HISTORIA MILITAR DE ESPAÑA
Campañas




LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
(1936 - 1939)
El paso del Estrecho.
El paso del Estrecho nunca debió haberse dado; es un ejemplo de la incompetencia militar del Gobierno de la República, pues su superioridad naval y aérea era manifiesta y de sobra conocida. Si el ejército de Marruecos pasó el Estrecho se debe a su arrojo y decisión, superior a la de las tropas republicanas.


El bloqueo naval del Estrecho
El puente aéreo
El convoy de la Victoria (5 de agosto)
El combate de Cabo Espartel (29 de septiembre)


EL BLOQUEO NAVAL DEL ESTRECHO

La práctica totalidad de la Armada republicana permaneció leal al gobierno, bien por convicción bien por coacción de los marineros, que organizaron comités y "soviets" en los buques. No entraremos a analizar ahora las causas.

La flota republicana estaba formada por dieciocho buques de combate de gran porte y siete buques menores, doce submarinos y seis buques auxiliares:

  • El acorazado Jaime I.
  • Tres cruceros: Libertad, Miguel de Cervantes y Méndez Nuñez.
  • Catorce destructores (once operativos): Sánchez Barcáiztegui, Almirante Ferrándiz, José Luis Díez, Lepanto, Almirante Churruca, Alcalá Galiano, Almirante Valdés, Almirante Antequera, Almirante Miranda, Gravina, Elcano, Císcar (en construcción, casi terminado), Jorge Juan (en construcción), Ulloa (en construcción), Alsedo y Lazaga.
  • El cañonero Laya.
  • Seis torpederos: los números 3, 14, 17, 20, 21 y 22.
  • Doce submarinos: seis tipo B y seis tipo C.
  • El buque nodriza Kanguro.
  • El transporte Almirante Lobo.
  • El buque planero Tofiño.
  • El remolcador Cíclope.
  • Dos guardacostas: Uad-Mulaya y Xauen.

Se unieron al alzamiento seis buques de gran porte, de los que solo dos estaban operativos (dos estaban en reparación y otros dos en construcción), ocho buques menores y cinco auxiliares:

  • El acorazado España, en dique seco.
  • El crucero Canarias, que finalizó su construcción en El Ferrol en septiembre.
  • El crucero Baleares, que finalizó su construcción en El Ferrol en diciembre.
  • El crucero Almirante Cervera.
  • El crucero República, rebautizado Navarra, en reparaciones; entró en servicio en 1938.
  • El destructor Velasco.
  • Cinco torpederos.
  • Tres cañoneras.
  • Cinco guardacostas.

De ellos, tan solo dos buques de combate menores y un buque auxiliar permanecían en aguas del Protectorado,:

  • El cañonero Dato.
  • El topedero 19.
  • El guardacostas Uad-Kert.

El 19 de julio el gobierno de la República mantenía cinco destructores dominando el Estrecho y el mar de Alborán: el destructor Sánchez Barcáiztegui, que estaba fondeado en Melilla y se negó a sumarse al alzamiento, y los destructores José Luis Díez, Lazaga, Almirante Valdés y Almirante Churruca; éste último había transportado tropas de Ceuta a Cádiz y, una vez desembarcadas, se mantuvo leal al gobierno de la República. A ellos se sumaron poco después el acorazado Jaime I, los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes, y el guardacostas Xauen.

La flota republicana tenía como su base principal el puerto de Málaga. El 22 de julio pretendieron carbonear el acorazado, los cruceros, el guardacostas y el destructor Churruca en Gibraltar; pero el Almirantazgo británico se negó alegando que no podía tratar con una delegación de un comité de marineros que tenían retenidos a la oficialidad. Además, denegó el permiso para desembarcar a los marineros, ya que habían promovido incidentes, y fijó un plazo para que los barcos abandonaran Gibraltar. La flotilla abandonó Gibraltar y la bahía de Algeciras ese mismo día.

El gobierno de la República fijó el puerto de Tánger como segunda base desde donde bloquear el Estrecho, y allí se dirigieron los barcos salidos de Gibraltar. El general Franco escribió una nota a la Comisión de la Zona Internacional de Tánger, denunciando que los buques de guerra españoles estaban al mando de comités de marineros , que tenían a la oficialidad retenida, y que la actitud de aquellos quebrantaba la neutralidad de la Zona Internacional; el general Franco finalizaba la nota informando que se reservaba el derecho de actuar según sus intereses, y además envió a la línea fronteriza algunas fuerzas para afirmar su posición. Las potencias signatarias del Tratado de Tánger se alarmaron y enviaron buques de guerra a Tánger. El Comité se dirigió al gobierno de Madrid pidiendole la salida de la flota española, anunciándole que de no hacerlo los buques y las tripulaciones quedarían prisioneras de los buques de guerra británicos, franceses, italianos y portugueses que estaban en Tánger. El 23 de julio la flota española abandonó el puerto de Tánger. Sin embargo, la flota republicana regresaría de nuevo en los días siguientes.

Hasta el día 2 de agosto, la flota republicana se dedicó a patrullar el Estrecho con eficacia y a bombardear las ciudades del litoral:

  • 18 de julio: Melilla.
  • 20 de julio: Ceuta.
  • 25 de julio: Ceuta.
  • 26 de julio: Melilla.
  • 2 de agosto: Ceuta, Algeciras y Tarifa.

Tras el triunfo del alzamiento en el Protectorado se realizaron tres transportes de tropas por mar. Los dos primeros tuvieron lugar durante la madrugada del 19 de julio, para aprovechar el éxito inicial del alzamiento y la sorpresa del bando contrario. Se pasaron unidades del Grupo de Regulares "Ceuta" nº 3, dos tabores y un escuadrón desmontados, en dos convoyes desde Ceuta, uno a Cádiz y otro a Algeciras:

  • Primer convoy: salió de Ceuta en la madrugada del 19 de julio transportando tropas en dirección a Cádiz. Esta formado por el destructor Almirante Churruca, que daba escolta a la motonave Ciudad de Algeciras, que a su vez trasnportaba al 1º Tabor del Grupo de Regulares citado, al mando del comandante Oliver, y al 2º Escuadrón, desmontado, del mismo grupo, al mando del capitán San Juan. Llegaron a Cádiz al amanecer del domingo 19 de julio. Una vez desembarcadas las tropas, el crucero proclamó su lealtad al gobierno de la República y salió del puerto de Cádiz.

  • Segundo convoy: salió de Ceuta a primeras horas del domingo 19 de julio en dirección a Algeciras. Estaba formado por el cañonero Dato, que escoltaba al buque mercante Cabo Espartel, que transportaba al 2º Tabor del mismo grupo de Regulares, al mando del comandante Amador de los Ríos. Llegaron a Algeciras a las 09:00 horas del domingo.

El tercer transporte tuvo lugar el 25 de julio, y demostró ser un intento desesperado para burlar el bloqueo naval de la República. Consistió en transportar la 18º Compañía de la 5ª Bandera de la Legión en dos faluchos del Consorcio Almadrabero de Cádiz, a iniciativa del Marqués de la Viesca y capitaneada por el teniente de navío Mora Figueroa. La hazaña no pudo repetirse po que la flota republicana reforzó el bloqueo del Estrecho y apresó todo tipo de barco que cruzase aquellas aguas.





EL PUENTE AÉREO

Al comenzar el alzamiento, la Aeronática Militar, que en aquellos años pertenecía al Ejército de Tierra, tenía unos ciento ochenta aparatos:

  • Un centenar de aviones de reconocimiento, en su mayoría antiguos Breguet XIX.
  • Treinta bombarderos ligeros Fokker F.VII, De Havilland y Douglas DC 2.
  • Cincuenta cazas Nieuport-Delage NiD 52.
  • Tres cazas Hawker Spanish Fury, como proyecto de la insdustria nacional para un futuro caza de construcción española.

Por su parte, la Aeronáutica Naval contaba con ciento treinta y un aparatos, de los que tan solo ochenta y nueve estaban operativos:

  • Veintisiete CASA-Vickers Vildebeest.
  • Veintiseis CASA-Dornier Do J "Wall".
  • Veintiun CASA-Savoia-Marchetti SM.62.
  • Diez Martinsyde F4 Buzzard.
  • Treinta y dos aparatos de nueve modelos diferentes.

Tras el alzamiento, el Gobierno contó con unos doscientos aparatos y ciento cincuenta pilotos de combate, entre los que se encontraban la práctica totalidad de la Aeronática Naval; a ellos se sumaron la mayoría de los aviones de la compañía LAPE (Líneas Aéreas Postales de España). Además, la República contaba con las escuadrillas de las bases aéreas de Getafe y Barcelona y las aeronavales de Barcelona y San Javier.

Los rebeldes por su parte se hicieron con noventa aviones y otros tantos pilotos, y las bases aéreas de León, Tablada, Granada, Logroño y África y las aeronavales de El Atalayón, Mahón y Marín.

A pesar de que muchos aparatos estaban en reparación o muy desgastados, la superioridad del gobierno era manifiesta.

El lunes 20 de julio de 1936 se realizó el primer puente aéreo de la historia militar. Ese día se realizaron cuatro vuelos entre los aeródromos de Sania Rahel (Tetuán) y Tablada (Sevilla) y se transportaron tan solo sesenta y cuatro (64) legionarios y regulares; pero el enorme efecto moral y propagandístico fue evidente para todos:

  • Por la mañana, dos aviones Fokker transportaron una sección de 20 legionarios de la 5ª Bandera, al mando del teniente Gassols.

  • Por la tarde, los mismos dos Fokker transportaron otra sección de legionarios de la misma bandera, y al jefe de la misma, comandante Castejón.

  • Por la tarde, un avión Dornier transportó una docena de regulares del 3º Tabor del Grupo de Regulares "Larache" nº 4, cuyo jefe era el comandante Rodríguez de la Herrán.

  • A su regreso, el mismo avión transportó otros doce regulares del mismo grupo.

Pero, ¿con qué aviones contaba el Ejécito de África para realizar el puente aéreo? El general Franco comenzó el 20 de julio con siete aviones y terminó el mes con veintidos aparatos, todos ellos con bandera española; es decir, ninguno extranjero:

  • Los primeros días no pudo contar con los siete Breguert XIX orgánicos del aeródromo, pues fueron inutilizados por orden del comandante Bahamonde el mismo día del alzamiento. Posteriormente se utilizaron para misiones de reconocimiento, observación y bombardeo de buques enemigos.

  • El lunes 20 de julio: se le agregaron tres Breguet XIX, venidos desde Larache; tres Fokker F-VII que salieron de Cabo Juby llamados por el gobierno de Madrid (uno aterrizó en Larache por propia voluntad, los otros dos fueron apresados nada más aterrizar en Tablada) y un Dornier Wall, procedente de Cádiz.

  • El martes 22 de julio: se agregaron dos cazas Nieuport, uno proviniente de Sevilla y otro de Granada.

  • El miércoles 23 de julio: se agregaron otro Dornier Wal de la Armada procedente de Cádiz, y dos hidroaviones Savoia sin capacidad de transporte.

  • El sábado 26 de julio: llegó un Douglas C2 desde Tablada.

  • El martes 29 de julio: se incorporaron otros dos Dornier de la base de Melilla.

El puente aéreo se realizó con estos aparatos. Por término medio, cada avión realizaba cuatro viajes al día, transportando en cada viaje unos dieciseis soldados; hubo algún caso de algún avión que realizó doce viejes un un solo días. El viernes 25 de julio, por ejemplo, se realizaron sesenta viajes. De esta forma al finalizar el mes de julio se habían realizado 102 salidas y se habían transportado 837 legionarios y regulares hasta Sevilla, con su armamento y material. A pesar del éxito del puente aéreo, a ese ritmo el ejército de África tardaría nueve meses en transportar sus aproximadamente 25.000 efectivos.





EL CONVOY DE LA VICTORIA (5 de agosto de 1936)

El lunes 20 de julio, consolidado el alzamiento en el Protectorado, comenzaron los trabajos para pasar el ejército de África a la península. El día 18 se había intentado sin éxito pasar una bandera de la Legión desde Melilla, y día anterior ya se habían enviado dos tabores del Grupo de Regulares "Ceuta" nº 3 en sendos convoyes desde Ceuta hasta Cádiz y Algeciras; pero proseguir el transporte marítimo parecía difícil por el bloqueo naval que ejercía la Armada, leal al gobierno de Madrid. Por otro lado, el puente aéreo que se iniciaba ese día arrojaría la ridícula cifra de 64 soldados transportados al final de la jornada.

Era evidente que el general Franco tenía un problema. Para discutirlo, se reunió en Ceuta el mismo 20 de julio con el general Kindelán, el coronel Sáenz de Buruaga, los tenientes coroneles Beigbeder y Yagüe, los comandantes de los tres buques cañonero Dato, torpedero 19 y guardacostas Uad-Kert, acompañados de algunos jefes y oficiales de Estado Mayor. A pesar de los peligros y riesgos que se le presentaron al general Franco, éste insistió con gran intuición en realizar un transporte marítimo desde Ceuta hasta Algeciras; para ello argumentó el factor sorpresa, la impericia de las tripulaciones de la Armada enemiga, y el evasivo comportamiento de los buques enemigos ante la presencia de los aviones rebeldes.

Este último es un argumento que cabe resaltar. En efecto, quiérase o no, a pesar del mayor número de aviones en poder del gobierno de la República, la superioridad aérea local pertenecía al ejército rebelde. Ello provocó que las tripulaciones de los buques de la Armada se desmoralizasen al ver volar sobre ellos los aviones rebeldes y navegasen en zig-zag huyendo a toda máquina ante su presencia. De esta manera se ponía de manifiesto el poder del arma aérea sobre el poder marítimo, dando mayor protagonismo a los aviones que el que hasta la fecha habían gozado en las marinas del mundo. Vamos a poner cuatro ejemplos para ilustrar este comportamiento:

  • Los mensajes de socorro intercambiados entre el acorazado Jaime I y el crucero Libertad con ocasión de un ataque aéreo rebelde. Jaime I: "Dice el comité que sois unos cochinos; esos tíos nos asan; si no acudís pronto en nuestro auxilio nos entregamos". Libertad: "Eso no se dice. ¿No os da vergüenza? Aguantad vosotros, que nosotros ya tenemos bastante."

  • El mensaje de socorro radiado por el crucero Libertad con ocasión de un ataque aéreo: "Urge salga toda la Escuadra en m auxilio. Me bombardean tres Breguet."

  • El mensaje de socorro del submarino C-3 con ocasión de otro ataque aéreo: "Llevamos cuatro horas sumergidos, por no dejarnos salir aviones facciosos. Baterías acumuladoras descargadas."

  • El significativo mensaje de otro buque, desconocido: "Imposible cumplir órdenes, mucha aviación en el Estrecho."

La superioridad aérea local hizo pensar al general Franco en hacer el transporte durante el día, pues por la noche la Armada enemiga aprovechaba la ausencia de la aviación rebelde para patrullar.

A los veintidos aparatos de la flota aérea rebelde ya citada, se sumaron a fin de mes nueve aviones Saoia 81 comprados a los italianos. En realidad se compraron doce, que hicieron el viaje volando desde Italia; uno se cayó al mar, dos aterrizaron en la zona francesa y los nueve restantes aterrizaron en Tetuán el 30 de julio y se les sumó inmediatamente al planeamiento del transporte marítimo.

Se fijó el 1 de agosto como fecha para realizar el transporte. Ese día el cañonero dato partió de Ceuta rumbo a Algeciras para explorar la ruta y tantear la reacción del enemigo. Pero la presencia del cañonero alertó al enemigo, quien se puso en guardia y reforzó la vigilancia del Estrecho, de manera que el transporte sufrió tres aplazamientos de fecha: primero al 2 de agosto, luego al 3 de agosto y, finalmente, al 5 de agosto. El plan era el siguiente:

  • Unidades a transportar: dos unidades tipo batallón y parte de una tercera, una batería de Artillería, material de Transmisiones y gran cantidad de municiones.

  • Buques de transporte: motonaves correo Ciudad de Algeciras (1.200 legionarios) y Ciudad de Ceuta (350 regulares, cien toneladas de explosivos y municiones, seis cañones de 105 mm y dos autoambulancias); mercante Arango (50 regulares y material de Transmisiones) y remolcador Benot. Cada uno de ellos estaría al mando de un oficial del Cuerpo General de la Armada.

  • Buques de escolta: cañonero Dato, torpedero 19 (desde Algeciras, donde fondeaba) y guardacostas Uad-Kert, con misión de cargar sobre el enemigo en caso de que apareciese, atrayendo los fuegos de aquellos y dando tiempo al convoy a pasar.

  • Protección aérea: a cargo de veintidos aparatos: dos Dornier, nueve Breguet, dos Nieuport, tres Fokker y seis Savoia, organizados en cinco grupos de combate y una reserva en el aeródromo de Tetuán.

  • Buque Insignia: el cañonero Dato, al mando del capitán de Corbeta don Manuel Súnico y Castedo.

  • Jefe de las Fuerzas Aéreas: el general Kindelán.

  • Jefe de la operación: el general Franco, que estableció su puesto de mando en el monte Hacho, Ceuta.

El 4 de agosto se dio la orden a la Aviación, donde se detallaba su misión: limpieza del Estrecho de submarinos y demás buques enemigos, bloquear los buques enemigos que se hallaban en Tánger, no dejar pasar más allá de Estepona a los buques que se hallaban en Málaga, y proteger el convoy a toda costa.

    Documento: Orden a la Aviación para proteger el paso del convoy del 5 de agosto de 1936.

La noche del 4 al 5 de agosto se reunieron en el cañonero Dato los comandantes de todos los buques para ultimar los detalles de la operación marítima, mientras las unidades embarcaban en los buques de transporte.

El 5 de agosto amaneció con un fuerte temporal de Levante y niebla espesa, que el general Franco pensó que aumentarían el factor sorpresa.

A las 06:20 todos los aviones estaban en el aire.

A las 07:00 horas unos aviones bombardearon y ametrallaron el destructor Lepanto, de tal forma que el buque optó por refugiarse en Gibraltar, donde procedió a desembarcar sus muertos y heridos. A esa misma hora tres Fokker y tres Savoia bloqueaban la salida de buques enemigos en los puertos de Málaga y Tánger respectivamente.

A las 07:20 horas se dio la orden de salida al convoy, pero fue revocada de inmediato: la presencia del destructor Lepanto en Gibraltar presagiaba su inmediata salida. En efecto, obligado a salir del puerto por las autoridades británicas, fue atacado por los aviones rebeldes cuando se dirigía a Málaga, dejándolo escorado y con graves averías.

A las 10:15 se reanudaron los vuelos de reconocimiento. Su resultado fue que el estrecho estaba libre de buques enemigos, que los fondeados en Tánger no se atrevían a salir a la mar, y que los fondeados en Málaga no rebasaban la altura de Estepona. El convoy podía cruzar.

A las 17:50 horas se dio la orden de salida.

A las 18:00 horas salieron, por este orden, el guardacostas Uad-Kert, el cañonero Dato, los transportes Arango, Benot, Cuidad de Algeciras y Ciudad de Ceuta. Al poco tiempo el Benot tuvo que virar en redondo, pues no aguantaba la fuerte marejada. A este incidente se sumó que las motonaves avanzaban muy rápido, por lo que el convoy se rehizo:

  • Vanguardia: Motonaves Ciudad de Algeciras y Ciudad de Ceuta, de mayor velocidad, seguidas del cañonero Dato.

  • Retaguardia: mercante Arango y guardacostas Uad-Kert.

Sobre las 19:00 horas el destructor Alcalá Galiano surgió por la banda de babor entre la bruma, a unas cinco millas de Punta Carnero. El peligro era evidente. A la distancia de unos diez kilómetros, el destructor abrió fuego sobre los buques de transporte que navegaban en cabeza. El cañonero Dato y el guardacostas Uad-Kert salieron de la formación de inmediato y se dirigieron a toda máquina contra el destructor, contestando el fuego artillero y atrayendo sobre ellos el fuego enemigo. A ellos se unió el torpedero 19, que salió de inmediato de Algeciras para sumarse al ataque. La desproporción entre los buques en combate era evidente:

  • Destructor Alcalá Galiano: 1.650 toneladas de desplazamiento; 36 nudos de velocidad; montaba cinco cañones de 120 mm con 15.000 metros de alcance máximo.

  • Cañonero Dato: 1.300 toneladas de desplazamiento: 16 nudos de velocidad; montaba cuatro cañones de 101 mm con 7.500 metros de alcance máximo.

  • Torpedero 19: 180 toneladas de desplazamiento; 26 nudos de velocidad; montaba tres cañones de 47 mm y tres tubos lanzatorpedos.

A esa misma hora, una patrulla de aviones Savoia detectó la presencia del destructor Alcalá Galiano; se ordenó el despegue de los bombardeos estacionados en Tetuán, que atacaron de inmediato el buque enemigo. Al ataque se sumó la batería de Artillería de Costa emplazada en Punta Carnero, en la costa sur de Algeciras. Como resultado, el destructor dio la vuelta y puso rumbo al puerto de Málaga con la tripulación desmoralizada.

Sobre las 20:00 horas el convoy llegó a Algeciras, donde procedió a desembarcar las siguientes unidades:

  • 1ª Bandera de la Legión.
  • Plana Mayor y Sección de Transmisiones de la 2ª Legión.
  • 3º Tabor del Grupo de Regulares "Melilla" nº 2.
  • Personal que quedaba del 3º Tabor del Grupo de Regulares "Larache" nº 4 (el resto había sido transportado en el puente aéreo).
  • Cuatro morteros.
  • Una batería de Artillería de seis cañones de 105 mm, con 1.200 granadas.
  • Una unidad de Automovilismo.
  • Una estación radio automóvil y diverso material de Transmisiones.
  • Dos autoambulancias.
  • Dos millones de cartuchos.

El impacto moral y propagandístico que tuvo este transporte, denominado desde entonces el Convoy de la Victoria, fue muy grande, pues demostró al mundo que el bando republicano no tenía el control sobre el Estrecho y que la superioridad aérea local del bando nacional era indiscutible.

Dos días mas tarde, el gobierno de Madrid respondió con un fuerte ataque naval los buques y ciudad de Algeciras. A tal efecto, a las 07:00 horas del 7 de agosto el acorazado Jaime I, el crucero Libertad y otro destructor no identificado dispararon sobre a los barcos anclados en Algeciras. Como resultado, el cañonero Dato resultó gravemente dañado, quedando el resto de barcos del Convoy de la Victoria inesperadamente indemnes. A continuación los barcos dispararon sobre los edificios de Algeciras, entre ellos el consulado británico.

Finalizado el bombardeo, se dirigieron a Cádiz para bombardear la ciudad, ataque que repitieron al día siguiente, 8 de agosto, junto con Arcila y Larache.





EL DOMINIO DEL ESTRECHO (Combate naval del 29 de septiembre de 1936 en cabo Espartel)

El general Franco se había dirigido al Comité de la Zona Internacional de Tánger los días 21, 22 y 25 de julio, y el 4 de agosto. El 6 de agosto remitió una nueva nota, cuyo fruto fue que desde aquel momento la flota republicana abandonó el puerto de Tánger.

  • Documento: notas del general Franco del 21 de julio y 6 de agosto.

El paso del Convoy de la Victoria no supuso ningún cambio en los planes del puente aéreo, que siguió como un goteo incesante durante los meses de agosto y septiembre. En estos dos meses se hicieron 677 salidas, y se transportaron 11.998 hombres, 11 baterías de Artillería, 92 ametralladoras y más de 500 toneladas de material.

En esta segunda parte del puente aéreo participaron los nueve aviones Savoia comprados a Italia y los veintiseis aviones comprados a Alemania. Estos últimos desembarcaron en Cádiz la noche del 5 de agosto a bordo del transporte alemán Usamaro burlando el bloqueo de un buque republicano: 20 Junker 52 y seis cazas Heinkel 51.

A pesar del cruce del Convoy de la Victoria, el bando nacional seguía sin dominar el Estrecho, y la amenaza de la flota republicana planeaba sobre cualquier nuevo intento de cruzar tropas por mar. Esta situación cambió a finales de septiembre, con ocasión del bloqueo que los buques del bando nacional en el Cantábrico hacían sobre los puertos de Bilbao, Santander y Gijón.

Ante la ineficaz actuación de los submarinos en el Cantábrico, el ministro de Marina y Aeronáutica, señor Indalecio Prieto, ordenó que una parte importante de la escuadra del Mediterráneo cruzara al Atlántico para romper el bloqueo citado y transportar municiones a las milicias que resistían en aquellas ciudades. De esta manera, el 21 de septiembre una potente escuadra de once buques y tres submarinos zarpó de Málaga rumbo al Cantábrico: el acorazado Jaime I, los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes, los destructores Almirante Valdés, Almirante Antequera, Almirante Miranda, Alsedo, José Luis Díez, Lepanto y Lazaga y tres submarinos clase C. El 23 de septiembre la escuadra llegó a Gijón; tres destructores continuaron hasta Santander. Los republicanos consiguieron su objetivo de paralizar las operaciones del general Mola en el norte, pero dejaron desprotegido el Estrecho, vigilado tan solo con cinco destructores.

En la decisión del ministro de Marina pesó la creencia que el crucero Canarias, en construcción en la base rebelde El Ferrol, estaba inutilizado para el servicio y siendo reparado debido a un ataque efectuado con bombas el 22 de agosto. Pero en realidad el 20 de septiembre el crucero Canarias, al mando del capitán de navío don Francisco Bastarreche, se había hecho a la mar con algunas averías rumbo al Estrecho junto con el crucero Almirante Cervera, al mando del capitán de fragata don Salvador Moreno Fernández, llegando a cruzarse con la escuadra republicana en el camino de ésta al Cantábrico.



El crucero Canarias desplazaba 10.000 toneladas, alcanzaba 33 nudos de velocidad y montaba ocho cañones de 203 mm, 8 cañones de 120 mm y 12 tubos lanzatorperdos.



El destructor Almirante Ferrándiz desplazaba 1.800 toneladas, alcanzaba 36 nudos de velocidad y montaba cinco cañones de 120 mm y seis tubos lanzatorpedos.

Los dos cruceros llegaron al Estrecho en la madrugada del 29 de septiembre. A la altura del cabo Espartel, el crucero Canarias divisó al destructor enemigo Almirante Ferrándiz a las 05:30 horas de la madrugada. Éste no era rival para aquel, pues era claramente inferior al crucero nacional, que le superaba con creces en potencial de combate.

Nada más efectuar el avistamiento, el crucero Canarias estrenó su recién montada artillería con una primera andanada, que falló; pero no así la segunda, lanzada a 16.000 metros, ni la tercera, lanzada a la 20.000 metros. El destructor Almirante Ferrándiz recibió en total seis impactos de 203 mm que le dejaron inmovilizado, en llamas y sin poder realizar ningún disparo; se hundió con su tripulación, 160 oficiales y marineros, a 18 millas náuticas al sur de la Punta de Calaburras. El crucero Canarias se acercó a recoger a 31 náufragos, y autorizó a un mercante francés que estaba próximo a recoger otros 25 más, incluido el comandante del buque, el alférez de navío don José Luis Barbastro.

Mientras tenía lugar este desigual combate, el crucero Almirante Cervera avistó al destructor enemigo Gravina, también de inferior potencia de combate.



El crucero Almirante Cervera desplazaba 9.240 toneladas, alcanzaba los 34 nudos de velocidad y montaba 8 cañones de 152 mm, y cuatro tubos lanzatorpedos.



El destructor Gravina desplazaba 2.067 toneladas, alcanzaba los 36 nudos de velocidad y montaba cinco cañones de 120 mm y seis tubos lanzatorpedos.

El crucero Almirante Cervera lanzó sobre el destructor enemigo un total de 300 disparos con tan mala puntería que tan solo logró dos impactos. No obstante, el destructor Gravina, tocado y con averías, rehuyó el combate y se refugió en el puerto de Casablanca.

Finalizado el combate naval, ambos cruceros pusieron rumbo a Ceuta, donde hicieron de escolta a un convoy marítimo que se organizó sobre la marcha para pasar tropas a la península aprovechando la presencia de ambos buques de guerra. Desde entonces, el paso del Estrecho no supuso ningún problema militar para el bando sublevado, pues los buques republicanos dejaron de aparecer por la zona.