EL DÍA SANTIFICADO, por el padre Antonio Sagrest, S.J.

PRIMERA PARTE: Prácticas espirituales de cada día.

Capítulo XVII

Al toque de ánimas.

I

El que ofrece sufragios por las almas del Purgatorio, es honrado con el nombre del Redentor, según asegura el Padre Celada, comentando el capítulo IV de Job.

Son las benditas almas del Purgatorio esposas muy queridas de Jesucristo, por quien ardientemente suspiran; y es de fe que han de ir a alabarle a la gloria. El mismo amor que Dios les tiene les obliga a castigarlas con aquellas llamas, para que se purifiquen y satisfagan a la divina Justicia; pues el que con sufragios procure aliviarlas, y abreviar el tiempo de sus terribles padecimientos, hará una cosa muy agradable a Dios.

Santa Brígida dice: "Cuando libramos del Purgatorio con nuestros sufragios a cualquier alma, es tan acepto y agradable a Jesucristo sus esposo, como si Él mismo fuese el redimido; y a su tiempo nos restituirá enteramente el bien que hacemos, para que redunde en nuestra utilidad".

Al oir el toque de Ánimas reza de rodillas un Padrenuestro y un Avemaría por las almas del Purgatorio; se ganan 100 días de indulgencias.

FUENTE: El día santificado, del padre Antonio Sacrest, S.J. Instituto Pontificio para las artes cristianas, Einsiedeln, Suiza, 1894, pág. 150.






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