Plan del brigadier don Agustín Crame para la defensa de la isla de la Margarita, fechado el 15 de junio de 1777.
Archivo General Militar de Madrid (AGMM), signatura 5-3-12-14.
(Este documento ha sido transcrito por el coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, que gentilmente nos lo ha cedido.)
Plan de Defensa para la Isla de la Margarita, hecho de Orden del Rey, por el Brigadier de Infantería Don Agustín Crame, de acuerdo con el Teniente Coronel Don José de Matos, Gobernador de dicha Isla.
1º … La Isla de la Margarita, famosa en otros tiempos por la pesquería de Perlas, se halla en los presentes reducida a la oscuridad y pobreza, que corresponde a la esterilidad de su suelo. La Naturaleza no produce por sí sola otra cosa que espinas, y esto es igual en llanos y montañas; ni hay más que dos o tres arroyuelos, cuyas aguas no bastan para saciar la aridez de sus cauces, y así ningunas llegan a la Mar.
2º … Sin embargo, los naturales, laboriosos por inclinación y por necesidad, cultivan los valles y parte de las serranías con afán; y en años buenos cogen de 20 a 30 mil fanegas de maíz; esta es su principal cosecha y cuando falta, por las frecuentes secas, todo son calamidades y miserias, pero éstas se mitigan algo por lo que se suplen estos vecinos con las Haciendas que tienen en la tierra firme, donde no solo cogen de 6 a 7 mil fanegas de maíz, sino también cuatrocientas y 30 de Cacao.
3º … En los años abundante suele extraerse algún maíz para otras partes; pero el Cacao se vende en la Jurisdicción de Cumaná, porque no se les permite el sacarlo de allí. A más de estos ramos comerciables, tienen el de la Sal y el Pescado salado, que juntos les podrían producir de siete a ocho mil pesos. También extraen Jamacas, medias de algodón y cordobanes; pero estos ramos son de menos consideración.
4º … El Vecindario puede acercarse a catorce mil almas, bien que los Padrones del año de 1774 lo fijasen en poco más de doce mil; y la sexta parte de dicho número será de Indios Guayqueríes. Ganados hay los suficientes. El número de cabras pasa de veinte y dos mil; el de carneros de tres mil y el de Reses será lo mismo con corta diferencia; Mulas hay muy pocas; Caballos podrá haber de trescientos a cuatrocientos; pero el número de Burros es mayor.
5º … Las Rentas del Rey apenas llegan a 2.500 pesos, las atenciones en el nuevo Pie de Tropa y Milicias, incluyendo también los sueldos del Gobernador y Contador ascienden a 13.220 pesos; los diezmos se acercaron el año pasado a 3.000 pesos.
6º … La Tropa y Milicias la considero ya como puesta en el nuevo Pie que se ha mandado, el cual consiste en una Compañía Veterana con 77 Plazas, Cuatro Compañías de milicias blancas a cien hombres cada una: cuatro de pardos a 50, una de Milicianos Artilleros de 100, y otra de Caballería de 50, que en todo componen 827 Plazas. A este nuevo Reglamento, que lo considero prudente, deseara yo únicamente la novedad de que en la Compañía Veterana que se aumenta desde 50 Plazas (la mitad anteriormente imaginarias) hasta 77 efectivas, se incluyeran 20 Artilleros, y aun así deberían tener un buen Sargento para su primera instrucción y para la permanencia en ella. En este caso la Compañía de Artillería podría convertirse en otra de Infantería Miliciana, y aun tendría yo por útil añadir también segunda Compañía de Caballería. Los Naturales, que son los más labradores, apetecen todos alistarse, de modo que en ninguna parte he visto mejor dispuestas para este fin la voluntad general de los vecinos.
7º … Los Pueblos de la Isla son: La Ciudad, donde reside el Gobernador; Pampatar, que es el Puerto de Comercio y donde hay un Castillo con su pequeña guarnición y un Castellano o Comandante; el Valle de la margarita: el de San Juan: el del Norte; el de Paraguachi: los Robles: el Pueblo de la mar; y el Espinar: y a la excepción de la Ciudad y Pampatar, todos tienen las casas distantes unas de otras, y las más en sus mismas Haciendas.
8º … Los Indios Guaiquiríes, que siempre han sido leales, y que hacen con mucho amor cualquier faena que se ofrece en servicio del Rey, serán utilísimos para todo, en tiempo de Guerra: hay hasta 550 que pueden tomar armas; y aunque están destinados para la flecha, yo deseara que de ellos se formasen dos Compañías de Infantería Miliciana.
9º … Por todas partes exceptuando las del Este, es accesible esta Isla: pero los parajes de mayor recelo son el Puerto de Pampatar en el Sud y el de la Galera en el Norte; y como las precauciones que se tomen en el uno, pueden aplicarse para el otro, y el primero es el principal, se establecerá el plan de Defensa con consideración a que será aquel el paraje por donde intenten los Enemigos invadir esta Isla.
10º … Antes de determinarlo es preciso advertir que la esterilidad de la Margarita la asegura de invasiones formales y costosas, y que aun para el saqueo, no ofrece imperativo alguno a la codicia. Ninguna Nación puede apetecer esta Isla para cultivarla, porque sus tierras no sirven para los frutos ricos. Tampoco necesitan valerse de ella para hacer el decadente comercio clandestino. La Inglaterra tiene a Barlovento la Barbada, San Vicente, Tobago y la Granada. La Francia tiene la Guadalupe, la Martinica y otras Islas; y hasta los daneses tienen en mucha mejor situación a Curazao.
11º … No por esto se debe abandonar la Margarita, pero sí arreglar con moderación los gastos de su defensa y serenar los cuidados de perderla. Aun cuando no tuviere más que cincuenta familias pescadoras sin fortificación, ni tropa alguna se podría decir que la tendría el Rey asegurada. Los Enemigos, a la verdad, entrarían en ella en la primera guerra, la pasearían, verían su aridez y la infelicidad de sus Vecinos; reflexiónese ahora que es lo que determinarían hacer en este caso. Vendrían por ventura de sus colonias florecientes a poblar los espinares de la Margarita (?) claro está que no; se mantendrían en ella trayendo gente infeliz para poblarla (?) tampoco es regular porque nada adelantarían de este modo ni en utilidad ni en seguridad. Levantarían fortificaciones, pondrían guarniciones y harían otros crecidos gastos para guardar lo que poco o nada puede producir (?) esto es menos verosímil que todo lo demás. De modo que bien examinado vendría a parar o en que los Enemigos abandonasen la Isla o en la conservasen de un modo que no fuese difícil recobrarla. Y si esto nos debíamos prometer en el caso de no tener defensa alguna, qué será pudiendo armar hasta dos mil hombres y teniendo otras ventajas de que se hará mención en adelante (?).
12º … No comprendo en ellas los dos Castillos, de San Carlos en el Puerto de Pampatar y Santa Rosa en la ciudad. De uno y otro se remiten Planos y Estados de existencias y de las dotaciones, que para una regular defensa, les corresponden: pero debo advertir que aunque hubiera sido mejor que el primero fuese una simple Batería cerrada por la gola, conviene conservarlo para resguardo del Puerto y de las embarcaciones de la Isla, que llegan a 18 entre Goleticas y Balandras, y a 37 Lanchas. También debería conservarse el otro fuerte, si la ciudad debiere ser el centro de la defensa de la Isla: así lo creí al principio, pero reconocidas después con proligidad los terrenos, hallo que la principal defensa no debe hacerse en la ciudad, y que por consiguiente aquel fuerte se debe demoler.
13º … Se ha dicho que muchos de estos vecinos tienen sus Haciendas en la tierra firme; esta inclinación produce dos buenos efectos; el primero es el nuevo cultivo en tierras excelentes que estaban sin él. El segundo el ejercicio de la navegación continuada que irá siempre creciendo a proporción que aquel cultivo se adelante. Pero esta disposición que debiera fomentarse con empeño, se grava y molesta. Los hacenderos de cacao no tienen libertad para traerlo a sus casas y venderlo en ellas; y el maíz que es aquí fruto a primer necesidad, paga sin renta alguna al salir de la hacienda, ocho por ciento, y once por ciento al entrar en casa del cosechero.
14º … Bien si los motivos que se alegan para no dejar traer a los cosecheros el cacao de sus haciendas a sus casas, pero si el comercio se arreglase, como se puede arreglar, quedarían aquellos bien desvanecidos: bien sé también lo que previenen las Leyes y las Instrucciones particulares, para la exacción de los derechos, pero por lo propio, y por la oscuridad con que se ha informado al Ministerio, me parece justo hacer presente al Rey este perjuicio; será lo mismo por ventura traer un cosechero sus frutos hasta casa, que un comerciante los que compró con el fin de negociar con ellos (?) Si la Providencia Divina uniese esta Isla a la tierra firme pagaría nadie el recoger en su granero su cosecha Alcabala de mar ni Almozarifazgo (?)
15º … Volviendo ahora la atención a mi principal asunto y suponiendo la Guerra declarada, deberá el Gobernador de esta Isla mandar retirar de la Costa los Ganados y animar a que hagan el corso los vecinos; son muchos los buenos marineros que hay en ella y pudieran en ese ejercicio hacer considerable daño al Enemigo. Las Vigías están bien establecidas en la Costa, pero se podrán doblar, y con soldados de a caballo para que puedan llegar más prontamente los avisos. Las Milicias se juntarán entonces a lo menos un día a la semana, y a más de las evoluciones generales se ejercitarán con frecuencia en tirar con bala.
16º … Como estas Milicias se han de presentar al enemigo en los Parajes que sea necesario para hacerle frente, importará mucho que su ejercicio y disciplina se acerque todo lo posible a la de la tropa veterana, pero esto se ha de procurar conseguir sin tratar con aspereza a los vecinos, y este cuidado se debe encargar mucho a los Oficiales que se destinen para su instrucción.
17º … Se ha dicho que conviene conservar el Castillo San Carlos, y con este fin se proponen algunos reparos de poca monta y un aljibe, que todo ascenderá a setecientos pesos. La guarnición de este Castillo será de 25 soldados veteranos: 19 Artilleros y 20 Guaiquiríes para ayudar al servicio de la Artillería; y mientras no tubiese aljibe se conservará en Pipas o Botijas agua de repuesto para quince días y los víveres correspondientes para el mismo tiempo.
18º … A la primer sospecha se invasión se acantonará toda la tropa y Milicias (a excepción de 200 hombres que quedarán en el Norte) en la ciudad, Valle de la Margarita, los Robles, los Cerritos y Pampatar: y en este último se pondrá la mayor fuerza para abrigar el Puerto y sostener el Castillo.
19º … Se ha supuesto que los Enemigos dirigirán como es regular sus fuerzas contra Pampatar, y como el paraje más a propósito para hacer su desembarco es Puerto moreno, que está media Legua a Sotavento, distante de este Puerto, se supone que lo elijan para dicho fin. En esta inteligencia se adelantarán 400 hombres, con la Caballería que hubiere, los cuales podrán emboscarse detrás de los cerros de Puerto Moreno, muy inmediatos a la misma Playa, y como al tiempo del desembarco suelen acaecer accidentes, que presentan oportunidad para atacar ventajosamente a los Invasores, sea por el desorden o confianza con que éstos desembarquen, sea porque alguna parte de ellos se separe, o sea por cualquiera otra causa que convide al ataque, convendrá estar con vigilancia para lograr el momento feliz de arrojarse sobre ellos, y esta resolución tomada con valor y con prudencia, no solo producirá el efecto ventajoso a que se dirija, sino que obligará a que Enemigo se forme una idea ventajosa de los defensores.
20º … Pero suponiendo que tomando aquel sus precauciones, marche formado con buen orden para el Puerto, se anticipará entonces nuestra tropa, para ocupar los Puestos si viniese con artillería, pero sin más que seiscientos u ochocientos hombres de tropa (que es lo que regular más que suficiente para tomar la Isla) es preciso reunir todas las fuerzas de ella para sostener el Castillo. La sola maniobra de conducir la Artillería y ponerla en Batería, aunque sea al abrigo de las mismas casas, pide algunos días, y en este intervalo debe un Gobernador de espíritu y conducta, tomar su partido, sea procurando sorprender al enemigo atacando de viva fuerza, o sea atrasando cuanto pueda sus operaciones; y si de esta última determinación o de cualquiera que conviniese tomar, resultase ser inevitable abandonar el castillo, no por eso debe desmayar. Los enemigos tendrán a su disposición el Puerto pero no serán por eso dueños de la Isla.
21º … Abandonado Pompatar y su castillo, pasará el Gobernador, con toda su tropa a la Ciudad, y como no conviene que ésta se elija por centro para la defensa, se retirará su vecindario con lo mejor que tuviese a Tacarigua, y se reunirán todas las fuerzas en el ventajoso Puesto del Portachuelo. Este Puesto que está entre la ciudad y el Norte, tiene excelentes ventajas para la defensa, y bien defendido es casi imposible que el Enemigo pueda desalojar al defensor ni hacerse dueño de la parte opuesta de la Isla, que es la más abundante en frutos y Ganados.
22º … El Portachuelo es una garganta estrecha que forma la Serranía que divide a la Isla; a los costados de este desfiladero se levantan dos cerros, distante uno de otro menos de un tiro de fusil: en estos Cerros se pueden construir dos reductos que con cuatro o seis cañones cada uno, y la guarnición competente podrán detener al enemigo por muy fuerte que sea, pues la disposición del terreno les obligará a desfilar entre los dos Reductos, desde estos Cerros que cada uno forma como una especie de meseta, sigue después elevándose la Serranía, la cual está muy áspera y muy cerrada de monte espinoso entrambas partes: de modo que el recurso que le quedaría al enemigo para pasar al Norte, sería el rodeo de muchas Leguas y la división de sus fuerzas.
23º … Si no queriendo dividirlas, costease con ellas la Serranía para internarse hasta los Valles del Norte y de San Juan; el Gobernador manteniéndose firme en el mismo Puesto con su tropa sería dueño de la parte que abandonase el Enemigo: y al fin fatigado éste y desengañado se vería precisado a tomar el partido de la retirada, como sucedió en el siglo pasado, que después de haberse internado los enemigos hasta la Ciudad, tuvieron que abandonarla y retirarse, porque nunca pudieron desalojar a los Vecinos del norte, que se atrincheraron en el Portichuelo.
24º … Yo no creo que pueda tener otro fin cualquiera Expedición que hagan los enemigos contra la Margarita, con tal que no vengan con fuerzas sumamente superiores, y aun así podría ser famoso el termópilis de esta Isla, si el Jefe de ella tiene el espíritu, talento y constancia que se requiere para defenderla.
Isla de la Margarita el 15 de Junio de 1777 = Don Agustín Crame. Don José de Matos.
Es copia del original. Margarita el 15 de Junio de 1777.
Agustín Crame (firmado)
Otra copia similar en la carpeta de la misma signatura, finaliza así:
Es copia de su original que queda en el Archivo de Este Gobierno.
Margarita 13 de Agosto de 1788.
Al dorso de esta copia figura lo siguiente:
Isla de la Margarita 13 de Agosto de 1788
Don Andrés González Dávila.
Avisa quedan ejecutados y concluidos los reparos de los castillos de Santa Rosa y San Carlos, y el importe de su reparación, remitiendo también el plan de defensa de don Agustín Crame, mandado observar por Real orden de 14 de Octubre de 1779.