCOLES.

Antes de la comunión.

Afectos de petición.- ¡Oh Buen Jesús! Por aquella inestimable caridad y amor, que os hizo encarnar y morir por mí, humildemente os suplico, me queráis limpiar de todos mis pecados, y adornar con todas las virtudes y merecimientos, y darme gracia para que reciba este sacramento, con aquella humildad y reverencia, con aquel temor y temblor, con aquel dolor y arrepentimiento de mis pecados, y con aquel propósito de apartarme de ellos, y con aquel amor y caridad que conviene para tan alto misterio.

Dadme también, Señor, tal pureza de intención, que reciba yo este misterio para gloria de vuestro Santo Nombre, para remedio de todas mis flaquezas y necesidades, para defenderme del enemigo con estas armas, para sustentarme en la vida espiritual con este manjar, y para hacerme una cosa con Vos mediante este Sacramento de amor, y para ofreceros este sacrificio por la salud de todos los fieles, así vivos como difuntos, para que todos sean ayudados con la virtud inestimable de este divino Sacramento, que por la salud de todos fue instituido. Amén.

Consideración.

Yo soy la cepa, y vosotros los sarmientos; el que está en mí, y yo en él, llevará mucho fruto (Jn, 15).

1. Considera primeramente que Jesucristo, Dios y hombre verdadero, es la cepa de quien reciben todo su ser y virtud los demás hombres, que son sus sarmientos, con la condición de que estén unidos con su cepa. ¿Pero cómo se podrá hacer esta unión, estando la cepa en el cielo y los sarmientos en la tierra? ¡Oh Dios omnipotente! Tú sabes juntar las cosas muy distantes, sin que ninguna deje el lugar que ocupa; porque quedándose la cepa en el cielo, baja cada día a unirse con sus sarmientos en el suelo. Y porque la cepa suele estar cubierta dentro de la tierra, viene cubierta con accidentes de pan y vino; y de este modo entra en el justo, que es su sarmiento; y se une con él por amor con unión inefable.

2. Luego considera el fruto de estar unido con esta cepa; porque, cual es la cepa, tal es la virtud que influye en el sarmiento, para que lleve fruto digno de tal cepa; y quien está unido con Cristo producirá frutos dignos de Cristo, a saber: frutos de caridad y misericordia, de templanza y castidad, de obediencia y de paciencia semejante a la de Cristo.

3. Y ¿qué mucho haga esto el Señor que se llama cepa, pues quiso que su carne fuese verdadero manjar y su sangre verdadera bebida? Y cuales son el manjar y la bebida, tales humores crían. Procura, pues, juntarte cada día con tu Redentor, para que participes los frutos de su copiosa redención. Porque de otra manera te sucederá lo que al sarmiento cuando es apartado de su cepa, que ni puede llevar fruto, ni sirve más que para el fuego; así también, si te apartas de Cristo, no podrás llevar fruto de merecimientos para el cielo, y serás cebo del fuego del infierno.

(P. Luis de la Puente, S.J.)

Después de la comunión.

Afectos de petición.- Dadme, Dios mío, por el Cuerpo y Sangre de Jesús, que he recibido, perdón de mis pecados, abnegación de mi propia voluntad, conformidad con la vuestra, olvido de agravios, memoria de Vos y de vuestros beneficios, desprecio del mundo, y el ejercicio de las virtudes con que más os tengo que agradar.

Señor mío Jesucristo, pues tanto me habéis honrado con vuestra presencia, hacedme despreciar las honras vanas de esta vida; pues me habéis hecho templo del Espíritu Santo, ayudadme para que siempre os alabe y bendiga; y no permitáis que mis apetitos carnales lo hagan habitación de demonios. Pues ya soy tabernáculo de la Santísima Trinidad, limpiadme de toda inmundicia y pecado; pues soy sepulcro vivo de vuestro Cuerpo vivo y glorioso, hacedme que desde hoy sea mi vida nueva, mis pensamientos limpios, y mi conciencia pura.

(P. Francisco de Castro, S.J.)

Alma de Cristo

FUENTE: El día santificado, del padre Antonio Sacrest, S.J. Instituto Pontificio para las artes cristianas, Einsiedeln, Suiza, 1894, pág. 476






¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!