LEVÍTICO
© Sagrada Biblia de Cantera - Iglesias
Otoño de 1975

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[19]      [20]      [21]      [22]      [23]      [24]      [25]      [26]      [27]     


Introducción

1. EL RITUAL DE LOS SACRIFICIOS

Capítulo 1.

Los holocaustos

Capítulo 2.

La oblación

Capítulo 3.

El sacrificio de comunión

Capítulo 4.

El sacrificio por el pecado del Sumo Sacerdote
El sacrificio por el pecado de toda la comunidad
El sacrificio por el pecado de un jefe de comunidad
El sacrificio por el pecado de un hombre del pueblo

Capítulo 5.

Otros casos de sacrificio por el pecado
El sacrificio de reparación
La reparación de los delitos contra el prójimo

Capítulo 6.

Prescripciones sobre los holocaustos
Prescripciones sobre la oblación
La ofrenda de los sacerdotes
Prescripciones sobre el sacrificio por el pecado

Capítulo 7.

Prescripción sobre el sacrificio de reparación
Los derechos de los sacerdotes
Prescripciones sobre el sacrificio de comunión
Los sacrificios votivos y espontáneos
Otras prescripciones relacionadas con el culto
La parte de los sacerdotes
Conclusión

2. LA INVESTIDURA DE LOS SACERDOTES

Capítulo 8.

La consagración de Aarón y sus hijos
Los sacrificios de consagración
La aspersión con la sangre de los sacrificios

Capítulo 9.

Los primeros sacrificios de Israel
La gloria del Señor

3. LEGISLACIÓN SOBRE LO PURO Y LO IMPURO

Capítulo 10.

El castigo de Nadab y Abihú
La retirada de los cadáveres
La prohibición de bebidas alcohólicas
Los derechos de los sacerdotes
Disposición acerca del sacrificio por el pecado

Capítulo 11.

Los animales puros e impuros: los terrestres
Los animales acuáticos
Las aves
Otros animales alados
El contacto con los animales impuros
Los animales pequeños
Los reptiles
Conclusión

Capítulo 12.

La purificación después del parto

Capítulo 13.

La impureza provocada por la lepra
La lepra crónica
Las inflamaciones de la piel
La lepra causada por una quemadura
Las afecciones del cuero cabelludo
El eccema
La lepra en la cabeza
Precripciones sobre los leprosos
Las manchas de lepra en la ropa y en los cueros


Capítulo 14.

La purificación del leproso
La purificación del leproso carente de recursos
Las manchas de lepra en las casas y su purificación

Capítulo 15.

Las impurezas sexuales en el hombre
Las impurezas sexuales en la mujer
Conclusión

Capítulo 16.

El gran Día de la Expiación

4. LA LEY DE SANTIDAD

Capítulo 17.

Reglas para la inmolación de animales

Capítulo 18.

Prohibición del incesto

Capítulo 19.

Prescripciones morales y rituales

Capítulo 20.

Faltas cultuales y sexuales castigadas con la muerte
Exhortación a cumplir los preceptos del Señor
Lo puro y los impuro

Capítulo 21.

La santidad de los sacerdotes
La santidad del Sumo Sacerdote
Los impedimentos para el sacerdocio

Capítulo 22.

La santidad de los que participan de las comidas sagradas
Los excluidos de las comidas sagradas
Los animales para los sacrificios
Última exhortación

Capítulo 23.

El calendario de las fiestas litúrgicas: el sábado
La Pascua y los Ácimos
La ofrenda de la primera gavilla
La Fiesta de las Semanas
El primer día del séptimo mes
El Día de la Expiación
La Fiesta de las Tiendas
Conclusión
Apéndice sobre la Fiesta de las Tiendas

Capítulo 24.

El cuidado de las lámparas
Los panes de la ofrenda
El castigo del blasfemo
La ley del talión
La aplicación del castigo

Capítulo 25.

El año sabático
El año jubilar
La Providencia divina
El rescate de las propiedades: las tierras
Las casas
Las propiedades de los levitas
Prohibición de la usura
Los servidores israelitas
Los esclavos extranjeros
El derecho al rescate de los esclavos israelitas

Capítulo 26.

Exhortación final
Promesas de bendición
Promesas de maldición

5. APÉNDICE

Capítulo 27.

Los aranceles: las personas
Los animales
Las casas
Los campos
El rescate de los primogénitos
Los bienes consagrados al exterminio
Los diezmos




LEVÍTICO



LEVÍTICO 1.

Los holocaustos.

1Yahveh llamó a Moisés y le habló así desde la Tienda del Encuentro: 2"Habla a los israelitas y diles: Cuando alguno de vosotros presente a Yahveh una ofrenda, podréis hacer vuestras ofrendas de ganado, mayor o menor.

3Si su ofrenda es un holocausto[121] de ganado mayor ofrecerá un macho sin defecto; lo ofrecerá a la entrada de la Tienda del Encuentro, para que sea grato ante Yahveh. 4Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y le será aceptada para que le sirva de expiación[122]. 5Inmolará el novillo ante Yahveh; los hijos de Aarón, los sacerdotes, ofrecerán la sangre y la derramarán alrededor del altar situado a la entrada de la Tienda del Encuentro. 6Desollará después la víctima y la descuartizará; 7los hijos de Aarón, los sacerdotes, pondrán fuego sobre el altar y colocarán leña sobre el fuego; 8luego, los hijos de Aarón, los sacerdotes, dispondrán las porciones, la cabeza y el sebo, encima de la leña colocada sobre el fuego del altar. 9El lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo quemará todo en el altar. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma par Yahveh.

10Si su ofrenda es de ganado menor, de corderos o cabras, para holocausto, ofrecerá un macho sin defecto. 11Lo inmolará al lado septentrional del altar ante Yahveh, y los hijos de Aarón los sacerdotes, derramarán la sangre alrededor del altar. 12Luego, lo despedazará en porciones, y el sacerdote las dispondrá, con la cabeza y el sebo, encima de la leña colocada sobre el fuego del altar. 13Lavará él con agua las entrañas y las patas, y el sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará en el altar. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.

14Si su ofrenda a Yahveh es un holocausto de aves, presentará como ofrenda tórtolas o pichones. 15El sacerdote la ofrecerá en el altar, descervigará su cabeza y la quemará en el altar; su sangre será exprimida contra la pared del altar. 16Quitará entonces el buche con las plumas y los arrojará al lado oriental del altar, al lugar donde se echan las cenizas. 17Abrirá el ave entre las alas, sin llegar a partirla; y la quemará en el altar, encima de la leña colocado sobre el fuego. Es un holocausto, un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.


LEVÍTICO 2.

La oblación.

1Cuando alguien ofrezca a Yahveh una oblación[123], su ofrenda consistirá en flor de harina, sobre la que derramará aceite y pondrá incienso. 2La llevará a los hijos de Aarón, a los sacerdotes; tomará un puñado de la harina con aceite y todo el incienso; el sacerdote lo quemará en el altar como memorial, manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh[124]. 3El resto de la oblación será para Aarón y para sus hijos, como porción sacratísima del manjar abrasado para Yahveh.

4Cuando ofrezcas una oblación de pasta cocida al horno, será de flor de harina en panes ázimos amasados con aceite, o en tortas ázimas untadas en aceite. 5Si tu ofrenda es una oblación preparada en la chapa, ha de ser de flor de harina, amasada con aceite, sin levadura. 6La partirás en trozos y encima derramarás aceite. Es una oblación.

7Si tu ofrenda es una oblación preparada en cazuela, se hará de flor de harina con aceite. 8La oblación que ha sido preparada con estas cosas, se la llevarás a Yahveh. Será presentada al sacerdote, quien la llevará al altar. 9El sacerdote reservará parte de la oblación como memorial y lo quemará en el altar, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh. 10El resto de la oblación será para Aarón y para sus hijos, como porción sacratísima del manjar abrasado de Yahveh.

11Toda la oblación que ofrezcáis a Yahveh será preparada sin levadura, pues ni de fermento ni de miel quemaréis nada como manjar abrasado para Yahveh. 12Sí que los podréis ofrecer como ofrenda de primicias, pero no subirán al altar como sacrificiode calmante aroma. 13Sazonarás con sal toda oblación que ofrezcas; en ninguna de tus oblaciones permitirás que falte nunca la sal de la alianza de tu Dios; en todas tus ofrendas ofrecerás sal[125].

14Si ofreces a Yahveh una oblación de primicias ofrecerás, como oblación de tus primicias, espigas tostadas al fuego o grano tierno majado. 15Derramarás sobre ella aceite y le echarás además incienso; es una oblación. 16El sacerdote quemará, como memorial de la misma, parte del grano majado y del aceite, con todo el incienso, como manjar abrasado para Yahveh.


LEVÍTICO 3.

El sacrificio de comunión.

1Si su ofrenda es un sacrificio de comunión[126], si lo que ofrece es vacuno, macho o hembra, ofrecerá ante Yahveh una res sin defecto. 2Impondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda y la inmolará en la entrada de la Tienda del Encuentro. Luego los hijos de Aarón, los sacerdotes, derramarán la sangre alrededor del altar. 3El ofrecerá parte del sacrificio de comunión como manjar abrasado para Yahveh: el sebo que cubre las entrañas y todo el que hay sobre las mismas; 4los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos; y el resto que cubre el hígado; quitará todo este sebo junto con los riñones. 5Los hijos de Aarón lo quemarán en el altar encima del holocausto que está sobre la leña, que está encima del fuego. Será un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.

6Si su ofrenda de sacrificio de comunión para Yahveh es de ganado menor, macho o hembra, ofrecerá una res sin defecto. 7Si ofrece como ofrenda un cordero, lo presentará ante Yahveh, 8impondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda y la inmolará ante la Tienda del Encuentro; los hijos de Aarón derramarán la sangre alrededor del altar. 9El ofrecerá, de este sacrificio de comunión, el sebo, como manjar abrasado para Yahveh: el rabo entero que se cortará desde la rabadilla; el sebo que cubre las entrañas y todo el que hay sobre las mismas; 10los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos, y el resto que cubre el hígado; quitará todo este sebo junto con los riñones. 11El sacerdote lo quemará en el altar como alimento, manjar abrasado para Yahveh.

12Si su ofrenda consiste en una cabra, la presentará ante Yahveh, 13impondrá la mano sobre su cabeza y la inmolará ante la Tienda del Encuentro; los hijos de Aarón derramarán su sangre alrededor del altar. 14Presentará de ella como ofrenda suya, manjar abrasado para Yahveh: el sebo que cubre las entrañas y todo el que hay sobre las mismas; 15los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos; y el resto que cubre el hígado; quitará todo este sebo junto con los riñones. 16El sacerdote lo quemará en el altar como alimento, manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh. Toda la grasa perpetua de generación en generación, dondequiera que habitéis: no comeréis nada de grasa ni de sangre.


LEVÍTICO 4.

El sacrificio por el pecado del Sumo Sacerdote.

1Yahveh habló así a Moisés: 2Habla a los israelitas y diles: Si alguien peca por inadvertencia contra cualquiera de los mandamientos de Yahveh sobre lo que no se debe hacer y comete una de estas acciones prohibidas: 3Si el que peca es el sacerdote ungido[127], haciendo culpable al pueblo, entonces ofrecerá a Yahveh por el pecado que ha cometido un novillo sin defecto, como sacrificio por el pecado[128]. 4Llevará el novillo a la entrada de la tienda del Encuentro ante Yahveh, impondrá la mano sobre la cabeza del novillo y lo inmolará ante Yahveh.

5El sacerdote ungido tomará parte de la sangre del novillo y la llevará a la Tienda del Encuentro. 6El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará con ella siete veces ante Yahveh frente al velo del Santuario. 7El sacerdote pondrá parte de la sangre en los cuernos del altar del incienso aromático ante Yahveh en la Tienda del Encuentro, y verterá toda la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos que se encuentra a la entrada de la Tienda del Encuentro.

8De todo el sebo del novillo sacrificado por el pecado, reservará el sebo que cubre las entrañas y todo el que hay sobre las mismas; 9los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos, y el resto que cubre el hígado; quitará todo este sebo junto con los riñones, - 10todo como lo reservado del novillo del sacrificio de comunión - y el sacerdote lo quemará sobre el altar de los holocaustos. 11La piel del novillo, toda su carne, con su cabeza y sus patas, sus entrañas con los excrementos, 12el novillo entero, lo sacará fuera del campamento, a un lugar puro, al vertedero de las cenizas. Lo quemará con fuego de leña; será quemado en el vertedero de las cenizas.

El sacrificio por el pecado de toda la comunidad.

13Si toda la comunidad de Israel peca por inadvertencia, haciendo cualquiera de las cosas prohibidas por los mandamientos de Yahveh, haciéndose así culpable, quedando el hecho oculto a los ojos de la asamblea; 14en cuanto llegue a saberse el pecado cometido en ella, la asamblea ofrecerá un novillo en sacrificio por el pecado. Lo llevarán ante la Tienda del Encuentro; 15los ancianos de la comunidad impondrán las manos sobre la cabeza del novillo ante Yahveh y se inmolará el novillo ante Yahveh.

16Luego, el sacerdote ungido llevará parte de la sangre del novillo a la Tienda del Encuentro; 17el sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará siete veces ante Yahveh frente al velo. 18Pondrá parte de la sangre en los cuernos del altar que se halla ante Yahveh en la Tienda del Encuentro, y derramará el resto de la sangre al pie del altar de los holocaustos, situado a la entrada de la Tienda del Encuentro.

19Reservará todo el sebo del novillo y lo quemará en el altar, 20haciendo con este novillo como con el novillo del sacrificio por el pecado. Lo mismo hará con él. Así el sacerdote hará expiación por ellos y se les perdonará. 21Sacará el novillo fuera del campamento y lo quemará como el novillo anterior. Este es el sacrificio por el pecado de la asamblea.

El sacrificio por el pecado de un jefe de la comunidad.

22Si es un príncipe el que ha pecado, haciendo por inadvertencia cualquiera de las cosas prohibidas por los mandamientos de Yahveh su Dios, haciéndose así culpable; 23si se le advierte del pecado cometido, llevará como ofrenda un macho cabrío sin defecto. 24Impondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo inmolará en el lugar donde se inmola el holocausto ante Yahveh. Es un sacrificio por el pecado.

25El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, untará los cuernos del altar de los holocaustos y derramará la sangre al pie del altar de los holocaustos. 26Quemará todo el sebo en el altar como el sebo del sacrificio de comunión. El sacerdote hará así la expiación por él, por su pecado, y se le perdonará.

El sacrificio por el pecado de un hombre del pueblo.

27Si uno cualquiera del pueblo de la tierra peca por inadvertencia haciendo algo prohibido por los mandamientos de Yahveh, haciéndose así culpable; 28si se le advierte del pecado cometido, presentará como ofrenda por el pecado cometido una cabra sin defecto. 29Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará en el mismo lugar de los holocaustos.

30El sacerdote mojará su dedo en la sangre, untará los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre al pie del altar. 31Separará todo el sebo de la víctima, como se separa el sebo de un sacrificio de comunión, y el sacerdote lo quemará en el altar como calmante aroma para Yahveh. El sacerdote hará así expiación por él y se le perdonará.

32Si lleva un cordero como ofrenda suya por el pecado, sea lo que lleve una hembra sin defecto; 33impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará como sacrificio por el pecado en el lugar donde se inmola el holocausto.

34El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y untará los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre al pie del mismo altar. 35Separará todo el sebo de la víctima, como se separa el sebo del cordero del sacrificio de comunión, y el sacerdote lo quemará en el altar, junto con los manjares abrasados de Yahveh. El sacerdote hará expiación por él, por el pecado cometido, y se le perdonará.


LEVÍTICO 5.

Otros casos de sacrificio por el pecado.

1Si alguien peca en uno de estos casos: Uno ha oído la fórmula conjuratoria, y es testigo, porque lo ha visto u oído, y no lo declara y se carga así con su iniquidad; 2o bien, uno toca cualquier cosa impura, sea el cadáver de una fiera impura, o el de ganado impuro o el de un bicho impuro, y, aun sin darse cuenta, se hace así él mismo impuro y culpable; 3o bien, uno toca cualquiera de las inmundicias humanas con que puede contaminarse, sin darse cuenta; y, saberlo, se hace culpable; 4o bien, uno pronuncia con los labios sin darse cuenta un juramento favorable o desfavorable, en cualquiera de las cosas que el hombre suele jurar y, al saberlo, se hace culpable de ello; 5el que es culpable en uno de estos casos confesará aquello en que ha pecado, 6y como sacrificio de reparación por el pecado cometido, llevará a Yahveh una hembra de ganado menor, oveja o cabra, como sacrificio por el pecado. Y el sacerdote hará por él expiación de su pecado.

7Cuando sus recursos no alcancen para una res menor, presentará a Yahveh, como sacrificio de reparación por su pecado, dos tórtolas o dos pichones, uno como sacrificio por el pecado y otro en holocausto. 8Los llevará al sacerdote, quien ofrecerá primero el que se destina al sacrificio por el pecado. Con las uñas descervigará la cabeza junto a la nuca sin arrancarla. 9Rociará con sangre de la víctima el lateral del altar, y el resto de la sangre será exprimida al pie del altar. Es un sacrificio por el pecado. 10Con el segundo hará un holocausto, conforme a la norma. El sacerdote le hará así expiación por el pecado cometido y le será perdonado.

11Si no le alcanza para dos tórtolas o dos pichones, presentará, como ofrenda suya por haber pecado, una décima de medida de flor de harina como sacrificio por el pecado. No añadirá aceite, ni echará sobre ella incienso, porque es sacrificio por el pecado. 12La llevará al sacerdote; y el sacerdote, tomando de ella un puñado como memorial, lo quemará en el altar, junto con los manjares que se abrasan para Yahveh. Es un sacrificio por el pecado. 13El sacerdote hará expiación por él, a causa del pecado que cometió en cualquiera de aquellos casos, y se le perdonará. El sacerdote tendrá su parte como en la oblación.

El sacrificio de reparación.

14Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 15Si alguien comete una prevaricación pecando por inadvertencia contra los derechos sagrados de Yahveh, ofrecerá a Yahveh, como sacrificio de reparación, un carnero del rebaño, sin defecto, valorado en siclos de plata, en siclos del Santuario, como sacrificio de reparación. 16Resarcirá lo que defraudó pecando contra los derechos sagrados, y añadirá un quinto más, y se lo dará al sacerdote. El sacerdote hará por él la expiación con el carnero del sacrificio de reparación; y se le perdonará.

17Si alguien peca sin darse cuenta, haciendo algo prohibido por los mandamientos de Yahveh, se hace culpable y cargará con su iniquidad. 18Llevará al sacerdote, como sacrificio de reparación, un carnero del rebaño, sin defecto, según su valoración; y el sacerdote hará expiación por él a causa del error que cometió sin darse cuenta, y se le perdonará.

19Es un sacrificio de reparación, pues era ciertamente culpable ante Yahveh[129].

La reparación de los delitos contra el prójimo.

20Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 21Si uno peca y comete una prevaricación contra Yahveh engañando a su prójimo acerca de un depósito o de un objeto confiado a sus manos, o de algo robado, o bien oprimiendo a su prójimo violentamente, 22o si halla un objeto perdido y lo niega, o jura en falso acerca de cualquiera de las cosas en que el hombre suele pecar; 23cuando así peca, haciéndose culpable, devolverá lo robado, o lo exigido con violencia, o el depósito que se le confió, o la cosa perdida que halló, 24o todo aquello sobre lo cual juró en falso. Lo restituirá íntegramente, añadiendo un quinto más, y lo devolverá a quien lo poseía en el día en que se hizo culpable.

25Entregará para Yahveh su sacrificio de reparación: un carnero del rebaño, sin defecto, según su valoración, como sacrificio de reparación ante el sacerdote. 26El sacerdote hará por él la expiación delante de Yahveh, y será perdonado en cualquiera de los casos en que fuera culpable.


LEVÍTICO 6.

Prescripciones sobre los holocaustos.

1Habló así Yahveh a Moisés: 2Da esta orden a Aarón y a sus hijos: Esta es la ley del holocausto. (Este es el holocausto que estará sobre el fuego encendido, sobre el altar, toda la noche hasta la mañana, y que el fuego del altar mantendrá encendido.)

3El sacerdote se vestirá su túnica de lino y cubrirá su cuerpo con calzones de lino. Sacará las cenizas a que el fuego haya reducido las grasas del holocausto sobre el altar y las depositará junto al altar. 4Después se quitará los vestidos y se pondrá otros para llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar puro.

5Arderá el fuego sobre el altar sin apagarse; el sacerdote lo alimentará con leña todas las mañanas, colocará encima el holocausto y sobre él quemará el sebo de los sacrificios de comunión. 6Fuego permanente arderá sobre el altar sin apagarse.

Prescripciones sobre la oblación.

7Esta es la ley de la oblación: Los hijos de Aarón la presentarán delante de Yahveh, frente al altar; 8uno de ellos tomará de la oblación un puñado de flor de harina (con su aceite, y todo el incienso que se añade a la oblación), y lo quemará en el altar, en memorial, como calmante aroma para Yahveh. 9Aarón y sus hijos comerán lo que quede de ella; debe comerse sin levadura, en lugar santo. Han de comerlo en el atrio de la Tienda del Encuentro.

10No se la cocerá con levadura: es la porción que yo les doy de los manjares que se abrasan para mí. Es cosa sacratísima, como el sacrificio por el pecado y como el sacrificio de reparación. 11Todos los varones de los hijos de Aarón podrán comer de ello. Es ley perpetua para vuestros descendientes, relativa a los manjares que se abrasan para Yahveh. Todo cuanto los toque quedará consagrado.

La ofrenda de los sacerdotes.

12Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 13Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos ofrecerán a Yahveh el día de su unción: una décima de medida de flor de harina, como oblación perpetua, la mitad por la mañana, y la mitad por la tarde. 14Será preparada con aceite en la sartén; la ofrecerás bien frita y la presentarás partida en trozos como una oblación, como calmante aroma para Yahveh. 15También la ofrecerá el sacerdote ungido que le suceda de entre sus hijos. Es decreto perpetuo. La oblación será totalmente quemada para Yahveh. 16Cualquier oblación de sacerdote será total; no se podrá comer.

Prescripciones sobre el sacrificio por el pecado.

17Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 18Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Esta es la ley del sacrificio por el pecado: En el lugar donde se inmola el holocausto, delante de Yahveh, será inmolada también la víctima por el pecado. Es cosa sacratísima. 19La comerá el sacerdote que ofrece la víctima por el pecado. Será comida en lugar santo, en el atrio de la Tienda del Encuentro. 20Todo cuanto toque esta carne quedará consagrado y, si su sangre salpica los vestidos, lavarás en lugar santo la parte salpicada. 21La vasija de barro en que haya sido cocida se romperá; y si ha sido cocida en vasija de bronce, ésta se fregará y lavará con agua.

22Todos los varones de entre los sacerdotes podrán comer de ella. Es cosa sacratísima. 23Pero no se comerá ninguna víctima ofrecida por el pecado, cuya sangre haya sido introducida en la Tienda del Encuentro para hacer la expiación en el Santuario: será consumida por el fuego.


LEVÍTICO 7.

Prescripciones sobre el sacrificio de reparación.

1Esta es la ley del sacrificio de reparación: Es cosa sacratísima. 2En el lugar donde inmolan el holocausto inmolarán la víctima de reparación, y su sangre se derramará sobre todos los lados del altar. 3Se ofrecerá todo el sebo de la víctima: el rabo y el sebo que cubre las entrañas; 4los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos, y el resto que cubre el hígado; se quitará todo este sebo junto con los riñones.

5El sacerdote lo quemará sobre el altar como manjar abrasado para Yahveh. Es un sacrificio de reparación. 6Podrán comerlo todos los varones de entre los sacerdotes; se comerá en lugar sagrado. Es cosa sacratísima.

Los derechos de los sacerdotes.

7El sacrificio por el pecado es como el sacrifico de reparación: tienen la misma ley. La víctima pertenece al sacerdote que hace la expiación con ella. 8El sacerdote que ofrece el holocausto de una persona se quedará con la piel de la víctima que le han ofrecido. 9También toda oblación cocida al horno y toda la preparada en cazuela o en sartén pertenece al sacerdote que la ofrece; 10pero toda oblación amasada con aceite, o seca, se dará a todos los hijos de Aarón, en porciones iguales.

Prescripciones sobre el sacrificio de comunión.

11Esta es la ley del sacrificio de comunión que se ofrece a Yahveh: 12Si se ofrece en alabanza, se ofrecerán, juntamente con el sacrificio de alabanza, panes ázimos amasados con aceite, tortas ázimas untadas de aceite y tortas de flor de harina amasadas con aceite. 13Se añadirá esta ofrenda a las tortas de pan fermentado y al sacrificio de comunión en alabanza.

14Se reservará una pieza de cada clase como ofrenda reservada a Yahveh y corresponderá al sacerdote que derrama la sangre del sacrificio de comunión. 15La carne del sacrificio de comunión en alabanza se comerá el mismo día de su ofrecimiento, sin dejar nada de ella para la mañana siguiente.

Los sacrificios votivos y espontáneos.

16Si se ofrece la víctima en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, se comerá el mismo día en que ha sido ofrecida, y lo que sobre deberá comerse al día siguiente. 17Pero el tercer día será quemado lo que quede de la carne de la víctima.

18Si se come la carne de un sacrificio de comunión al tercer día, no obtendrá favor el oferente del mismo; no se le tendrá en cuenta. Será abominación. Y quien coma de ella, cargará con su iniquidad.

19No podrá comerse la carne que haya tocado cualquier cosa impura; será consumida por el fuego. Toda persona pura podrá comer la carne. 20Pero quien, en estado de impureza, coma carne del sacrificio de comunión presentado a Yahveh, ése será exterminado de su parentela.

21Si alguien toca cualquier cosa inmunda, sea inmundicia de hombre, o de animal, o cualquier otra abominación impura y luego come de la carne del sacrificio de comunión ofrecido a Yahveh, será exterminado de su parentela.

Otras prescripciones relacionadas con el culto.

22Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 23Habla a los israelitas y diles: No comeréis sebo de buey, ni de cordero ni de cabra. 24El sebo de animal muerto o destrozado podrá servir para cualquier uso, pero en modo alguno lo comeréis. 25Porque todo aquel que coma sebo de animal del que suele ofrecerse manjar abrasado a Yahveh, será exterminado de su parentela.

26Tampoco comeréis sangre, ni de ave ni de animal, en ninguno de los lugares en que habitaréis. 27Todo el que coma cualquier clase de sangre, ése será exterminado de su parentela.

La parte de los sacerdotes.

28Yahveh habló a Moisés, diciendo: 29Habla a los israelitas y diles: Quien ofrezca a Yahveh un sacrificio de comunión, presente a Yahveh una porción de su sacrificio. 30Con sus propias manos llevará los manjares que se abrasarán para Yahveh: él mismo presentará el sebo y el pecho; el pecho para mecerlo como ofrenda mecida ante Yahveh. 31El sacerdote quemará el sebo sobre el altar; el pecho será para Aarón y sus hijos.

32Daréis también al sacerdote, como ofrenda reservada, la pierna derecha de vuestros sacrificios de comunión. 33Esta pierna derecha pertenecerá a aquel de los hijos de Aarón que haya ofrecido la sangre y el sebo de los sacrificios de comunión.

34Pues yo sustraigo a los israelitas, de sus sacrificios de comunión, el pecho mecido y la pierna reservada, para dárselos al sacerdote Aarón y a sus hijos, por decreto perpetuo entre los israelitas.

Conclusión.

35Esta es la porción de Aarón y la porción de sus hijos, en los manjares que se abrasan en honor de Yahveh, desde el día en que los presentó para ejercer el sacerdocio de Yahveh.

36Esto mandó Yahveh que los israelitas les dieran el día en que los ungió, como decreto perpetuo de generación en generación.

37Esta es la ley del holocausto, de la oblación, del sacrificio por el pecado, del sacrificio de reparación, del sacrificio de investidura y del sacrificio de comunión, 38que Yahveh prescribió a Moisés en el monte Sinaí, el día en que mandó a los israelitas que presentaran sus ofrendas a Yahveh en el desierto del Sinaí.


    LA INVESTIDURA DE LOS SACERDOTES (Capítulos 8 al 10).

    El sacerdocio de la Antigua Alianza tiene una historia larga y compleja. Los capítulos siguientes describen, en forma de relato, el ritual para la investidura de los sacerdotes, tal como se practicaba en el Templo de Jerusalén, después del exilio. Aarón, el hermano de Moisés, personifica al Sumo Sacerdote. La "unción" que este recibe (8,12) recuerda la que antiguamente se confería al rey, asignándole el título de "ungido del Señor".

    Por debajo del Sumo Sacerdote había un "clero" rigurosamente jerarquizado, que sólo podía comenzar a ejercer las funciones sacerdotales después de pasar por un rito de consagración. Esta consagración separaba a los sacerdotes del mundo profano, y los habilitaba para entrar en contacto con las cosas santas y ofrecer los sacrificios rituales, "no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados" (Heb. 5,3).

    Cristo, en cambio, "es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo. Él no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo" (Heb. 7,26-27). Ahora él es nuestro intercesor (Heb. 7,25) y el único Mediador de la Nueva Alianza sellada con su Sangre (Heb. 8,6-7; 9,15).



LEVÍTICO 8.

La consagración de Aarón y sus hijos.

11Yahveh habló así a Moisés: 2«Toma a Aarón y con él a sus hijos, y también las vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los ázimos; 3y congrega a toda la comunidad a la entrada de la Tienda del Encuentro.»

4Moisés hizo como Yahveh le había mandado, y se congregó la comunidad a la entrada de la Tienda del Encuentro. 5Moisés dijo a la comunidad: «Esto es lo que Yahveh ha ordenado hacer.» 6Moisés mandó entonces que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua. 7Puso sobre Aarón la túnica y se la ciñó con la faja; lo vistió con el manto y poniéndole encima el efod, se lo ciñó atándoselo con la cinta del efod. 8Luego, le impuso el pectoral en el que depositó el Urim y el Tummim[130]. 9Colocó también la tiara sobre su cabeza y puso en su parte delantera la lámina de oro, la diadema santa, como Yahveh había mandado a Moisés.

10Después Moisés tomó el óleo de la unción y ungió la Morada con todas las cosas que contenía para consagrarlas. 11Roció con él por siete veces el altar y ungió el altar con todos su utensilios, así como la pila con su base, para consagrarlos. 12Y derramando óleo de la unción sobre la cabeza de Aarón, lo ungió para consagrarlo.

13Luego Moisés mandó que se acercaran los hijos de Aarón; los vistió con las túnicas, les ciñó la faja y les puso las mitras, como Yahveh había mandado a Moisés.

Los sacrificios de consagración.

14Después hizo traer el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre la cabeza del novillo, víctima por el pecado. 15Moisés lo inmoló. Tomó la sangre y mojó con su dedo los cuernos del altar, todo en derredor, para purificarlo. Después derramó la sangre al pie del altar; de esta manera lo consagró haciendo por él la expiación.

16Tomó luego todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con su sebo; y lo quemó Moisés sobre el altar. 17Pero en cuanto a la piel, la carne y los excrementos del novillo, los quemó fuera del campamento, como Yahveh había mandado a Moisés.

18Después hizo traer el carnero del holocausto, sobre cuya cabeza Aarón y sus hijos impusieron las manos. 19Moisés lo inmoló y roció con la sangre todos los lados del altar. 20El carnero fue partido en trozos y Moisés quemó la cabeza, los trozos y el sebo; 21después de lavar en agua las entrañas y las patas, Moisés quemó todo el carnero en el altar, como holocausto de calmante aroma, manjar abrasado para Yahveh, como Yahveh había mandado a Moisés.

22Hizo luego traer el segundo carnero, el carnero del sacrificio de la investidura, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre la cabeza del carnero. 23Moisés lo inmoló, y, tomando su sangre, mojó el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho. 24Después Moisés hizo que se acercaran los hijos de Aarón, les untó con la sangre el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho; y derramó la sangre sobre el altar, todo en derredor. 2525Tomó luego el sebo: el rabo, todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con su sebo y la pierna derecha.

26Sacó del canastillo de los ázimos que estaba ante Yahveh un pan ázimo, una torta de pan amasada con aceite y otra torta untada, y las puso sobre el sebo y sobre la pierna derecha. 27Entregó todo esto en manos de Aarón y en manos de sus hijos haciéndolo mecer como ofrenda mecida ante Yahveh. 28Moisés lo recibió de sus manos y lo quemó en el altar, encima del holocausto. Era el sacrificiode investidura, calmante aroma, manjar abrasado en honor de Yahveh.

29Moisés tomó entonces el pecho y lo meció como ofrenda mecida ante Yahveh; era ésta la porción del carnero de la investidura que pertenecía a Moisés, como Yahveh se lo había mandado.

La aspersión con la sangre de los sacrificios.

30Después Moisés tomó óleo de la unción y sangre de la que había encima del altar, roció a Aarón y sus vestiduras de sus hijos. Así consagró a Aarón y sus vestiduras, así como a sus hijos y las vestiduras de sus hijos.

31Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: «Coced la carne a la entrada de la Tienda del Encuentro y comedla allí mismo; comed también el pan del canastillo de la investidura tal como lo he mandado diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán. 32Quemaréis la carne sobrante y el pan. 33Y no os apartaréis de la entrada de la Tienda del Encuentro por espacio de siete días, hasta el día en que se cumplan los días de vuestra investidura; porque siete días durará vuestra investidura. 34Yahveh mandó que se procediera como se ha procedido hoy para hacer expiación por vosotros. 35Así quedaréis siete días, día y noche, a la entrada de la Tienda del Encuentro, guardando la norma de Yahveh para no morir, pues así me fue ordenado.»

36Aarón y sus hijos hicieron cuanto Yahveh había mandado por medio de Moisés.


LEVÍTICO 9.

Los primeros sacrificios de Israel.

1El día octavo Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. 2Dijo a Aarón: «Trae un becerro para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, para ofrecerlos ante Yahveh. 3Hablarás a los israelitas, diciendo: "Tomad un macho cabrío para el sacrificio por el pecado y un becerro y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para el holocausto; 4para los sacrificios de comunión, un toro y un carnero, que se sacrificarán ante Yahveh; y una oblación amasada con aceite. Cierto que hoy se os mostrará Yahveh."»

5Trajeron, pues, ante la Tienda del Encuentro lo que Moisés había mandado; toda la comunidad se acercó y se mantuvo delante de Yahveh. 6Dijo entonces Moisés: «Esto es lo que ha mandado Yahveh; hacedlo y se os mostrará la gloria de Yahveh.»

7Después Moisés dijo a Aarón: «Acércate al altar, ofrece tu sacrificio por el pecado y tu holocausto, y haz la expiación por ti mismo y por tu casa; presenta también la ofrenda del pueblo y haz la expiación por ellos, como Yahveh lo ha prescrito.»

8Acercóse, pues, Aarón al altar e inmoló el becerro del sacrificio por su propio pecado. 9Los hijos de Aarón le presentaron la sangre; y él, mojando su dedo en la sangre, untó con ella los cuernos del altar y derramó la sangre al pie del altar. 10Luego quemó sobre el altar el sebo, los riñones y lo que queda junto al hígado de la víctima por el pecado, como Yahveh había mandado a Moisés; 11pero quemó la carne y la piel fuera del campamento.

12Después inmoló la víctima del holocausto y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, que derramó sobre todos los lados del altar. 13Le presentaron la víctima del holocausto en trozos, juntamente con la cabeza, y lo quemó todo sobre el altar. 14Y habiendo lavado las entrañas y las patas, las quemó encima del holocausto sobre el altar. 15Después presentó la ofrenda del pueblo: tomó el macho cabrío correspondiente al sacrificio por el pecado del pueblo, lo inmoló y lo sacrificó como el primero. 16Ofreció el holocausto, haciéndolo según la norma.

17Además presentó la oblación. Tomando un puñado de ella, la quemó en el altar encima del holocausto de la mañana.

18Inmoló asimismo el toro y el carnero como sacrificio de comunión por el pueblo. Los hijos de Aarón le entregaron la sangre, que él derramó sobre todos los lados del altar. 19En cuanto a las partes grasas del toro y del carnero, el rabo, el sebo que cubre las entrañas, los riñones y lo que queda junto al hígado, 20las puso sobre los pechos de las víctimas, y él las quemó sobre el altar; 21Aarón por su parte meció los pechos y la pierna derecha como ofrenda mecida ante Yahveh conforme Moisés había mandado.

22Entonces Aarón, alzando las manos hacia el pueblo, lo bendijo; después de haber acabado el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio de comunión, descendió.

La gloria del Señor.

23Luego Moisés y Aarón entraron en la Tienda del Encuentro y, cuando salieron, bendijeron al pueblo. La gloria de Yahveh se dejó ver de todo el pueblo[131]. 24Salió fuego de la presencia de Yahveh que consumió el holocausto y las partes grasas puestas sobre el altar. Todo el pueblo al verlo prorrumpió en gritos de júbilo y cayó rostro en tierra.


LEVÍTICO 10.

El castigo de Nadab y Abihú.

1Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en ellos y, tras echar incienso encima, ofrecieron ante Yahveh un fuego profano, que él no les había mandado. 2Entonces salió de la presencia de Yahveh un fuego que los devoró, y murieron delante de Yahveh. 3Moisés dijo entonces a Aarón: «Esto es lo que Yahveh ha declarado diciendo: Entre los cercanos a mí mostraré mi santidad. y ante la faz del pueblo manifestaré mi gloria.» Aarón no dijo nada.

La retirada de los cadáveres.

4Moisés llamó a Missael y a Elsafán, hijos de Uzziel, tío paterno de Aarón, y les dijo: «Acercaos, retirad a vuestros hermanos de delante del santuario y llevadlos fuera del campamento.» 5Se acercaron y los llevaron en sus propias túnicas fuera del campamento, como Moisés había mandado.

6Moisés dijo a Aarón y a sus hijos, Eleazar e Itamar: «No llevéis la cabeza desgreñada, ni rasguéis vuestros vestidos, para no morir, pues la ira de Yahveh recae sobre toda la comunidad. Vuestros hermanos, toda la casa de Israel, llorarán a los abrasados por el fuego de Yahveh. 7No os apartéis de la entrada de la Tienda del Encuentro, no sea que muráis, pues tenéis sobre vosotros la unción de Yahveh.» Ellos obedecieron a la palabra de Moisés.

La prohibición de bebidas alcohólicas.

8Yahveh habló a Aarón, diciendo: 9«Cuando hayáis de entrar en la Tienda del Encuentro, no bebáis vino ni bebida que pueda embriagar, ni tú ni tus hijos, no sea que muráis. Decreto perpetuo es éste para vuestros descendientes, 10para que podáis distinguir entre lo sagrado y lo profano, entre lo impuro y lo puro, 11y enseñar a los israelitas todos los preceptos que Yahveh les ha dado por medio de Moisés.»

Los derechos de los sacerdotes.

12Moisés dijo a Aarón y a Eleazar e Itamar, los hijos que le quedaban: «Tomad la oblación que queda de los manjares que se abrasan en honor de Yahveh y comedla sin levadura junto al altar, pues es cosa sacratísima. 13La comeréis en lugar sagrado, por ser la porción tuya y la porción de tus hijos, de los manjares que se abrasan en honor de Yahveh, pues así me ha ordenado. 14Tú, y contigo tus hijos y tus hijas, comeréis también en lugar puro el pecho mecido y la pierna reservada, porque os han sido dados como porción tuya y de tus hijos, de los sacrificios de comunión de los israelitas. 15Ellos traerán la pierna reservada y el pecho mecido, además de las grasas que han de ser abrasadas para Yahveh como ofrenda mecida delante de Yahveh; serán la porción perpetua para ti y para tus hijos junto a ti, según ha mandado Yahveh.»

Disposición acerca del sacrificio por el pecado.

16Moisés preguntó con interés acerca del macho cabrío del sacrificio por el pecado; pero he aquí que había sido ya quemado. Irritado contra Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón, dijo: 17«¿Por qué no comisteis en lugar sagrado la víctima del sacrificio por el pecado? Pues era cosa sacratísima que se os daba a vosotros para quitar la falta de la comunidad, haciendo expiación por ellos ante Yahveh. 18Teníais que haberla comido en lugar sagrado según os había ordenado, porque su sangre no había sido llevada al interior del santuario.»

19Respondió Aarón a Moisés: «Mira que ellos han presentado hoy su sacrificio por el pecado y su holocausto delante de Yahveh, y me ha sucedido esto; ¿si yo hubiera comido la víctima por el pecado, acaso hubiera sido esto grato a Yahveh?» 20Cuando Moisés oyó esto, se dio por satisfecho.


    LEGISLACIÓN SOBRE LO PURO Y LO IMPURO (Capítulos 11 a 16).

    En esta serie de prescripciones, lo "puro" y lo "impuro" -como lo santo y lo profano- no son cualidades morales, sino "estados" que afectan casi físicamente al hombre y le permiten o le impiden acercarse a Dios para rendirle culto. Lo "impuro" es una fuerza misteriosa y temible, que se transmite por simple contacto, incluso involuntario. Basta tocar un cadáver para quedar impuro. En algunos casos, el estado de impureza es inevitable, como en los enfermos de lepra.

    Para salir de este estado y reintegrarse a la comunidad cultual, es preciso someterse a ciertos ritos de purificación. A las purificaciones establecidas para cada caso particular, se añade el ritual del gran Día de la Expiación, que consistía en enviar cada año al desierto el "chivo emisario", portador tanto de las impurezas como de los pecados del pueblo.

    Estas prácticas ancestrales, que encierran a veces principios elementales de higiene, sirvieron para mantener vivo en Israel el sentido de la santidad, es decir, de la absoluta trascendencia de Dios (Is. 6, 3). Pero el punto débil de la legislación estaba en no distinguir suficientemente el mal físico del mal moral y en identificar algunas enfermedades con el estado de impureza. Por eso Jesús la declaró abolida, al afirmar que nada de lo que está fuera del hombre puede mancharlo, sino sólo el mal y la impureza que brotan de su corazón (Mc. 7, 14-23).



LEVÍTICO 11.

Los animales puros e impuros: los terrestres.

1Yahveh habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles: 2"Hablad a los israelitas y decidles: De entre todos los animales terrestres podréis comer estos: 3cualquier animal de pezuña partida, hendida en mitades y que rumia, sí lo podréis comer. 4Pero entre los que rumian o tienen pezuña hendida, no comeréis: camello, pues aunque rumia, no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros[132]; 5ni damán[*], porque rumia, pero no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros: 6ni liebre porque rumia, pero no tiene la pezuña partida; será impura para vosotros; 7ni cerdo, pues aunque tiene la pezuña partida, hendida en mitades, no rumia; será impuro para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán impuros para vosotros."

Los animales acuáticos.

9"De entre todos los animales que viven en las aguas, podréis comer éstos: cuantos tienen aletas y escamas sean de mar o río, los podréis comer. 10Pero serán cosa abominable para vosotros todos los que carezcan de aletas y escamas, entre todos los que bullen en las aguas, en mares y ríos, y entre todos los demás animales que viven en el agua. 11Serán abominables para vosotros: no comeréis su carne y tendréis sus cadáveres como abominables. 12Tendréis por abominable todo cuanto en las aguas carece de aletas y escamas."

Las aves.

13"Las siguientes de entre las aves tendréis por inmundas, y no podrán comer por ser abominación: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina, 14el buitre, el halcón en todas sus especies, 15toda clase de cuervos, 16el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán en todas sus especies, 17el búho, el somormujo, el ibis, 18el cisne, el pelícano, el calamón, 19la cigüeña, la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago."

Otros animales alados.

20"Será abominable para vosotros todo bicho alado que anda sobre cuatro patas. 21Pero de todos los bichos alados que andan sobre cuatro patas, podréis comer aquellos que además de sus cuatro patas tienen zancas para saltar con ellas sobre el suelo. 22De ellos podréis comer: la langosta en sus diversas especies y toda clase de solam, de jargol y de jagab[*]. 23Cualquier otro bicho alado de cuatro patas será para vosotros abominable."

El contacto con los animales impuros.

24"Por estos animales podéis contraer impureza. El que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 25El que levante alguno de sus cadáveres tendrá que lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. 26Asimismo todos los animales que tienen pezuña no partida en dos uñas y no rumian, serán impuros para vosotros. Todo aquel que los toque quedará impuro.

27De entre los cuadrúpedos os serán impuros todos los que andan sobre las plantas de sus pies. El que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde. 28El que levante el cadáver de uno de ellos tendrá que lavar sus vestidos, y quedará impuro hasta la tarde; son impuros para vosotros."

Los animales pequeños.

29"De entre los bichos pequeños que andan arrastrándose por el suelo serán impuros para vosotros: la comadreja, el ratón, el lagarto en sus diversas especies, 30el erizo, el cocodrilo, el camaleón, la salamandra y el topo. 31Entre todos los bichos, éstos serán impuros para vosotros. Todo el que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 32Quedará impuro cualquier objeto sobre el que caiga uno de sus cadáveres; ya sea un instrumento de madera, o un vestido, una piel, un saco o cualquier utensilio. Será metido en agua y quedará impuro."

33"Si cae uno de estos cadáveres en una vasija de barro, cuanto haya dentro de ella quedará impuro y romperéis la vasija. 34Toda cosa comestible preparada con dicha agua será impura, y toda bebida que se beba en una de esas vasijas será impura. 35Cualquier objeto sobre el que caiga alguno de esos cadáveres quedará impuro: el horno y el doble fogón serán derribados; son impuros y los tendréis por impuros. 36(Solamente las fuentes y cisternas, donde se recogen las aguas, permanecerán puras), pero el que toque sus cadáveres quedará impuro."

37"De igual manera cuando caiga alguno de esos cadáveres sobre una semilla que va a sembrarse, quedará pura; 38mas si cayese alguno de esos cadáveres sobre semilla mojada, la tendréis por impura. 39Cuando muera uno de aquellos animales de los que podéis comer, el que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 40El que coma carne de ese cadáver deberá lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. Y el que levante ese cadáver habrá de lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde."

Los reptiles.

41"Todo bicho que anda arrastrándose sobre la tierra es cosa abominable; no se podrá comer. 42No comeréis ningún animal de los que caminan sobre su vientre o sobre cuatro patas o sobre muchos pies, es decir, ningún bicho que se arrastra por el suelo, porque son abominación. 43No os hagáis inmundos con ninguna clase de bicho que se arrastra, ni os hagáis impuros con ellos, para que no os contaminéis por su causa."

44"Porque yo soy Yahveh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. No os haréis impuros con ninguno de esos bichos que se arrastran por el suelo. 45Pues yo soy Yahveh, el que os he subido de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Sed, pues, santos porque yo soy santo."

Conclusión.

46Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, y de todos los seres vivientes que se mueven en el agua, y de todos los que andan arrastrándose sobre la tierra; 47para que hagáis distinción entre lo impuro y lo puro, entre el animal que puede comerse y el que no puede comerse.


LEVÍTICO 12.

La purificación después del parto.

1Yahveh habló a Moisés y dijo: 2Habla a los israelitas y diles: Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón[133], quedará impura durante siete días; será impura como en el tiempo de sus reglas. 3Al octavo día será circuncidado el niño en la carne de su prepucio; 4pero ella permanecerá todavía 33 días purificándose de su sangre. No tocará ninguna cosa santa ni irá al santuario hasta cumplirse los días de su purificación. 5Mas si da a luz una niña, durante dos semanas será impura, como en el tiempo de sus reglas, y permanecerá 66 días más purificándose de su sangre.

6Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña, presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado. 7El sacerdote lo ofrecerá ante Yahveh, haciendo expiación por ella, y quedará purificada del flujo de su sangre. Esta es la ley referente a la mujer que da a luz a un niño o una niña.

8Mas si a ella no le alcanza para presentar una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella y quedará pura.


LEVÍTICO 13.

La impureza provocada por la lepra.

1Yahveh habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 2Cuando uno tenga en la piel de su carne tumor[134], erupción o mancha blancuzca brillante, y se forme en la piel de su carne como una llaga de lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes. 3El sacerdote examinará la llaga en la piel de la carne; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y la llaga parece más hundida que la piel de su carne, es llaga de lepra; cuando el sacerdote lo haya comprobado, le declarará impuro. 4Mas si hay en la piel de su carne una mancha blancuzca brillante sin que parezca más hundida que la piel, y sin que el pelo se haya vuelto blanco, el sacerdote recluirá durante siete días al afectado.

5Al séptimo día el sacerdote lo examinará, y si comprueba que la llaga se ha detenido, no se ha extendido por la piel, el sacerdote entonces lo recluirá otros siete días. 6Pasados estos siete días, el sacerdote lo examinará nuevamente: si ve que la llaga ha perdido su color y no se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarará puro; no se trata más que de una erupción. Lavará sus vestidos y quedará puro.

7Pero si después que el sacerdote le ha examinado y declarado puro, sigue la erupción extendiéndose por la piel, se presentará de nuevo al sacerdote. 8El sacerdote, al comprobar que la erupción se extiende por la piel, lo declarará impuro: es un caso de lepra.

La lepra crónica.

9Cuando en un hombre se manifieste una llaga como de lepra, será llevado al sacerdote. 10El sacerdote lo examinará, y si observa un tumor blancuzco en la piel, el color del pelo mudado en blanco y una úlcera en la hinchazón, 11se trata de lepra arraigada en su piel; el sacerdote lo declarará impuro y no le recluirá, porque es impuro.

12Pero si la lepra se ha extendido por la piel hasta cubrir toda la piel del enfermo desde la cabeza hasta los pies, en cuanto alcanza a verlo el sacerdote, 13éste lo examinará, y si la lepra ha cubierto toda su carne, declarará puro al afectado por la llaga: se ha vuelto todo blanco; es puro.

14Pero cuando se vea en él una úlcera, quedará impuro; 15en cuanto el sacerdote vea la úlcera, lo declarará impuro. La úlcera es impura; es un caso de lepra. 16Pero si la úlcera cambia, volviéndose blanca, el afectado ha de presentarse al sacerdote. 17El sacerdote lo examinará, y al ver que la llaga se ha vuelto blanca, declarará puro al afectado por la enfermedad: es puro.

Las inflamaciones de la piel.

18Cuando en la piel de alguno se ha curado un divieso, 19y en el lugar del divieso aparece un tumor blanco, o una mancha de color blanco rojizo, ése habrá de presentarse al sacerdote. 20El sacerdote lo examinará, y si la mancha parece más hundida que la piel y su pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote lo declarará impuro. Es llaga de lepra que se ha producido en el divieso.

21Pero si el sacerdote ve que no hay en ella pelo blanco, ni está más hundida que la piel, y que ha perdido color, le recluirá por siete días. 22Si entonces se extiende por la piel, el sacerdote lo declarará impuro; es un caso de lepra. 23Pero si la mancha sigue estacionaria, sin extenderse, es la cicatriz del divieso; el sacerdote lo declarará puro.

La lepra causada por una quemadura.

24Cuando en la piel de alguien hay una quemadura, y sobre la quemadura se forma una mancha de color blanco rojizo o sólo blanco, 25el sacerdote la examinará; y si el pelo se ha vuelto blanco en la mancha blanca y ésta aparece más hundida que la piel, es que se ha producido lepra en la quemadura. El sacerdote lo declarará impuro; es un caso de lepra.

26Si, en cambio, el sacerdote observa que en la mancha no aparece pelo blanco, que no está más hundida que la piel y que ha perdido color, lo recluirá siete días. 27Al séptimo día lo examinará, y si se ha extendido por la piel, el sacerdote lo declarará impuro; es un caso de lepra. 28Pero si la mancha sigue estacionaria sin extenderse por la piel y ha perdido color, se trata de la hinchazón de la quemadura, y el sacerdote lo declarará puro; pues es la cicatriz de la quemadura.

Las afecciones del cuero cabelludo.

29Cuando un hombre o una mujer tengan una llaga en la cabeza o en la barbilla, 30el sacerdote examinará la llaga, y si ésta aparece más hundida que la piel, y si hay en ella pelo amarillento y más ralo, el sacerdote lo declarará impuro; es tiña, o sea, lepra de la cabeza o de la barbilla.

31Mas si el sacerdote ve que la llaga de tiña no aparece más hundida que la piel, y que no hay en ella pelo amarillento, recluirá al afectado por la tiña durante siete días. 32Al séptimo, el sacerdote examinará el mal, y si no se ha extendido la tiña, ni hay en ella pelo amarillento, ni la llaga aparece más hundida que la piel, 33aquella persona se afeitará, excepto en el lugar de la tiña; y el sacerdote recluirá al afectado durante otros siete días.

34Al séptimo día el sacerdote lo examinará y si no se ha extendido la llaga por la piel, ni aparece más hundida que la piel, le declarará puro; lavará sus vestidos y quedará puro. 35Pero si la tiña, después de la purificación, se extiende mucho por la piel, 36el sacerdote lo examinará. Si comprueba que la tiña se ha extendido por la piel, el sacerdote ya no tendrá que buscar pelo amarillento; aquella persona es impura. 37Mas si, según su opinión, la tiña no se ha extendido y ha brotado en ella pelo negro, se ha curado la tiña. Esa persona es pura y el sacerdote la declarará pura.

El eccema.

38Cuando un hombre o una mujer tengan en su piel manchas brillantes, manchas blancas, 39el sacerdote las examinará; si comprueba que las manchas de la piel son de color blanco, se trata de un eccema que ha brotado en la piel; esta persona es pura.

La lepra en la cabeza.

40Si a alguno se le cae el pelo de la cabeza y queda calvo por detrás, es puro. 41Si se le cae el pelo de la parte delantera de la cabeza, es calvo por delante, pero es puro. 42Pero si en la calva, por detrás o por delante, aparece una llaga de color rojizo, es lepra que se ha producido en la calva, sea por detrás o por delante. 43El sacerdote la examinará y si la hinchazón de la llaga en la parte calva es de color blanco rojizo, con aspecto de lepra en la piel, 44se trata de un leproso: es impuro. El sacerdote le declarará impuro; tiene lepra en la cabeza.

Prescripciones sobre los leprosos.

45El afectado por la lepra llevará los vestido rasgados y desgreñada la cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: «¡Impuro, impuro!» 46Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada.

Las manchas de lepra en la ropa y en los cueros.

47Cuando aparezca una llaga de lepra en un vestido de lana o de lino, 48o en tejido o cobertor de lino o lana, o en una piel, o en cualquier objeto de cuero, 49si la mancha en el vestido o en la piel, o en el tejido o en el cobertor, o en cualquier objeto hecho de cuero, tiene color verdoso o rojizo, es llaga de lepra y debe ser mostrada al sacerdote.

50El sacerdote examinará la mancha y encerrará el objeto manchado durante siete días. 51Al séptimo, el sacerdote examinará la mancha y si se ha extendido por el vestido, tejido, cobertor, piel o por un objeto de cuero, es un caso de lepra maligna y el objeto es impuro. 52Se quemará el vestido, tejido, cobertor de lana o de lino o el objeto de cuero en que se encuentre la mancha, pues es lepra maligna; será quemado.

53Pero si el sacerdote ve que no se ha extendido la mancha por el vestido, tejido, cobertor o el objeto de cuero, 54hará lavar el objeto manchado y lo encerrará otros siete días. 55Si el sacerdote ve que la mancha, después de haber sido lavada, no ha mudado de aspecto, aunque la mancha no se haya extendido, el objeto es impuro; lo entregarás al fuego: es una infección por la cara y el envés.

56Pero si el sacerdote ve que la parte manchada, después de lavada, ha perdido color, la rasgará del vestido, del cuero, del tejido o del cobertor. 57Pero si vuelve a aparecer en el vestido, tejido, cobertor o en un objeto de cuero, es mal contagioso; quemarás lo que está afectado por la lepra. 58En cuanto al vestido, tejido, cobertor o el objeto de cuero, que después de ser lavado pierdan la mancha, serán lavados por segunda vez y quedarán puros.

59Esta es la ley para la mancha de lepra que se halla en los vestidos de lana o de lino, en el tejido o en el cobertor o en cualquier objeto hecho de cuero, para declararlos puros o impuros.


LEVÍTICO 14.

La purificación del leproso.

1Yahveh habló a Moisés diciendo: 2Esta es la ley que ha de aplicarse al leproso en el día de su purificación. Se le conducirá al sacerdote, 3y el sacerdote saldrá fuera del campamento; si, tras de haberlo examinado, comprueba que el leproso está ya curado de la llaga de lepra, 4el sacerdote mandará traer para el que ha de ser purificado dos pájaros vivos y puros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo. 5Después mandará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua viva.

6Tomará luego el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, los mojará, juntamente con el pájaro vivo, en la sangre del pájaro inmolado sobre el agua viva, 7y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra. Y, tras de declararlo puro, soltará en el campo el pájaro vivo.

8El que se purifica lavará sus vestidos, se afeitará todo su pelo, se bañará en agua, y quedará limpio. Después podrá entrar en el campamento; pero durante siete días ha de habitar fuera de su tienda. 9El día séptimo se afeitará todo su pelo, su cabellera, su barba, sus cejas, es decir, se afeitará todo su pelo, lavará también sus vestidos, bañará su cuerpo en agua y quedará limpio. 10El día octavo tomará dos corderos sin defecto y una cordera de un año sin defecto; y como oblación, tres décimas de flor de harina amasada con aceite y un cuartillo de aceite.

11El sacerdote que hace la purificación presentará ante Yahveh, junto con todas esas cosas, al hombre que ha de purificarse, a la entrada de la Tienda del Encuentro. 12El sacerdote tomará uno de los corderos para ofrecerlo como sacrificio de reparación, además del cuartillo de aceite, y lo mecerá como ofrenda ante Yahveh. 13Luego inmolará el cordero en el lugar donde se inmola el sacrificio por el pecado y el holocausto, en lugar sagrado; porque, tanto en el sacrificio por el pecado como en el sacrificio de reparación, la víctima pertenece al sacerdote; es cosa sacratísima.

14Después el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y mojará el lóbulo de la oreja derecha del que se está purificando, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho. 15Y, tomando del cuartillo de aceite, el sacerdote echará parte de él sobre la palma de su mano izquierda. 16Después untará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y con su dedo hará siete aspersiones de aceite delante de Yahveh. 17Con el aceite restante que tiene en su mano el sacerdote untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho sobre la sangre de la víctima de reparación. 18El resto del aceite que quede en la mano del sacerdote, se echará sobre la cabeza del que se purifica. El sacerdote expiará así por él ante Yahveh.

19El sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado y hará expiación por el que se purifica de su impureza; después inmolará el holocausto. 20Y ofrecerá sobre el altar el holocausto y la oblación. De esta manera el sacerdote hará expiación por él y quedará limpio.

La purificación del leproso carente de recursos.

21Si es pobre y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como sacrificio de reparación, como ofrenda mecida, para hacer expiación por él, y además, como oblación, una décima de flor de harina amasada con aceite, un cuartillo de aceite, 22y dos tórtolas o dos pichones, según sus recursos, uno como sacrificio por el pecado, y otro como holocausto. 23Al octavo día, los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro para su purificación delante de Yahveh. 24El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el cuartillo de aceite, y los mecerá como ofrenda ante Yahveh.

25Después de haber inmolado el cordero del sacrificio de reparación, el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y mojará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho. 26Luego derramará parte del aceite sobre la palma de su mano izquierda; 27con un dedo de su mano derecha hará ante Yahveh siete aspersiones con el aceite que tiene en la palma de la mano izquierda, 28untará con el aceite que tiene en su mano el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho, en el lugar donde puso la sangre de la víctima de reparación.

29Derramará el resto del aceite que le quede en la mano sobre la cabeza del que se purifica, haciendo expiación por él ante Yahveh. 30Luego ofrecerá, conforme a los recursos suyos, una de las tórtolas o de los pichones, 31es decir, lo que alcanzan sus recursos, uno como sacrificio por el pecado, y otro como holocausto, además de la oblación. De este modo el sacerdote hará expiación ante Yahveh por aquel que se purifica.

32Esta es la ley de purificación para aquel que tiene llaga de lepra y cuyos recursos son limitados.

Las manchas de lepra en las casas y su purificación.

33Yahveh habló a Moisés y a Aarón diciendo: 34Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán que yo os doy en posesión, y castigue con lepra alguna de las casas de la tierra que poseeréis, 35el propietario de la casa irá a avisar al sacerdote, diciendo: «Ha aparecido algo como lepra en mi casa[135]36El sacerdote, antes de entrar en la casa para examinar la lepra, ordenará que desocupen la casa, para que nada quede inmundo de cuanto hay en ella. Después entrará el sacerdote a examinar la casa. 37Si al examinarla observa que la mancha forma en las paredes de la casa cavidades verdosas y rojizas que parecen hundidas en la pared, 38el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y la cerrará durante siete días.

39Volverá al día séptimo, y si comprueba que la mancha se ha extendido por las paredes de la casa, 40mandará arrancar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la ciudad en un lugar inmundo. 41Hará raspar todo el interior de la casa; y echarán fuera de la ciudad, en un lugar inmundo, el polvo que hayan quitado. 42Luego tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las primeras; y también argamasa nueva para revocar la casa. 43Si la mancha vuelve a extenderse por la casa después de haber arrancado las piedras, y de haberla raspado y revocado, 44el sacerdote entrará de nuevo; y si comprueba que la mancha se ha extendido por la casa, hay un caso de lepra maligna en la casa, y ésta es impura. 45Se derribará la casa. Sus piedras, sus maderas y todo el material de la casa será sacado fuera de la ciudad a un lugar inmundo. 46Quien entre en esa casa durante el tiempo que esté clausurada quedará impuro hasta la tarde. 47El que duerma en ella habrá de lavar sus vestidos; y también el que coma en ella habrá de lavarlos.

48Mas si el sacerdote comprueba al entrar que, después de revocada la casa, la mancha no se ha extendido por ella, la declarará pura, pues se ha curado del mal. 49Entonces, para ofrecer por la casa un sacrificio por el pecado, tomará dos pájaros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo; 50inmolará uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua viva 51y, tomando la madera de cedro, el hisopo y la púrpura escarlata, con el pájaro vivo, los mojará en la sangre del pájaro degollado y en el agua viva; y rociará la casa siete veces. 51Y, tras haber realizado el sacrificio por el pecado en favor de la casa con la sangre del pájaro, con el agua viva, el pájaro vivo, la madera de cedro, el hisopo y la lana escarlata, 53soltará el pájaro vivo fuera de la ciudad, en el campo. De este modo hará expiación por la casa, la cual quedará pura.

54Esta es la ley para toda clase de lepra o de tiña, 55para la lepra del vestido y de la casa, 56para los tumores, erupciones y manchas blancas, 57y para declarar los períodos de impureza y de pureza. Esta es la ley de la lepra.


LEVÍTICO 15.

Las impurezas sexuales en el hombre.

1Yahveh habló a Moisés y Aarón diciendo: 2Hablad a los israelitas y decidles: Cualquier hombre que padece flujo seminal es impuro a causa del flujo. 3En esto consiste la impureza causada por su flujo: sea que su cuerpo deje destilar el flujo, o lo retenga, es impuro. 4Todo lecho en que duerma el que padece flujo será impuro y todo asiento en que se siente será impuro.

5Quien toque su lecho lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde. 6Quien se siente sobre un mueble donde se haya sentado cualquiera que padece flujo lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde. 7Quien toque el cuerpo del que padece flujo lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde.

8Si el que tiene flujo escupe sobre un hombre puro, éste lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde. 9Todo aparejo sobre el cual haya montado el que padece flujo será inmundo.

10Quien toque un objeto que haya estado debajo de él quedará impuro hasta la tarde. Y el que los lleve lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde. 11Todo aquel a quien toque el que padece flujo sin haberse lavado las manos con agua lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde. 12Toda vasija de barro tocada por el que padece flujo será rota, y todo utensilio de madera será lavado con agua.

13Si el que padece flujo sana de él, se contarán siete días para su purificación; después lavará sus vestidos, se bañará en agua viva y quedará puro. 14Al día octavo tomará dos tórtolas o dos pichones y se presentará ante Yahveh a la entrada de la Tienda del Encuentro, para entregarlos al sacerdote. 15El sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado, el otro como holocausto, y de esta manera el sacerdote hará expiación por él ante Yahveh, a causa de su flujo.

16El hombre que tenga derrame seminal lavará con agua todo su cuerpo y quedará impuro hasta la tarde. 17Toda ropa y todo cuero sobre los cuales se haya derramado el semen serán lavados con agua y quedarán impuros hasta la tarde.

18Cuando una mujer se acueste con un hombre, produciéndose efusión de semen, se bañarán ambos con agua y quedarán impuros hasta la tarde.

Las impurezas sexuales en la mujer.

19La mujer que tiene flujo, el flujo de sangre de su cuerpo, permanecerá en su impureza por espacio de siete días. Y quien la toque será impuro hasta la tarde. 20Todo aquello sobre lo que se acueste durante su impureza quedará impuro; y todo aquello sobre lo que se siente quedará impuro. 21Quien toque su lecho lavará los vestidos, se bañará en agua y permanecerá impuro hasta la tarde. 22Quien toque un mueble cualquiera sobre el que ella se haya sentado lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde. 23Quien toque algo que esté puesto sobre el lecho o sobre el mueble donde ella se sienta quedará impuro hasta la tarde. 24Si uno se acuesta con ella se contamina de la impureza de sus reglas y queda impuro siete días; todo lecho en que él se acueste será impuro.

25Cuando una mujer tenga flujo de sangre durante muchos días, fuera del tiempo de sus reglas o cuando sus reglas se prolonguen, quedará impura mientras dure el flujo de su impureza como en los días del flujo menstrual. 26Todo lecho en que se acueste mientras dura su flujo será impuro como el lecho de la menstruación, y cualquier mueble sobre el que se siente quedará impuro como en la impureza de las reglas. 27Quien los toque quedará impuro y lavará sus vestidos, se bañará en agua u quedará impuro hasta la tarde.

28Una vez que ella sane de su flujo, contará siete días, quedando después pura. 29Al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos pichones y los presentará al sacerdote a la entrada de la Tienda del Encuentro. 30El sacerdote los ofrecerá uno como sacrificio por el pecado, el otro como holocausto; y hará expiación por ella ante Yahveh por la impureza de su flujo.

Conclusión.

31Mantendréis alejados a los israelitas de sus impurezas para que no mueran a causa de ellas por contaminar mi Morada, la que está en medio de ellos.

32Esta es la ley relativa al hombre que padece flujo o que se hace impuro con efusión de semen, 33a la indispuesta por el flujo menstrual, a aquel que padece flujo, sea varón o mujer, y a aquel que se acueste con una mujer en período de impureza.


LEVÍTICO 16.

El gran Día de la Expiación.

1Yahveh habló a Moisés[136] después de la muerte de los dos hijos de Aarón que murieron al acercarse a Yahveh. 2Dijo Yahveh a Moisés: Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el santuario que está tras el velo, ante el propiciatorio que está encima del arca, no sea que muera: pues yo me hago ver en la nube encima del propiciatorio. 3Sólo en estas condiciones podrá entrar Aarón en el santuario: con un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. 4Se vestirá con la túnica sagrada de lino, se pondrá los calzones de lino, se ceñirá la faja de lino y se cubrirá con la tiara de lino. Estas son las vestiduras sagradas que vestirás después de haberse lavado con agua.

5Recibirá de la comunidad de los israelitas dos machos cabríos para el holocausto. 6Después de ofrecer su novillo por el pecado como expiación por sí mismo y por su casa, 7tomará Aarón los dos machos cabríos y los presentará ante Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro.

8Luego echará suertes sobre los dos machos cabríos, una para Yahveh, y otra para Azazel. 9Presentará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte «para Yahveh» ofreciéndolo como sacrificio por el pecado. 10El macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte «para Azazel», lo colocará vivo delante de Yahveh para hacer sobre él la expiación y echarlo al desierto, para Azazel. 11Entonces ofrecerá Aarón su novillo por el pecado para hacer expiación por sí mismo y por su casa, y lo inmolará. 12Tomará después un incensario lleno de brasas tomadas del altar que está ante Yahveh y dos puñados de incienso aromático en polvo y, llevándolo detrás del velo, 13pondrá el incienso sobre el fuego, delante de Yahveh, para que la nube del incienso envuelva el propiciatorio que está encima del Testimonio y él no muera.

14Tomando luego la sangre del novillo, rociará con su dedo el lado oriental del propiciatorio, y con su dedo hará siete aspersiones de sangre delante del propiciatorio. 15Después inmolará el macho cabrío como sacrificio por el pecado del pueblo y llevará su sangre detrás del velo, haciendo con su sangre lo que hizo con la sangre del novillo: rociará el propiciatorio y su parte anterior. 16Así purificará el santuario de las impurezas de los israelitas y de sus rebeldías en todos sus pecados. Lo mismo hará con la Tienda del Encuentro que mora con ellos en medio de sus impurezas.

17Nadie debe estar en la Tienda del Encuentro cuando Aarón entre a hacer la expiación dentro del santuario, hasta que salga. Después de haber hecho expiación por sí mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel, 18saldrá hacia el altar que se halla ante Yahveh, y hará por él expiación tomando sangre del novillo y del macho cabrío y untando los cuernos en torno del altar. 19Hará sobre él con su dedo siete aspersiones de sangre, y así lo purificará y lo separará de las impurezas de los israelitas.

20Acabada la expiación del santuario, de la Tienda del Encuentro y del altar, Aarón presentará el macho cabrío vivo. 21Imponiendo ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo hará confesión sobre él de todas las iniquidades de los israelitas y de todas las rebeldías en todos los pecados de ellos y cargándolas sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre dispuesto para ello. 22Así el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos, hacia una tierra árida; y soltará el macho cabrío en el desierto.

23Luego entrará Aarón en la Tienda del Encuentro y, despojándose de las vestiduras de lino con que se había vestido al entrar en el santuario, las dejará allí; 24lavará su cuerpo con agua en lugar sagrado y se pondrá sus vestiduras. Después saldrá y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo, hará la expiación por sí mismo y por el pueblo, 25y quemará sobre el altar el sebo de la víctima por el pecado.

26El hombre encargado de soltar el macho cabrío para Azazel lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua; después de esto podrá entrar en el campamento. 27Del novillo del sacrificio por el pecado y del macho cabrío inmolado por el pecado, cuya sangre fue introducida en el santuario para hacer expiación, serán sacados fuera del campamento y quemados con fuego sus pieles, su carne y sus excrementos. 28El que los queme lavará sus vestidos y se bañará en agua; después de esto podrá entrar en el campamento.

29Será éste para vosotros un decreto perpetuo: En el mes séptimo, el día décimo del mes, ayunaréis, y no haréis trabajo alguno, ni el nativo ni el forastero que reside en medio de vosotros. 30Porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros. De todos vuestros pecados quedaréis limpios delante de Yahveh.

31Será para vosotros día de descanso completo, en el que habéis de ayunar: decreto perpetuo. 32Hará la expiación el sacerdote ungido y de manos consagradas para ejercer el sacerdocio como sucesor de su padre: él se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas, 33y hará la expiación del santuario sagrado, de la Tienda del Encuentro y del altar. El hará también la expiación por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.

34Tendréis esto como decreto perpetuo: hacer la expiación por los israelitas, por todos sus pecados, una vez al año. Y se hizo como Yahveh había mandado a Moisés.


    LA LEY DE SANTIDAD (Capítulos 17 al 26).

    El Señor es el "Santo de Israel" (Is. 1,4) y hace de su Pueblo una comunidad santa. La santidad de Israel es, ante todo, una gracia inmerecida, una cualidad que no proviene de él mismo, sino del Dios que lo eligió y lo separó de las demás naciones para consagrarlo a su servicio. Pero esa santidad es también una meta y un ideal que es preciso realizar. El Pueblo de Dios está llamado a ser en la tierra la imagen viviente de la santidad divina.

    Para que este ideal fuera una realidad, los sacerdotes del Templo de Jerusalén, en los últimos tiempos de la monarquía, recopilaron y codificaron un conjunto de leyes y costumbres, vinculadas principalmente con el Santuario y el culto. Esta recopilación, que luego fue sometida a diversas revisiones y adaptaciones, constituye ahora la parte más importante del Levítico. Se la suele denominar "Ley de Santidad", porque su tema dominante y el espíritu que la anima pueden expresarse con esta sola frase: "Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy Santo" (19,2).

    En la legislación predominan las prescripciones de carácter cultual. Pero la santidad que exige el Señor no se limita a la pureza ritual y a las celebraciones litúrgicas. También hay preceptos que revelan una honda sensibilidad moral. Es precisamente aquí donde se encuentra el célebre pasaje que propone el amor a sí mismo como medida del amor al prójimo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (19,18). En el Antiguo Testamento, el "prójimo" es el compatriota, el israelita, y también el extranjero que reside en la misma tierra (19,33-34). El Nuevo Testamento, en cambio, dará al amor un alcance universal y hará de este mandamiento el resumen de toda la Ley (Rom. 13,9; Gál. 5,14; Sant. 2,8).



LEVÍTICO 17.

Reglas para la inmolación de animales.

1Yahveh habló a Moisés, diciendo: 2Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas, y diles: Esta es la orden que ha dado Yahveh: 3Cualquier hombre de la casa de Israel que inmole buey, oveja o cabra dentro del campamento, o fuera del mismo, 4sin llevarlos a la entrada de la Tienda del Encuentro, para presentarlos como ofrenda a Yahveh ante la Morada de Yahveh, será considerado reo de sangre. Tal hombre ha derramado sangre y será exterminado de en medio de su pueblo.

5Por eso los israelitas presentarán al sacerdote, para Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro, aquellas víctimas que suelen inmolar en el campo, para que se ofrezcan como sacrificios de comunión. 6El sacerdote derramará la sangre sobre el altar de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro, y quemará las grasas como calmante aroma para Yahveh. 7De este modo ellos ya no seguirán sacrificando sus sacrificios a los sátiros tras los cuales estaban prostituyéndose. Decreto perpetuo será éste para ellos de generación en generación[137].

8Diles: Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio, 9y no lo traiga a la entrada de la Tienda del Encuentro para sacrificarlo en honor de Yahveh, ese será exterminado de entre su parentela. 10Si un hombre cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de ellos, come cualquier clase de sangre, yo volveré mi rostro contra el que coma sangre y los exterminaré de en medio de su pueblo. 11Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la doy para hacer expiación en el altar por vuestras vidas, pues la expiación por la vida, con la sangre se hace. 12Por eso tengo dicho a los israelitas: «Ninguno de vosotros comerá sangre; ni tampoco coma sangre el forastero que reside en medio de vosotros.»

13Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de ellos, que cace un animal o un ave que es lícito comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. 14Porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso mando a los israelitas: «No comeréis la sangre de ninguna carne, pues la vida de toda carne es su sangre. Quien la coma, será exterminado.» 15Todo nativo o forastero que coma carne de bestia muerta o destrozada lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará impuro hasta la tarde; después será puro. 16Si no los lava ni baña su cuerpo, cargará con su iniquidad.


LEVÍTICO 18.

Prohibición del incesto.

1Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 2Habla a los israelitas, y diles: Yo soy Yahveh vuestro Dios. 3No hagáis como se hace en la tierra de Egipto[138], donde habéis habitado, ni hagáis como se hace en la tierra de Canaán a donde os llevo; no debéis seguir sus costumbres. 4Cumplid mis normas y guardad mis preceptos, caminando según ellos. Yo soy Yahveh, vuestro Dios. 5Guardad mis preceptos y mis normas. El hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Yo, Yahveh.

6Ninguno de vosotros se acerque a una consanguínea suya para descubrir su desnudez. Yo, Yahveh.

7No descubrirás la desnudez de tu padre ni la desnudez de tu madre. Es tu madre; no descubrirás su desnudez.

8No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre; es la misma desnudez de tu padre.

9No descubrirás la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o fuera de ella.

10No descubrirás la desnudez de la hija de tu hijo o de la hija de tu hija, pues es tu propia desnudez.

11No descubrirás la desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, que es tu hermana.

12No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre; es carne de tu padre.

13No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre; es carne de tu madre.

14No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre; no te acercarás a su mujer; es la mujer de tu tío.

15No descubrirás la desnudez de tu nuera, es la mujer de tu hijo; no descubrirás su desnudez.

16No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano.

17No descubrirás la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomarás la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son tu propia carne; sería un incesto.

18No tomarás a una mujer juntamente con su hermana, haciéndola rival de ella y descubriendo su desnudez mientras viva la primera.

19Tampoco te acercarás a una mujer durante la impureza menstrual, para descubrir su desnudez.

20No te juntes carnalmente con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.

21No darás ningún hijo tuyo para hacerlo pasar ante Mólek; no profanarás así el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh[139].

22No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.

23No te unirás con bestia haciéndote impuro por ella. La mujer no se pondrá ante una bestia para unirse con ella; es una infamia.

24No os hagáis impuros con ninguna de estas acciones, pues con ellas se han hecho impuras las naciones que yo voy a arrojar ante vosotros. 25Se ha hecho impuro el país; por eso he castigado su iniquidad, y el país ha vomitado a sus habitantes.

26Vosotros, pues, guardad mis preceptos y mis normas, y nos cometáis ninguna de estas abominaciones, ni los de vuestro pueblo ni los forasteros que residen entre vosotros. 27Porque todas estas abominaciones han cometido los hombres que habitaron el país antes que vosotros, y por eso el país se ha llenado de impurezas. 28Y no os vomitará la tierra por vuestras impurezas, del mismo modo que vomitó a las naciones anteriores a vosotros; 29sino que todos los que cometan una de estas abominaciones, ésos serán exterminados de en medio de su pueblo.

30Guardad, pues, mis observancias; no practicaréis ninguna de las costumbres abominables que se practicaban antes de vosotros, ni os hagáis impuros con ellas. Yo, Yahveh, vuestro Dios.


LEVÍTICO 19.

Prescripciones morales y rituales.

1Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 2Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo.

3Respete cada uno de vosotros a su madre y a su padre. Guardad mis sábados. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

4No os volváis hacia los ídolos, ni os hagáis dioses de fundición. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

5Cuando sacrifiquéis a Yahveh un sacrificio de comunión, sacrificadlo de modo que le seáis gratos. 6La víctima se ha de comer el mismo día en que la inmoléis, o al día siguiente; y lo que sobre hasta el día tercero, será quemado. 7Si se come algo al tercer día, será un manjar corrompido; el sacrificio no será grato. 8El que lo coma, cargará con su iniquidad, porque ha profanado la Santidad de Yahveh. Esa persona será extirpada de entre su parentela.

9Cuando cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues los restos de tu mies. 10Tampoco harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios[140].

11No hurtaréis; no mentiréis ni os defraudaréis unos a otros.

12No juraréis en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.

13No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

14No maldecirás a un mudo, ni pondrás tropiezo ante un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo, Yahveh.

15Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo.

16No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo, Yahveh.

17No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con pecado por su causa.

18No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh[141].

19Guardad mis preceptos. No aparearás ganado tuyo de diversa especie. No siembres tu campo con dos clases distintas de grano. No uses ropa de dos clases de tejido[142].

20Si un hombre se acuesta maritalmente con una mujer que es una sierva perteneciente a otro, sin que haya sido rescatada ni liberada, será él castigado, pero no con pena de muerte, pues ella no era libre. 21Él ofrecerá un carnero, su sacrificio de reparación para Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro; será un carnero de reparación. 22Con el carnero de reparación, el sacerdote hará expiación por él ante Yahveh por el pecado que cometió, y se le perdonará su pecado.

23Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, consideraréis impuro su fruto, como incircunciso; por tres años os serán como incircuncisos y no se podrán comer. 24Al cuarto año todos su frutos serán consagrados en fiesta de alabanza en honor de Yahveh. 25Y en el quinto año podréis comer de su fruto y almacenar en vuestro provecho su producto. Yo, Yahveh, vuestro Dios[143].

26No comáis nada con sangre. No practiquéis encantamiento ni astrología.

27No rapéis en redondo vuestra cabellera, ni cortes los bordes de tu barba.

28No haréis incisiones en vuestra carne por los muertos; ni os haréis tatuaje. Yo, Yahveh.

29No profanarás a tu hija, prostituyéndola; no sea que la tierra se prostituya y se llene de incestos.

30Guardad mis sábados y respetad mi santuario. Yo, Yahveh.

31No os dirijáis a los nigromantes, ni consultéis a los adivinos haciéndoos impuros por su causa[144]. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

32Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano; teme a tu Dios. Yo, Yahveh.

33Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis.

34Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

35No cometáis injusticia en los juicios, ni en las medidas de longitud, de peso o de capacidad: 36tened balanza justa, peso justo, medida justa y sextario justo. Yo soy Yahveh vuestro Dios, que os saqué del país de Egipto.

37Guardad todos mis preceptos y todas mis normas, y ponedlos en práctica. Yo, Yahveh.


LEVÍTICO 20.

Faltas cultuales y sexuales castigadas con la muerte.

1Habló Yahveh a Moisés y dijo: 2Dirás a los israelitas: Si un hombre cualquiera de entre los israelitas o de los forasteros que residen en Israel entrega uno de sus hijos a Mólek, morirá sin remedio; el pueblo de la tierra lo lapidara. 3Yo mismo volveré mi rostro contra ese hombre y los exterminaré de en medio de su pueblo, por haber entregado un hijo suyo a Mólek, haciendo impuro mi santuario y profanando mi nombre santo.

4Si el pueblo de la tierra cierra los ojos ante ese hombre que entregó uno de sus hijos a Mólek, y no le da muerte, 5yo mismo volveré mi rostro contra ese hombre y contra su familia, y lo exterminaré de entre su pueblo, a él y a todos los que como él se prostituyan tras Mólek.

6Si alguien consulta a los nigromantes, y a los adivinos, prostituyéndose en pos de ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo exterminaré de en medio de su pueblo.

7Santificaos y sed santos; porque yo soy Yahveh, vuestro Dios.

8Guardad mis preceptos y cumplidlos. Yo soy Yahveh, el que os santifico.

9Quien maldiga a su padre o a su madre, será muerto sin remedio, pues ha maldecido a su padre o a su madre; su sangre caerá sobre él.

10Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, será muerto tanto el adúltero como la adúltera.

11El que se acueste con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ambos morirán: caerá sobre ellos su sangre.

12Si un hombre se acuesta con su nuera, ambos morirán; han hecho una infamia: su sangre caerá sobre ellos.

13Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos.

14Si uno toma por esposas a una mujer y a su madre, es un incesto. Serán quemados tanto él como ellas para que no haya tal incesto en medio de vosotros.

15El que se una con bestia, morirá sin remedio. Mataréis también la bestia.

16Si una mujer se acerca a una bestia para unirse a ella, matarás a la mujer y a la bestia. Morirán; caerá sobre ellos su sangre.

17Si alguien toma por esposa a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo así la desnudez de ella y ella la desnudez de él, es una ignominia. Serán exterminados en presencia de los hijos de su pueblo. Ha descubierto la desnudez de su hermana: cargará con su iniquidad.

18El que se acueste con mujer durante el tiempo de la reglas descubriendo la desnudez de ella, ha puesto al desnudo la fuente de su flujo y ella también ha descubierto la fuente de su sangre. Ambos serán exterminados de entre su pueblo.

19No descubras la desnudez de la hermana de tu madre ni de la hermana de tu padre, porque desnudas su propia carne; por eso cargarán con su iniquidad.

20El que se acueste con la mujer de su tío paterno, descubre la desnudez de éste. Cargarán con su pecado; morirán sin hijos.

21Si uno toma por esposa a la mujer de su hermano, es cosa impura, pues descubre la desnudez de su hermano; quedarán sin hijos.

Exhortación a cumplir los preceptos del Señor.

22Guardad, pues, todos mis preceptos y todas mis normas, y cumplidlos; así no os vomitará la tierra adonde os llevo para que habitéis en ella.

23No caminéis según las costumbres de las naciones que yo voy a expulsar ante vosotros; pues, porque han obrado así, yo estoy asqueado de ellas.

24Pero a vosotros os he dicho: «Poseeréis su suelo, el que yo os daré en herencia, tierra que mana leche y miel.» Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os ha separado de estos pueblos.

Lo puro y lo impuro.

25Habéis de hacer separación entre animales puros e impuros, y entre aves impuras y puras; para que no os hagáis abominables, ni con animales ni con aves, ni con lo que se arrastra por el suelo; porque os he separado todo eso como impuro.

26Sed, pues, santos para mí, porque yo, Yahveh, soy santo, y os he separado de entre los pueblos, para que seáis míos.

27El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos.


LEVÍTICO 21.

La santidad de los sacerdotes.

1Dijo Yahveh a Moisés: Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles: Nadie se haga impuro por el cadáver de alguno de los suyos, 2como no sea pariente cercano suyo: la madre, el padre, el hijo, la hija, el hermano, 3una hermana virgen, que viva con él y no haya sido desposada aún; por ella puede hacerse impuro. 4Pues no debe hacerse impuro, siendo señor entre los suyos; se profanaría.

5Los sacerdotes no se raparán la cabeza, ni se cortarán los bordes de la barba, ni se harán incisiones en su cuerpo. 6Santos han de ser para su Dios y no profanarán el nombre de su Dios, pues son ellos los que presentan los manjares que se han de abrasar para Yahveh, el alimento de su Dios; han de ser santos.

7No tomarán por esposa a una mujer prostituta ni profanada, ni tampoco una mujer repudiada por su marido; pues el sacerdote está consagrado a su Dios.

8Le tendrás por santo, porque él es quien presenta el alimento de tu Dios; por tanto será santo para ti, pues santo soy yo, Yahveh, el que os santifico.

9Si la hija de un sacerdote prostituyéndose se profana, a su padre profana; será quemada.

La santidad del Sumo Sacerdote.

10El sumo sacerdote, superior a sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el óleo de la unción y que recibió la investidura para vestir los ornamentos, no llevará desgreñada su cabellera ni rasgará sus vestidos, 11ni se acercará a ningún cadáver; ni siquiera por su padre o por su madre puede hacerse impuro. 12No saldrá del santuario para no profanar el santuario de su Dios; pues lleva sobre sí la consagración del óleo de la unción de su Dios. Yo, Yahveh.

13Tomará una virgen por esposa. 14No se casará con viuda ni repudiada ni profanada por prostitución, sino que tomará por esposa una virgen de entre su parentela.

15No profanará su descendencia entre su pueblo, pues soy, yo, Yahveh, el que lo santifico.

Los impedimentos para el sacerdocio.

16Yahveh habló a Moisés y dijo: 17Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes en cualquiera de sus generaciones, si tiene un defecto corporal, podrá acercarse a ofrecer el alimento de su Dios; 18pues ningún hombre que tenga defecto corporal ha de acercarse: ni ciego ni cojo ni deforme ni monstruoso, 19ni el que tenga roto el pie o la mano; 20ni jorobado ni raquítico ni enfermo de los ojos, ni el que padezca sarna o tiña, ni el eunuco.

21Ningún descendiente de Aarón que tenga defecto corporal puede acercarse a ofrecer los manjares que se abrasan en honor de Yahveh. Tiene defecto; no se acercará a ofrecer los manjares que se abrasan en honor de Yahveh. Tiene defecto; no se acercará a ofrecer el alimento de su Dios.

22Sin embargo, podrá comer el alimento de su Dios, las cosas sacratísimas, y las sagradas; 23mas no entrará hasta el velo ni se acercará al altar, porque tiene defecto, para no profanar mi santuario, pues yo soy Yahveh, el que los santifico.

24Moisés dijo esto a Aarón y a sus hijos y a todos los israelitas.


LEVÍTICO 22.

La santidad de los que participan de las comidas sagradas.

1Habló Yahveh a Moisés y dijo: 2Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de algunas ofrendas sagradas que los israelitas me consagran, para no profanar mi santo nombre. Yo, Yahveh. 3Diles: Cualquier descendiente vuestro, en todas las generaciones, que, estando impuro, se acerque a las cosas sagradas que los israelitas consagran a Yahveh, ése será exterminado de mi presencia. Yo, Yahveh.

4Ningún descendiente de Aarón, que sea leproso o padezca flujo comerá de las cosas sagradas hasta que se purifique. El que toque lo que es impuro por un cadáver, o el que haya tenido un derrame seminal, 5o el que haya tocado un bicho que le ha hecho impuro o a un hombre que le ha hecho impuro con cualquier clase de impureza; 6quien toque estas cosas, quedará impuro hasta la tarde, y no comerá de las cosas sagradas, sino que lavará su cuerpo con agua; 7puesto el sol, quedará limpio y podrá luego comer de las cosas sagradas, pues son su alimento. 8No comerá animal muerto o destrozado que le haga impuro. Yo, Yahveh.

9Que guarden mis observancias, no sea que, cargados así de pecado, al profanarlas mueran por ello. Yo, Yahveh, el que los santifico.

Los excluidos de las comidas sagradas.

10Ningún laico comerá de las cosas sagradas; ningún huésped del sacerdote ni jornalero suyo comerá de las cosas sagradas. 11Pero si un sacerdote con su dinero compra una persona, ésta podrá comer de las cosas sagradas; y también el siervo nacido en la casa: ambos pueden comer del pan del sacerdote.

12La hija de un sacerdote, casada con un laico, no podrá comer de la ofrenda reservada de las cosas sagradas. 13Pero si la hija de un sacerdote queda viuda o es repudiada, y sin tener prole vuelve a la casa de su padre, podrá comer del pan de su padre, como en su juventud. Pero ningún laico comerá de él.

14/SUP>Quien, por inadvertencia, coma de cosa sagrada, la restituirá al sacerdote, añadiendo un quinto de más.

15No profanen, pues, las cosas sagradas de los israelitas, reservadas para Yahveh, 16porque al comerlas cargarían con una iniquidad que debe ser reparada. Yo soy Yahveh, el que los santifico.

Los animales para los sacrificios.

17Yahveh habló a Moisés, diciendo: 18Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas y diles: Si alguno de la casa de Israel, o de los forasteros residentes en Israel, en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, presenta una ofrenda que como holocausto ofrece a Yahveh 19para que os alcance favor, la víctima habrá de ser macho, sin defecto, buey, oveja o cabra.

20No ofrezcáis nada defectuoso, pues no os sería aceptado. 21Si alguno ofrece a Yahveh ganado mayor o menor como sacrificio de comunión, sea en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, ha de ser una res sin defecto para alcanzar favor; no debe tener defecto alguno.

22No presentaréis ante Yahveh animal ciego, quebrado, mutilado, ulcerado, sarnoso o ruin; de ellos nada pondréis en el altar como manjar que se abrasa para Yahveh. 23Si es buey u oveja desproporcionado o enano, podréis presentarlo como ofrenda voluntaria, pero no será aceptado en cumplimiento de voto. 24No ofreceréis a Yahveh animal que tenga los testículos aplastados, majados, arrancados o cortados. No hagáis ésto en vuestra tierra. 25Y de esto nada recibiréis de la mano del extranjero como alimento de vuestro Dios, porque su deformidad es un defecto; no os serán aceptados.

26Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 27Cuando nazca un ternero, o un cordero, o cabrito, quedará siete días con su madre; y desde el día octavo en adelante será grato como ofrenda de manjar abrasado para Yahveh.

28No inmoléis en el mismo día vaca u oveja juntamente con su cría.

29Al sacrificar a Yahveh un sacrificio de alabanza, lo haréis de tal modo que os sea aceptado. 30Será comido en el mismo día, sin dejar nada de él hasta la mañana siguiente. Yo, Yahveh.

Última exhortación.

31Guardad mis mandamientos y cumplidlos. Yo, Yahveh. 32No profanéis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los israelitas. Yo soy Yahveh, el que os santifica, 33el que os ha sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahveh.


LEVÍTICO 23.

El calendario de las fiestas litúrgicas: el sábado.

1Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 2Habla a los israelitas y diles: Solemnidades de Yahveh que convocaréis como asambleas santas. Estas son mis solemnidades: 3Seis días se trabajará, pero el séptimo día será de descanso completo[145], reunión sagrada en que no haréis trabajo alguno. Será descanso de Yahveh dondequiera que habitéis.

La Pascua y los Ácimos.

4Estas son las solemnidades de Yahveh, las reuniones sagradas que convocaréis en las fechas señaladas. 5El mes primero, el día catorce del mes, entre dos luces, será la Pascua de Yahveh. 6El quince de este mes se celebrará la fiesta de los Ázimos en honor de Yahveh. Durante siete días comeréis panes ázimos. 7El día primero tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil. 8Ofreceréis durante siete días manjares abrasados a Yahveh. El séptimo día celebraréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.

La ofrenda de la primera gavilla.

9Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 10Habla a los israelitas y diles: Cuando, después de entrar en la tierra que yo os doy, seguéis allí su mies, llevaréis una gavilla, como primicias de vuestra cosecha, al sacerdote, 11que mecerá la gavilla delante de Yahveh, para alcanzaros su favor. El día siguiente al sábado la mecerá el sacerdote.

12Ese mismo día en que mecieres la gavilla, sacrificaréis un cordero de un año, sin defecto, como holocausto a Yahveh, 13junto con su oblación de dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh. Su libación de vino será un cuarto de sextario. 14No comeréis pan ni grano tostado ni grano tierno hasta ese mismo día, hasta traer la ofrenda de vuestro Dios. Decreto perpetuo será éste de generación en generación dondequiera que habitéis.

La Fiesta de las Semanas.

15Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida; 16hasta el día siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días y entonces ofreceréis a Yahveh una oblación nueva.

17Llevaréis de vuestras casas como ofrenda mecida dos panes, hechos con dos décimas de flor de harina y cocidos con levadura, como primicias para Yahveh. 18Juntamente con el pan ofreceréis a Yahveh siete corderos de un año, sin defecto, un novillo y dos carneros: serán el holocausto para Yahveh además de su ofrenda y sus libaciones, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.

19Ofreceréis también un macho cabrío como sacrificio por el pecado, y dos corderos de un año como sacrificio de comunión. 20El sacerdote los mecerá como ofrenda ante Yahveh, juntamente con el pan de las primicias y con los dos corderos; serán consagrados a Yahveh y pertenecerán al sacerdote. 21Ese mismo día convocaréis una reunión sagrada; la celebraréis y no haréis ningún trabajo servil. Decreto perpetuo será éste de generación en generación dondequiera que habitéis.

22Cuando cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues los restos de tu mies; los dejarás para el pobre y para el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

El primer día del séptimo mes.

23Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 24Habla a los israelitas y diles: En el mes séptimo, el primer día del mes será para vosotros de gran descanso, una fiesta conmemorativa con clamor de trompetas, una reunión sagrada. 25No haréis ningún trabajo servil, y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh.

El Día de la Expiación.

26Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 27Además el día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación, en el cual tendréis reunión sagrada; ayunaréis y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. 28No haréis en ese mismo día ningún trabajo, pues es el día de Expiación, en el que se ha de hacer la expiación por vosotros delante de Yahveh, vuestro Dios. 29El que no ayune ese día será exterminado de entre su pueblo.

30Al que haga en tal día un trabajo cualquiera, yo lo haré perecer de en medio de su pueblo. 31No haréis, pues, trabajo alguno. Es decreto perpetuo, de generación en generación, dondequiera que habitéis. 32Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso.

La Fiesta de las Tiendas.

33Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 34Habla a los israelitas y diles: El día quince de ese séptimo mes celebraréis durante siete días la fiesta de las Tiendas en honor a Yahveh. 35El día primero habrá reunión sagrada y no haréis trabajo servil alguno. 36Durante siete días ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. El día octavo tendréis reunión sagrada y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. Habrá asamblea solemne. No haréis trabajo servil alguno.

Conclusión.

37Estas son las solemnidades de Yahveh en las que habéis de convocar reunión sagrada para ofrecer manjares abrasados a Yahveh, holocaustos y oblaciones, víctimas y libaciones, cada cosa en su día, 38sin contar los sábados de Yahveh, sin contar vuestros dones, sin contar todos vuestros votos, sin contar todas vuestras oblaciones voluntarias, las que ofrezcáis a Yahveh.

Apéndice sobre la Fiesta de las Tiendas.

39El día quince del séptimo mes, después de haber cosechado el producto de la tierra, celebraréis la fiesta en honor de Yahveh durante siete días. El primer día será de descanso completo e igualmente el octavo.

40El primer día tomaréis frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces de río; y os alegraréis en la presencia de Yahveh, vuestro Dios, por espacio de siete días. 41Celebraréis fiesta en honor de Yahveh durante siete días cada año. Será decreto perpetuo de generación en generación. En el séptimo mes la celebraréis. 42Durante siete días habitaréis en cabañas. Todos los naturales de Israel morarán en cabañas, 43para que sepan vuestros descendientes que yo hice habitar en cabañas a los israelitas cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

44Moisés promulgó las solemnidades de Yahveh a los israelitas.


LEVÍTICO 24.

El cuidado de las lámparas.

2Yahveh habló a Moisés, diciendo: 2Manda a los israelitas que te traigan para el alumbrado aceite puro de oliva molida, para alimentar continuamente la llama. 3Aarón lo preparará fuera del velo del Testimonio, en la Tienda del Encuentro para que arda de continuo ante Yahveh desde la tarde hasta la mañana. Es decreto perpetuo para vuestros descendientes. 4Él colocará las lámparas sobre el candelabro puro que permanece ante Yahveh.

Los panes de la ofrenda.

5Tomarás flor de harina, y cocerás con ella doce tortas, dos décimas para cada una. 6Las colocarás en dos filas, seis en cada fila, sobre la mesa pura en la presencia de Yahveh. 7Pondrás sobre cada fila incienso puro, que hará del pan un memorial, manjar abrasado para Yahveh. 8Se colocará en orden cada sábado en presencia continua ante Yahveh de parte de los israelitas, como alianza perpetua. 9Será de Aarón y de sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; porque lo considerarás como cosa sacratísima, de los manjares que se abrasan para Yahveh. Decreto perpetuo[146].

El castigo del blasfemo.

10Había salido con los israelitas el hijo de una mujer israelita y de padre egipcio. Cuando el hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campo, 11el hijo de la israelita blasfemó y maldijo el Nombre, por lo que le llevaron ante Moisés. Su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Dan. 12Lo retuvieron en custodia hasta decidir el caso por sentencia de Yahveh.

13Y entonces Yahveh habló a Moisés y dijo: 14Saca al blasfemo fuera del campamento; todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que lo lapide toda la comunidad. 15Y hablarás así a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. 16Quien blasfeme el Nombre de Yahveh, será muerto; toda la comunidad lo lapidará. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.

La ley del talión.

17El que hiera mortalmente a cualquier otro hombre, morirá.

18El que hiera de muerte a un animal indemnizará por él: vida por vida.

19Si alguno causa una lesión a su prójimo, como él hizo así se le hará:

2020fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado a otro[147].

21El que mate un animal, indemnizará por él; mas el que mate a un hombre, morirá.

22Del mismo modo juzgarás al forastero y al nativo; porque yo soy Yahveh vuestro Dios.

La aplicación del castigo.

23Habló entonces Moisés a los israelitas. Sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo lapidaron. Los israelitas hicieron como Yahveh había mandado a Moisés.


LEVÍTICO 25.

El año sabático.

1Habló Yahveh a Moisés en el monte Sinaí diciendo: 2Habla a los israelitas y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo voy a daros, la tierra tendrá también su descanso en honor de Yahveh. 3Seis años sembrarás tu campo, seis años podarás tu viña y cosecharás sus productos; 4pero el séptimo año será de completo descanso para la tierra, un sábado en honor de Yahveh: no sembrarás tu campo, ni podarás tu viña.

5No segarás los rebrotes de la última siega, ni vendimiarás los racimos de tu viña sin podar. Será año de descanso completo para la tierra. 6Aun en descanso, la tierra os alimentará a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu jornalero, a tu huésped que residen junto a ti. 7También a tus ganados y a los animales de tu tierra servirán de alimento todos sus productos[148].

El año jubilar.

8Contarás siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que el tiempo de las siete semanas de años vendrá a sumar cuarenta y nueve años. 9Entonces en el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra. 10Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia.

11Este año cincuenta será para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, 12porque es el jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí.

13En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad. 14Si vendéis algo a vuestro prójimo o le compráis algo, ved que nadie dañe a su hermano. 15Comprarás a tu prójimo atendiendo el número de años que siguen al jubileo; y según el número de los años de cosecha, él te fijará el precio de venta: 16a mayor número de años, mayor precio cobrarás; cuantos menos años queden, tanto menor será su precio, porque lo que él te vende es el número de cosechas. 17Ninguno de vosotros dañe a su prójimo, antes bien teme a tu Dios; pues yo soy Yahveh vuestro Dios[149].

18Cumplid mis preceptos; guardad mis normas y cumplidlas; así viviréis seguros en esta tierra. 19Y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros; y habitaréis seguros en ella.

La Providencia divina.

20Si preguntáis: «¿Qué comeremos el año séptimo, puesto que no podremos sembrar ni cosechar nuestros productos?» 21Yo os mandaré mi bendición en el año sexto, de modo que producirá para tres años; 22sembraréis el año octavo y seguiréis comiendo de la cosecha anterior hasta el año noveno. Hasta que venga su cosecha, seguiréis comiendo de la anterior.

El rescate de las propiedades: las tierras.

23La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes. 24En todo terreno de vuestra propiedad concederéis derecho a rescatar la tierra.

25Si se empobrece tu hermano y vende algo de su propiedad, su goel más cercano vendrá y rescatará lo vendido por su hermano. 26Si alguno no tiene goel, adquiera por sí mismo recursos suficientes para su rescate; 27calcule los años pasados desde la venta y devuelva al comprador la cantidad del tiempo que falta; así volverá a su propiedad. 28Pero si no halla lo suficiente para recuperarla, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año jubilar, y en el jubileo quedará libre; y el vendedor volverá a su posesión.

Las casas.

29Si uno vendiere una vivienda en ciudad amurallada, su derecho a rescatarla durará hasta que se cumpla el año de su venta; un año entero durará su derecho de rescate. 30En caso de no ser rescatada para él dentro de un año entero, la casa situada en ciudad amurallada quedará a perpetuidad para el comprador y sus descendientes y no quedará libre en el jubileo. 31Mas las casas de las aldeas sin murallas que las rodeen serán tratadas como los campos del país: hay derecho de rescate y en el año jubilar quedan libres.

Las propiedades de los levitas.

32En cuanto a las ciudades de los levitas, los levitas tendrán siempre derecho de rescate sobre las casas de las ciudades de su propiedad. 33En el caso de que se haya de rescatar de mano de un levita, lo vendido - una casa que es propiedad suya en la ciudad - quedará libre en el jubileo; porque las casas de las ciudades de los levitas son su propiedad en medio de los israelitas. 34No pueden venderse los campos que rodean sus ciudades, pues son su propiedad para siempre.

Prohibición de la usura.

35Si tu hermano se empobrece y vacila su mano en asuntos contigo, lo mantendrás como forastero o huésped, para que pueda vivir junto a ti. 36No tomarás de él interés ni usura, antes bien teme a tu Dios y deja vivir a tu hermano junto a ti. 37No le darás por interés tu dinero ni le darás tus víveres a usura.

38Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán y ser vuestro Dios.

Los servidores israelitas.

39Si se empobrece tu hermano en asuntos contigo y tú lo compras, no le impondrás trabajos de esclavo; 40estará contigo como jornalero o como huésped, y trabajará junto a ti hasta el año del jubileo. 41Entonces saldrá de tu casa, él y sus hijos con él, volverá a su familia y a la propiedad de sus padres. 42Porque ellos son siervos míos, a quienes yo saqué de la tierra de Egipto; no han de ser vendidos como se vende un esclavo. 43No serás tirano con él, sino que temerás a tu Dios.

Los esclavos extranjeros.

44Los siervos y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos podréis adquirir siervos y siervas. 45También podréis comprarlos entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de vosotros, y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los nacidos en vuestra tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad, 46y los dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad perpetua. A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás con tiranía.

El derecho al rescate de los esclavos israelitas.

47Si el forastero o huésped que mora contigo adquiere bienes, y, en cambio, tu hermano se empobrece en asuntos con él y se vende al forastero, al que mora contigo, o a algún descendiente de familia de forastero, 48después de haberse vendido le quedará el derecho al rescate: uno de sus hermanos podrá rescatarlo. 59Lo rescatará su tío paterno, o el hijo de su tío, o algún otro pariente cercano suyo dentro de su familia, o, si alcanzan sus recursos, él mismo podrá rescatarse. 50Contará con su comprador los años desde el de la venta hasta el año jubilar; y el precio se calculará en proporción de los años, valorando sus días de trabajo como los de un jornalero.

51Si faltan todavía muchos años, en proporción a ellos devolverá, como precio de su rescate, una parte del precio de venta. 52Si faltan pocos años hasta el jubileo, se le calculará en proporción a ellos, y lo pagará como rescate, 53como quien trabaja a jornal año por año. No permitas que se le trate con tiranía ante tus ojos. 54Si nos es rescatado por otros, quedará libre el año del jubileo, él y sus hijos con él. 55Porque a mí es a quien sirven los israelitas; siervos míos son, a quienes yo he sacado del país de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.


LEVÍTICO 26.

Exhortación final.

1No os hagáis ídolos, ni pongáis imágenes o estelas, ni coloquéis en vuestra tierra piedras grabadas para postraros ante ellas, porque yo soy Yahveh vuestro Dios[150]. 2Guardaréis mis sábados, y respetaréis mi santuario. Yo, Yahveh.

Promesas de bendición.

3Si camináis según mis preceptos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos en práctica, 4os enviaré las lluvias a su tiempo, para que la tierra dé sus frutos y el árbol del campo su fruto. 5El tiempo de trilla alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra; comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra. 6Yo daré paz a la tierra y dormiréis sin que nadie os turbe; haré desaparecer del país las bestias feroces, y la espada no pasará por vuestra tierra.

7Perseguiréis a vuestros enemigos; que caerán ante vosotros a filo de espada. 8Cinco de vosotros perseguiréis a cien, y cien de vosotros perseguiréis a 10.000; vuestros enemigos ante vosotros caerán a filo de espada. 9Yo me volveré hacia vosotros. Yo os haré fecundos, os multiplicaré y mantendré mi alianza con vosotros. 10Comeréis de cosecha añeja y llegaréis a echar la añeja para dar cabida a la nueva. 11Estableceré mi morada en medio de vosotros y no os rechazaré. 12Me pasearé en medio de vosotros, y seré para vosotros Dios, y vosotros seréis para mí un pueblo.

13Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os saqué del país de Egipto, para que no fueseis sus esclavos; rompí las coyundas de vuestro yugo y os hice andar con la cabeza erguida.

Promesas de maldición.

14Pero si no me escucháis y no cumplís todos estos mandamientos; 15si despreciáis mis preceptos y rechazáis mis normas, no haciendo caso de todos mis mandamientos y rompiendo mi alianza, 16también yo haré lo mismo con vosotros. Traeré sobre vosotros el terror, la tisis y la fiebre, que os abrasen los ojos y os consuman el alma. Sembraréis en vano vuestra semilla, pues se la comerán vuestros enemigos. 17Me volveré contra vosotros y seréis derrotados ante vuestros enemigos; os tiranizarán los que os aborrecen y huiréis sin que nadie os persiga.

18Si ni aun con esto me obedecéis, volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. 19Quebrantaré vuestra orgullosa fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce. 20Vuestras fuerzas se consumirán en vano, pues vuestra tierra no dará sus productos ni el árbol del campo sus frutos.

21Y si seguís enfrentándoos conmigo y no queréis oírme, volveré a castigaros siete veces más a causa de vuestros pecados. 22Soltaré contra vosotros las fieras salvajes, que os privarán de vuestros hijos, exterminarán vuestro ganado y os reducirán a unos pocos, de modo que vuestros caminos queden desiertos. 23Si aun con esto no os corregís ante mí, sino que seguís enfrentándoos conmigo, 24también yo me enfrentaré con vosotros, y os azotaré yo mismo siete veces más por vuestros pecados. 25Traeré sobre vosotros la espada vengadora de la alianza. Os reuniréis entonces en vuestras ciudades, pero yo enviaré la peste en medio de vosotros y seréis entregados en manos del enemigo. 26Cuando yo os retire el bastón del pan diez mujeres cocerán todo vuestro pan en un solo horno, y os lo darán tan medido que comeréis y no os saciaréis.

27Si con esto no me obedecéis y seguís enfrentándoos conmigo, 28yo me enfrentaré a vosotros con ira, y os castigaré yo mismo siete veces más por vuestros pecados. 29Comeréis la carne de vuestros hijos y la carne de vuestras hijas comeréis. 30Destruiré vuestros altos, abatiré vuestros altares de incienso, amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y yo mismo os aborreceré. 31Reduciré vuestras ciudades a ruina y devastaré vuestros santuarios, no aspiraré ya más vuestros calmantes aromas.

32Yo asolaré la tierra, y de ello quedarán atónitos vuestros mismos enemigos al venir a ocuparla. 33A vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada en pos de vosotros. Vuestra tierra será un yermo y vuestras ciudades una ruina. 34Entonces pagará la tierra sus sábados, durante todos los días que esté desolada mientras vosotros estéis en el país de vuestros enemigos; entonces sí que descansará la tierra y pagará sus sábados. 35Durante todo el tiempo de la desolación descansará, por lo que no pudo descansar en vuestros sábados cuando habitabais en ella.

36A los que quedaren de vosotros, les infundiré pánico en sus corazones, en el país de sus enemigos; el ruido de una hoja caída los ahuyentará, huirán como quien huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga. 37Se atropellarán unos a otros, como delante de la espada, aunque nadie los persiga. No podréis teneros en pie en presencia de vuestros enemigos.

38Pereceréis entre las naciones, y os devorará el país de vuestros enemigos. 39Y quienes de vosotros sobrevivan, se pudrirán a causa de su iniquidad en los países de vuestros enemigos; por las iniquidades de sus padres unidas a las suyas, se pudrirán. 40Entonces confesarán su iniquidad y la iniquidad de sus padres, en la rebeldía con que se rebelaron contra mí; y aún más, porque se enfrentaron conmigo.

41También yo me enfrentaré con ellos y los llevaré al país de sus enemigos. Entonces se humillará su corazón incircunciso y aceptarán el castigo de su iniquidad. 42Y yo me acordaré de mi alianza con Jacob, y de mi alianza con Isaac; y recordaré mi alianza con Abraham; y recordaré la tierra. 43Pero la tierra será antes abandonada por ellos y pagará sus sábados, mientras quede desolada con su ausencia; pero ellos también pagarán el castigo de su iniquidad, por cuanto desecharon mis normas y su alma aborreció mis preceptos. 44A pesar de todo, cuando estén ellos en tierra enemiga, no los desecharé ni los aborreceré hasta su total exterminio, anulando mi alianza con ellos, porque yo soy Yahveh, su Dios; 45me acordaré, en su favor, de la alianza hecha con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto, ante los ojos de las naciones, para ser su Dios, yo Yahveh.

46Estos son los preceptos, normas y leyes que Yahveh estableció entre él y los israelitas en el monte Sinaí, por medio de Moisés.


    APÉNDICE (Capítulo 27).

    Este suplemento fija el equivalente en dinero de las personas o cosas que los israelitas podían consagrar al Señor. Así, mediante el pago de la suma correspondiente, el que había hecho esa clase de votos quedaba liberado de su obligación. En su aparente frialdad, las reglamentaciones aquí propuestas trataban de evitar las posibles especulaciones con las personas y objetos consagrados a Dios.



LEVÍTICO 27.

Los aranceles: las personas.

1Habló Yahveh a Moisés, diciendo: 2Habla a los israelitas y diles: Si alguien quiere cumplir ante Yahveh un voto relativo al valor de tasación de una persona, 3si se trata de un varón de veinte a sesenta años, el valor se estimará en cincuenta siclos de plata, en siclos del santuario. 4Mas si se trata de una mujer, el valor será de treinta siclos.

5De los cinco a los veinte años el valor será: para varón, veinte siclos; para mujer, diez siclos. 6De un mes hasta la edad de cinco años, el valor será: para niño, cinco siclos de plata; para niña, tres siclos de plata. 7De sesenta años en adelante el valor será: para varón, quince siclos; para mujer, diez siclos. 8Si uno es tan pobre que no puede pagar esta valoración, presentará la persona al sacerdote, el cual estimará su valor; el sacerdote la valuará en proporción a los recursos del oferente.

Los animales.

9Si se trata de un animal que se puede ofrecer a Yahveh como ofrenda, todo lo que se entregue así a Yahveh será cosa sagrada. 10No se cambiará ni se sustituirá bueno por malo, ni malo por bueno; y si se sustituye un animal por otro, tanto el permutado como su sustituto serán cosa sagrada. 11Mas si se trata de un animal impuro, de los que no se pueden ofrecer como ofrenda a Yahveh, se presentará el animal al sacerdote, 12el cual lo tasará según sea bueno o malo; y se estará a su tasación. 13Si uno quiere rescatarlo, añadirá un quinto más a su valuación.

Las casas.

14Si alguno consagra su casa, como cosa sagrada, a Yahveh, el sacerdote la tasará, según sea buena o mala. Conforme a la tasación del sacerdote, así se fijará. 15Si el que consagró la casa desea rescatarla, añadirá la quinta parte al precio de su tasación, y será suya.

Los campos.

16Si uno consagra parte del campo de su propiedad a Yahveh, será estimado según su sembradura, a razón de cincuenta siclos de plata por cada carga de cebada de sembradura. 17Si él consagró su campo durante el año del jubileo se atenderá a esta tasación. 18Pero si consagra su campo después del jubileo, el sacerdote calculará su precio a razón de los años que quedan hasta el año del jubileo; y lo descontará de la tasación. 19Si el que consagró el campo desea rescatarlo, añadirá la quinta parte al precio de la tasación, y será suyo. 20Pero si nos rescata el campo, y éste se vende o otro, el campo no podrá ser rescatado en adelante. 21Ese campo, cuando quede libre en el jubileo, será consagrada a Yahveh como campo de anatema y será propiedad del sacerdote.

22/SUP>Si alguno consagra a Yahveh un campo que compró y que no forma parte de su propiedad, 23el sacerdote calculará el importe de su valor hasta el año del jubileo; y él pagará ese mismo día la suma de la tasación como cosa sagrada de Yahveh. 24El año del jubileo volverá el campo al vendedor, al que pertenece como propiedad de la tierra. 25Toda tasación se hará en siclos del santuario; veinte óbolos equivalen a un siclo.

El rescate de los primogénitos.

26Nadie, sin embargo, podrá consagrar los primogénitos de su ganado que ya, por ser tales, pertenecen a Yahveh. Sean del ganado mayor o del menor, pertenecen a Yahveh. 27Si se trata de un animal impuro, y lo quiere rescatar según la tasación, añadirá la quinta parte al precio; pero si no es rescatado, será vendido, conforme a la tasación.

Los bienes consagrados al exterminio.

28Nada de lo que a uno pertenece - hombre, animal o campo de su propiedad - que haya sido consagrado a Yahveh con anatema podrá venderse ni rescatarse. Todo anatema es cosa sacratísima para Yahveh.

29Ningún ser humano consagrado como anatema podrá ser rescatado; deberá morir.

Los diezmos.

30El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh. 31Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. 32Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahveh. 33No se escogerá entre animal bueno o malo, ni se le puede sustituir; y si se hace cambio, tanto el animal permutado como su sustituto serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados.

34Estos son los mandamientos que Yahveh encomendó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.


NOTAS AL LIBRO DEL LEVÍTICO

    [121] (Lev. 1,3): El "holocausto" es un sacrificio en el que la víctima se quema totalmente. El ritual de este capítulo establece normas precisas sobre los animales que pueden ser ofrecidos en holocausto (vs. 3, 10, 14), y sobre la manera de practicar la inmolación y el ofrecimiento de las víctimas. El resto de la legislación sacerdotal contiene disposiciones sobre los holocaustos cotidianos (Éx. 29,38-42) y sobre los que se deben ofrecer en circunstancias especiales (12,6-8; 14,10-31; 15,14-15;29-30).

    [122] (Lev. 1,4): El gesto de imposición de las manos expresa una cierta solidaridad del oferente con la víctima sacrificada en su nombre.

    [123] (Lev. 2,1): En este ritual se especifican las diversas maneras de preparar la "oblación", que es una ofrenda hecha con productos del suelo.

    [124] (Lev. 2,2): La parte de la oblación que se quema sobre el altar recibe el nombre de "memorial". El significado de esta expresión es dudoso. Algunos intérpretes piensan que es un don ofrecido al Señor para que "se acuerde" del oferente; otros consideran que se trata más bien de una "prenda" o porción escogida, que "recuerda" o representa ante el Señor toda la ofrenda.

    [125] (Lev. 2,13): Las oblaciones no podían contener "levadura" ni "miel", tal vez por la facilidad con que estas se corrompen o por el uso que se les daba en los sacrificios paganos. Se exigía, en cambio, que estuvieran sazonadas con "sal", elemento que posee una significación simbólica: es "la sal de la alianza de tu Dios". Esta expresión se puede aclarar a la luz de una práctica común entre los árabes: la sal, que sirve de condimento a la comida y preserva de la corrupción, se utiliza en los banquetes de amistad y de alianza, como símbolo para establecer una comunidad perdurable. En Núm. 18,19; 2 Crón. 13, 5, la expresión "alianza de sal" equivale a "alianza eterna".

    [126] (Lev. 3,1): El "sacrificio de comunión" es propiamente un banquete sagrado, en el que las partes más vitales de la víctima -la sangre y la grasa- se ofrecen a la divinidad, mientras que el resto de la carne es comida por el oferente. La finalidad de este sacrificio es establecer o renovar la comunión de vida entre Dios y el hombre. En Lev. 7, 32-34 y Lev. 10,14-15 se determinan las partes de la víctima que corresponden al sacerdote. Otros textos ponen de relieve el carácter festivo de estos sacrificios (Deut. 12,7).

    [127] (Lev. 4,3): El "sacrificio por el pecado" es un rito de expiación. En él se pone de relieve el valor expiatorio de la sangre (Heb. 9,22), valor que le viene de su vinculación con la vida (Lev. 17,11; 14). Ver nota Gn. 9,4-5.

    [128] (Lev. 4,3): La falta del Sumo Sacerdote "recae también sobre el pueblo" debido a su función de representante de Dios ante el pueblo y del pueblo ante Dios.

    [129] (Lev. 5,19): El "sacrificio de reparación" es otra forma de sacrificio expiatorio. Aunque es difícil determinar exactamente en qué se distingue del "sacrificio por el pecado", parece que el "sacrificio de reparación" se relaciona con las faltas que lesionan los derechos de Dios o del prójimo, mientras que el "sacrificio por el pecado" expía sobre todo las faltas rituales. Si el perjuicio se podía estimar en dinero, además del sacrificio, se exigía la restitución (Lev. 5,20-26).

    [130] (Lev. 8,8): "Urim" y " Tumim": ver nota Éx. 28,30.

    [131] (Lev. 9,23): Ver nota Éx. 16,7.

    [132] (Lev. 11,4): "Se abstendrán de comer": los israelitas tenían prohibido comer y ofrecer a Dios como víctimas o primicias ciertos animales considerados impuros. No se puede determinar exactamente los motivos que llevaron a calificar de impuros a esos animales. En algunos casos, la impureza parece provenir del carácter nocivo o repugnante de los mismos; en otros, de su vinculación con prácticas paganas. El cerdo, por ejemplo, era considerado animal sagrado en los cultos sirofenicios.

    [133] (Lev. 12,1): Según las creencias antiguas, la concepción y el nacimiento -como toda la vida sexual- estaban rodeados de misterio y de peligros, y por eso debían ser protegidos con ritos especiales. El parto -lo mismo que la menstruación y el derrame del semen- implicaba una pérdida de vitalidad que debía ser recuperada antes de tener nuevamente acceso a Dios.

    [134] (Lev. 13,1): El término "lepra" tiene un significado muy amplio, y se aplica a diversas clases de enfermedades de la piel. A estas afecciones se equiparan la "lepra de la ropa" (vs. 47-59) y la "lepra de las paredes" (Lev. 14,33-53), o sea, el enmohecimiento de las telas y los hongos que se adhieren a las paredes, a causa de la humedad, y provocan la caída del revoque.

    [135] (Lev. 14,35): Ver nota cap. 13.

    [136] (Lev. 16,1): "EI gran Día de la Expiación" era un día de penitencia y ayuno, en el que se celebraban dos ceremonias de carácter y origen diversos: a) un rito de expiación por el Santuario, por los sacerdotes y por el pueblo, donde se ponía de relieve una vez más el valor expiatorio de la sangre (vs. 14-15; 18-19); b) un rito particular, que consistía en imponer las manos sobre un chivo para cargarlo con todos los pecados del pueblo, y en enviarlo luego al desierto, morada de "Azazel" (vs. 20-22), que es probablemente el nombre de un demonio. Esto tiene alguna relación con las creencias de los israelitas sobre los demonios que habitaban en los lugares desolados (Is. 13,21; 34,11-14; Mt. 12,43). Al prescribir este rito, la legislación sacerdotal asume una antigua costumbre, de origen desconocido, pero cuyo significado es claro: alejar simbólicamente de la comunidad los pecados de que ella se había hecho culpable en el transcurso del año.

    [137] (Lev. 17,7): "A los sátiros": este pasaje se refiere a unos demonios que la superstición popular representaba con figuras de chivos, y cuya morada se situaba en los lugares despoblados y en las ruinas. Según 2Re. 23, 8, cerca de una de las puertas de Jerusalén, había un lugar de culto dedicado a los sátiros o chivos, que eI rey Josías mandó destruir.

    [138] (Lev. 18,3): Los antiguos hebreos consideraban el parentesco -incluso el que nosotros actualmente consideramos "legal"- como un vínculo de carne y sangre. Por eso toda unión sexual entre parientes era un caso de incesto.

    [139] (Lev. 18,21): Esta prescripción prohibe quemar niños a Mólek, un dios cuyo nombre original era Melec, que significa "rey".

    [140] (Lev. 19,9):Esta costumbre se remonta sin duda a una concepción antigua según la cual había que dejar algo a los espíritus del campo, para no poner en peligro la próxima cosecha. La ley israelita transformó esta costumbre en una prescripción de carácter social.

    [141] (Lev. 19,18): Ver Mt. 22,39.

    [142] (Lev. 19,19): Estas tres prohibiciones condenan ciertas prácticas a las que se atribuía un significado mágico.

    [143] (Lev. 19,25): Esta prescripción es semejante a la prohibición de comer los frutos de la nueva cosecha antes de ofrecer las primicias (vs. 23,14): el hombre no puede comer los productos del campo o del rebaño sin haber devuelto antes lo que pertenece a Dios, de quien procede la fecundidad.

    [144] (Lev. 19,31): La adivinación, la hechicería y los ritos condenados en los vs. 27-28, eran frecuentes entre los cananeos.

    [145] (Lev. 23,3): Sobre el sábado, ver nota Éx. 23,14.

    [146] (Lev. 24,9): Ver nota Éx. 25,30.

    [147] (Lev. 24,20): Ver Éx. 21,23-25; Deut. 19, 21; nota Gn. 4,23-24.

    [148] (Lev. 25,7): Acerca del año sabático, ver Éx. 23,10-11.

    [149] (Lev. 25,17): El "año jubilar" o año del "jubileo" se llama así porque su apertura se anunciaba con un solemne toque de trompeta (en hebreo, "yobel"). Según la legislación contenida en este capítulo, ese año quedaban en libertad los esclavos israelitas, y volvían a sus primitivos dueños o a sus herederos, las propiedades que habían sido enajenadas en los últimos cincuenta años. Estas medidas estaban destinadas a defender los derechos de los pobres y a salvaguardar el carácter inalienable de las tierras. Tenían, además, un fundamento religioso: la tierra no podía ser vendida definitivamente, porque pertenecía a Dios (v. 23); y los israelitas no podían ser sometidos a esclavitud perpetua, porque eran servidores de Dios, que los había hecho salir de Egipto (v. 42). La aplicación práctica de esta ley debía chocar con obstáculos insuperables, y no hay ningún indicio en la Biblia de que haya sido cumplida efectivamente. Todo hace pensar, más bien, que presenta un ideal de justicia y de igualdad social, que de hecho nunca se realizó. En su forma actual, este capítulo se remonta al exilio o, más probablemente, al período postexílico.

    [150] (Lev. 26,1): De manera similar a Deut. 28, la "Ley de Santidad" concluye con un anuncio de recompensa o de castigo para los que observan o quebrantan sus prescripciones. En los documentos del Antiguo Oriente, las fórmulas de bendición y maldición se encuentran frecuentemente como epílogo a una colección de leyes, o a las estipulaciones de una alianza.



NOTAS DEL WEBMASTER

    [Lev. 11,5] Damán: pequeño mamífero ungulado (del orden Hyracoidea), parecido a los roedores, de menos de 4 kilos de peso, emparentado con los elefantes (del orden Proboscidea), extinguido en España, y muy abundante en el Mediterraneo oriental. Según la leyenda, la Península ibérica estaba muy poblada de conejos, animal parecido a los damanes pero que no existía en otros lugares, por lo que los fenicios, al encontrar similitud entre conejos y damanes, dieron a la península el nombre i-sephan-im, que significa "tierra de damanes", y del cual proviene el nombre romano de Hispania. La palabra hebrea que lo designa en el original es "shafan", que algunos traducen por "tejón".

    [Lev. 11.22] Pequeños insectos alados saltadores, de más de cuatro patas, de difícil traducción. Solam: langostín; jargol: grillo; jagab: saltamontes. De ellos se alimentaba San Juan Bautista. Hasta el día de hoy siguen comiéndose en el Oriente, generalmente asados, fritos o herbidos con agua y sal, secos o ahumados.




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