Teniente de Artillería, muerto en cautividad tras ser hecho prisionero en Abarrán.

Cruz de San Fernando de 2° Clase, Laureada. Concedida por Real Orden de 28 de junio de 1923 (Diario Oficial núm. 142) por el valor demostrado en la defensa de Abarrán el 1 de junio de 1921.


Teniente D. Diego Flomesta Moya

Diego Flomesta y Moya nació en el pueblo de Bullas, en la provincia de Murcia, en 1890. En 1911 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia. Tras varios destinos en la península, en 1919 llegó destinado a la Comandancia de Artillería de Melilla.

El día 1 de junio de 1921, el teniente Flomesta mandaba la 1ª Batería de Montaña del Regimiento Mixto de Artillería de Melilla, que se encontraba destacada en la posición de monte Abarrán, ocupada por las fuerzas españolas ese mismo día. Iniciado el ataque a la posición, disparó las piezas de su batería hasta agotar sus 360 proyectiles de dotación, llegando incluso a disparar con la espoleta "a cero". Después de agotadas las municiones y muertos todos los oficiales de la posición menos él, dirigió la defensa de la misma, incluso estando herido, hasta que fue finalmente ocupada por los rifeños.

El teniente Flomesta fue hecho prisionero por los rifeños, que le ordenaron que les enseñase el manejo de las piezas de artillería capturadas. El teniente se opuso a lo solicitado y se negó a tomar alimento alguno desde entonces, por lo que falleció en cautiverio el 30 de junio.

Su comportamiento le valió la concesión de la Laureada con fecha 28 de junio de 1923:

    "... Después de agotadas las municiones de las piezas que mandaba, sosteniendo la defensa del frente atacado con preferencia por el enemigo, a pesar de estar herido, negándose a ser curado. Organizó las de los demás frentes, por haber sido muertos o heridos de gravedad todos los demás oficiales, armando a los artilleros que quedaban útiles, e imponiéndose a los indígenas que se resistían a cooperar; inutilizó por sí una pieza y ordenó que inutilizaran las demás cuando el enemigo se disponía a asaltar la posición, permaneciendo en el puesto de inmimente peligro que su honor militar le señalaba, haciendo personalmente fuego con el fusil hasta que fue invadida la referida posición por el enemigo..."

La Academia de Artillería conserva en su patio de armas una placa en su honor que fue inaugurada el 2 de junio de 1924 por el general Primo de Ribera, Dictador de España.




FUENTES:

  • Carrasco García, Antonio. Las imágenes del desastre. Annual 1921. Almena Ediciones. Madrid, 1999. Página 66.