EL DÍA SANTIFICADO, por el padre Antonio Sagrest, S.J.

TERCERA PARTE. Prácticas espirituales para uno o más días de la semana.

5. COMUNIÓN EN MARTES.

Antes de la comunión.

Afectos de esperanza.- Conozco, Señor, mi indignidad, y conozco vuestra gran misericordia. Esta es la que me da atrevimiento para llegarme a Vos tal cual estoy; porque mientras más indigno fuere yo, más glorificado quedaréis Vos en no desechar, ni tener asco de tan sucia criatura. No desecháis, Señor, a los pecadores; antes los llamáis y los traéis a Vos. Vos sois el que dijiste: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os aliviaré." Vos dijisteis: "No tienen los sanos necesidad de médico sino los enfermos; y no vine a buscar a los justos, sino los pecadores."

Pues yo, movido por tan piadoso llamamiento, vengo a Vos cargado con el peso de mis pecados, para que me descarguéis, y trabajado con mis propias miserias y tentaciones, para que me deis refrigerio. Vengo como enfermo al médico para que me sanéis, y como pecador al Justo, fuente de justicia, para que me santifiquéis.

Consideración.

Yo soy buen pastor: el buen pastor da su alma y vida por sus ovejas (Jn, 10).

1. ¡Oh, pastor soberano! Declaradme Vos quién sois, y cómo os llamáis bueno; porque Vos dijisteis a un joven: "Ninguno hay bueno sino sólo Dios." Mas por aquí veo que con mucha razón os llamáis pastor bueno, porque sois Dios verdadero, bueno por esencia, y la misma bondad infinita, y fuente de toda bondad, que se participa en el cielo, y en la tierra; y pues la bondad es objeto del amor, Vos por vuestra bondad infinita sois dignísimo de ser querido y amado con amor infinito. ¡Oh, quién tuviera infinito amor, para amaros como merecéis ser amado!

2. Pero declaradme también, Señor, ¿en qué mostráis que sois buen pastor? Mas ¿en qué lo habéis de mostrar, sino en hacer lo sumo que podíais por vuestras ovejas? Bajasteis del cielo a buscarlas, cuando estaban perdidas, y a dar vuestra vida para redimirlas, pagando con el precio de vuestra sangre todas sus deudas.

3. Y no contento con esto, bajáis cada día del cielo para apacentarlas, no con otro pasto que con vuestro mismo cuerpo, ni con otra bebida que con vuestra misma sangre. ¡Oh caridad sin medida! ¡Oh amor sin interés! Otros pastores se sustentan con la carne y leche de sus ovejas, y Vos, pastor bueno, sustentáis a ellas con vuestra propia carne y sangre; bien merecéis el nombre de buen pastor, pues en sólo Vos se pudiera hallar tal bondad.

(P. Luis de la Puente, S.J.)

Después de la comunión.

Afectos de contrición.- Perdonadme, Señor, las ofensas que he hecho contra Vos, y la tibieza y mala disposición que tantas veces he tenido, recibiendo indignamente este Santísimo Sacramento del Cuerpo y Sangre de mi Señor Jesucristo, a quien he recibido, y tengo en mi pecho como cosa mía, y como tal os le ofrezco con todos sus merecimientos y virtudes, y a mí con él por vuestro perpetuo esclavo, para eterna gloria y alabanza vuestra.

Alma de Cristo

FUENTE: El día santificado, del padre Antonio Sacrest, S.J. Instituto Pontificio para las artes cristianas, Einsiedeln, Suiza, 1894, pág. 472






¡QUÉ GRANDE ES DIOS!
¡Solo tú!