LAS TABLAS DE MUL-APIN
Tablas astronómicas mesopotámicas



LAS TABLAS ASTRONÓMICAS DE MUL-APIN

No se conoce con exactitud el origen de la práctica de definir figuras a partir de la posición aparente de las estrellas en el cielo nocturno. Textos cuneiformes y artefactos procedentes de las diversas civilizaciones que surgieron entre los ríos Tigris y Eufrates sugieren que las figuras del León, el Toro y el Escorpión eran asociados a ciertas constelaciones en el año 4000 antes de Cristo.



Una de las tablillas Mul-Apin


Periodo sumerio
Periodo acadio
Periodo babilonio
Periodo cassita
Los kudurrus
Las tablas Mul-Apin

Transcripción de los caracteres cuneiformes








PERIODO SUMERIO

Los Sumerios fueron, junto con los antiguos egipcios, los fundadores de las primeras civilizaciones. Su cultura tuvo su apogeo en el tercer milenio a.C. Entre otras cosas, a ellos les debemos la rueda, el carro o la escritura (también se lo debemos a los egipcios, pues no está claro que cultura la desarrolló primero). De todas formas, es más adecuado hablar de cultura sumerio-acadia, pues los acadios fueron ya en tiempos históricos un porcentaje importante de la población que con el tiempo sería mayoritario. Determinar sus conocimientos astronómicos es más complicado debido a la escasez y fragmentación de las fuentes que han sobrevivido.

Es de destacar que fueron los primeros en hacer una referencia escrita de un astro determinado. Se encuentra en una tablilla del año 2.500 a.C. encontrada en la Mesopotamia: en ella se nombra a las Pléyades, el cúmulo estelar M45, como "Mul-Mul", que en sumerio significa “las estrellas”. En su idioma, "Mul" significaba "astro", por lo que al unir dos caracteres "Mul" hacían referencia al "astro por excelencia". Es el nombre más antiguo que conocemos para designar a un astro.





Palabra "Mul-Mul" en caracteres cuneiformes tardíos, que es como llamaban a Las Pléyades. Se trata de la union de dos caracteres "mul", para representar "las estrellas".

La cultura y civilización sumeria fueron progresivamente asimiladas por pueblos semitas que vivían en la zona (acadios primero, más tarde amorritas, cananeos, arameos, caldeos…). Como resultado, casi todas las fuentes sobre los conocimientos astronómicos mesopotámicos son semitas, con lo que resulta complicado averiguar qué datos son estrictamente sumerios, y cuáles fueron añadidos por pueblos posteriores. Pese a esto, los nombres de estrellas y constelaciones que aparecerán en épocas posteriores serán sumerios, lo que puede indicar un origen de tales constelaciones en esta época, aunque es difícil asegurarlo, pues el sumerio se siguió usando como lengua sagrada siglos después de haber desaparecido como lenguaje hablado, de forma similar a lo que sucedió con el latín muchos siglos más tarde.

PERIODO ACADIO

Del periodo acadio (2350-2150 a.C. aprox.) y la primera época de Babilonia (1950-1500 a.C. aprox.) nos han llegado numerosos cilindros sellos con representaciones de lo que parecen ser muchas de las constelaciones clásicas (Águila, Acuario, Tauro, Leo…), cada una representando a un dios. Algunos de estos cilindros son sumerios y se remontan a épocas anteriores, aunque otros datan del “renacimiento sumerio” correspondiente a la III Dinastía de Ur (2050-1950 a.C. aprox.), tras la caída de Acad, con lo que no sabemos si están influenciados por el periodo acadio. Paradójicamente, muchas de las representaciones más antiguas de estas figuras no provienen de Sumer, sino de Elam, nación rival de la primera.

En estos sellos podemos ver a muchos dioses representados tal y como serán representadas las constelaciones posteriores. Abundan las figuras de leones, toros, escorpiones y otras figuras mitológicas que serán asociadas posteriormente a las constelaciones. Naturalmente, todavía hoy se discute si estas figuras divinas que aparecen en estos sellos representan o no constelaciones.





Cilindro-sello sumerio que aparentemente representa constelaciones zodiacales: de izquierda a derecha, Urgula, Pabilsag, Anunitu, Shamash/Utu (con un cuchillo en la mano), Simmah (la Golondrina), Ea/Enki y su ministro, Isimud.


PERIODO BABILONIO

Durante el período babilónico antiguo, de 2000 a 1500 años a.C., se realizaron las primeras observaciones astronómicas sistemáticas, distintos calendarios lunisolares y las primeras representaciones pictóricas de constelaciones que, aún datadas en épocas tan antiguas, se corresponden perfectamente con algunas de las constelaciones actuales, como Aquila, Aquarius, Taurus y Leo. De este periodo destacamos el texto "Oración a los dioses de la noche". Se trata de un texto en acadio donde se mencionan 17 "estrellas" para su uso con técnicas adivinatorias. No es un texto astronómico, pero el orden de los dioses o "estrellas" es casi el mismo que aparecerá posteriormente en las tablas Mul-Apin.

Durante el apogeo del poder babilónico, de 1500 a 1000 años a.C., el estudio de los astros se intensificó en gran medida, resultando en miles de observaciones cuyos registros han llegado intactos hasta nuestros días. En este período se añadieron constelaciones nuevas a las ya conocidas, como Hydra, Scorpius, Saggitarius, Capricornus y Triangulus.

PERIODO CASSITA

Del periodo cassita (1530-1160 a.C.), llamado así por la tribu de invasores procedentes de Irán que invadió Babilonia tras su destrucción por el rey hitita Murshil I (alrededor del 1600 a.C.) y que asimilaron su cultura, procede gran parte de textos que nos hablan del saber astronómico de la época. Uno de los textos más famosos que se pueden remontar a esta época son los conocidos como Enuma Anu Enlil ("Cuando An y Enlil ..."; Anu o An, Enlil y Ea eran los tres dioses sumerios más importantes). Los Enuma Anu fueron encontrados en setenta tablillas de la biblioteca de Nínive, del rey asirio Asurbanipal (668-626 a.C.), aunque parece que fueron redactados bajo el rey babilonio Nabucodonosor I (1124-1103 a.C.).

En los Enuma Anu encontramos más de 7000 observaciones de fenómenos celestes (salidas de estrellas, conjunciones planetarias, meteorología…), que se sumaron al corpus de conocimientos astronómicos babilonio anterior a la época cassita, como las Tablas de Venus redactadas bajo Ammi-saduqa (1646-1626 a.C. aprox., uno de los sucesores de Hammurabi), donde se recogían varias salidas y puestas heliacas de Venus, así como varios eclipses de Sol, que se han usado para fechar el reinado de Hammurabi, y en relación con éste, el de la mayor parte de eventos en la Mesopotamia del segundo y tercer milenio a.C.

Es conveniente no confundir el texto Enuma Anu con el Enuma Elish (Cuando en lo alto…), el poema de la creación del mundo que se reúne en siete tablillas (unas mil líneas) encontradas en Nínive, Asur, Kish y Sultantepe.

LOS KUDURRUS

En este periodo (1350-1100 a.C., principalmente) hacen su aparición las primeras representaciones clásicas de constelaciones, especialmente en los kudurrus (kudurreti en plural acadio, que significa “límite”, “frontera” o “territorio”). Un kudurru es una estela con valor de acta referida a donaciones de terrenos e inmuebles en beneficio de una comunidad o personaje importante. En estas estelas se representan los dioses mesopotámicos (semitizados) bajo símbolos propios de cada uno garantizando la validez del documento. Estos símbolos introducidos durante esta época permiten una identificación directa de cada dios, incluso por parte del pueblo, la mayor parte analfabeto.





Kudurru donde se ven los distintos símbolos que representan a dioses mesopotámicos.

En algunos de estos kudurrus los símbolos de los dioses aparecen distribuidos aparentemente siguiendo la distribución de las constelaciones en el cielo. En estos kudurrus podemos ver algunas de las representaciones más antiguas confirmadas de las constelaciones, como Águila, Hidra, Escorpio, Tauro, Triángulo, Leo, Sagitario, Capricornio o Acuario. En concreto, se puede decir que seis de las constelaciones zodiacales clásicas tal y como las conocemos, provienen claramente de este periodo (aunque su origen es seguramente muy anterior): Tauro, Leo, Escorpio, Sagitario, Capricornio y Acuario. Como resultado, los arqueoastrónomos han credo una verdadera disciplina, la “kudurrrología”, intentando descifrar cada símbolo que aparece en estos monumentos. Naturalmente, es preciso destacar que las interpretaciones basadas en kudurrus, por no hablar de las basadas en los cilindros sellos, son muy subjetivas, y varían enormemente de un autor a otro.

Es en esta época, además, cuando se describen por primera vez las distintas estrellas asociadas a cada mes, así como las divisiones de la bóveda celeste: los trópicos de Cáncer (llamado el "sendero de Enlil") y de Capricornio (llamado el "sendero de Ea") delimitarian las tres zonas del mundo: el norte para Enlil, la región comprendida entre los trópicos para An, y la parte inferior para Ea. A cada división celeste le correspondería una división geográfica: Enlil con Acad, An con Elam y Ea con Amurru. En estas listas aparecen menciones posibles a varias constelaciones zodiacales. En el Enuma Elish ya se habla de relacionar tres estrellas o astros de cada una de estas zonas con un mes determinado.

Los astrónomos babilonios de esta época se vieron obligados a realzar el papel de Marduk, el dios supremo de Babilonia, en la astronomía heredada de los sumerios y acadios, por lo que denominaron estaciones de Marduk (o de Júpiter, pues éste era el planeta que se identificaba con el dios) a los equinoccios, como podemos ver en el siguiente texto:

    "Él construyó las estaciones para los grandes dioses,
    fijando a sus iguales astrales como constelaciones.
    Él determinó el año por el nombre de las regiones:
    él designó tres astros para cada uno de los doce meses.
    Tras definir los días del año por las figuras celestes,
    él estableció las estaciones de Júpiter para determinar sus bandas.
    A su lado estableció las estaciones de Enlil y Ea."

Las bandas a las que hace mención el penúltimo verso del poema son la Eclíptica y el Ecuador Celeste, también denominado Camino de An.

El determinativo mul en caracteres cuneiformes

LAS TABLA DE MUL-APIN

En el período de dominación asiria, de 1100 a 612 años a.C., las observaciones ya eran mucho más sofisticadas. Ejemplo de ello son las tablas de Mul-Apin, en las que se catalogaron estrellas, planetas y constelaciones, se describieron los ciclos planetarios, se elaboraron tablas con los horarios de salida y puesta de distintos astros por el horizonte, y se describió por primera vez el "camino de la Luna": las constelaciones que recorre la Luna en su trayectoria a través del firmamento, conocida ahora como El Zodíaco.





Kudurru donde se ven los distintos símbolos que representan a dioses mesopotámicos.

La lista Mul-Apin es la principal fuente de conocimiento astronómico mesopotámico que poseemos. Datan del periodo asirio; la tablilla más antigua es de alrededor del año 687 a.C., aunque seguramente su composición se remonta al 1000 a.C.. Sin duda, en la lista se incluyen datos astronómicos aún más antiguos, pero es difícil determinar cuáles se remontan a la época sumeria y cuáles son del primer milenio a.C.. Lo que si se puede asegurar es que esta compilación estelar desciende directamente de las listas de "tres estrellas cada uno" y de los llamados astrolabios de época anterior. Los cálculos de las salidas heliacas de varias constelaciones han hecho proponer a muchos investigadores una fecha de origen más cercana al 2000 a.C.





Constelaciones de Leo e Hydra, en un grabado selyucida del siglo II a.C.

Su nombre se debe a que la primera constelación que aparece es precisamente Mul-Apin, el “arado”, equivalente a nuestro Triángulo. Todas las constelaciones llevan delante en caracteres cuneiformes el determinativo "Mul", en sumerio “estrella”, para identificarlas como tales, aunque la lista también incluye planetas. Es por esto que en la tabla dada a continuación no se traduce el término "Mul", ya que esta palabra no se leía.

Las “estrellas” están divididas según la tríada religiosa sumeria:

  • Estrellas de Enlil, dios del aire y los fenómenos atmosféricos: aquellas situadas al norte del Trópico de Cáncer, el cual es denominado “Sendero de Enlil”.
  • Estrellas de Anu, dios del cielo: aquellas comprendidas entre los trópicos, siendo el Ecuador Celeste denominado el “Sendero de Anu”.
  • Estrellas de Ea, dios de las aguas: aquellas situadas al sur del Trópico de Capricornio, denominado "Sendero de Ea".




Planisferio asirio (siglo VII a.C.) con diversas constelaciones, actualmente en el British Museum.

Todas las estrellas están dedicadas a un dios. Esta relación no se remonta en muchos casos más atrás del periodo neo-asirio. Los dioses aparecen con una pequeña letra "d" delante, debido a que en caracteres cuneiformes, los nombres de dioses y héroes divinizados llevaban este símbolo determinativo para destacar su naturaleza. Por cierto, este ideograma, que representa una estrella, era el mismo que se usaba para el dios Anu (para los sumerios, An, “cielo”).

Dichas tablas incluyen entre otras cosas:

  • Catálogo de estrellas: 33 estrellas de Enlil, 23 de An y 15 de Ea. Se incluyen asterismos, constelaciones y planetas.
  • Fechas de salidas heliacas: los cálculos de estas fechas sugieren una redacción que se remonta a finales del II milenio a.C., ya que según la precesión de los equinoccios estas fechas habrían sido distintas para el periodo neo-asirio.
  • Pares de constelaciones (mientras una sale, otra se pone).
  • Intervalos de tiempos entre salidas heliacas.
  • Pares de constelaciones que se hallan al mismo tiempo en el cénit y en el horizonte, de acuerdo, según cálculos modernos, para el año 1000 a.C. (latitud 36º N, la correspondiente a Assur, la capital del Imperio Asirio).
  • El "camino de la Luna", es decir, El Zodiaco.
  • Planetas y sus ciclos.

En las tablas de Mul-Apin el "camino de la Luna" o Zodiazo aparece conformado por 18 constelaciones, algunas coincidentes con las doce constelaciones zodiacales actuales (como Tauro, Gemini, Leo, Virgo, Libra, Scorpius, Saggitarius y Capricornus), otras que en su forma incluyen a actuales constelaciones del zodíaco (Cancer, Aquarius, Pisces y Aries) y las restantes compuestas en su totalidad o en parte de constelaciones actuales que no forman parte del zodíaco.




Grabado selyucida del siglo II a.C., que representa la constelacion de Virgo en la figura de la diosa Shala sosteniendo una espiga.

La Tablilla I se encuentra en la actualidad en el British Museum de Londres y es una copia babilónica del texto original. La lista que aquí se presenta ha podido ser compuesta con la ayuda de diversas copias. En una de las tablillas (VAT 9412+11279) figura la fecha de su redacción, 687 a.C., y muchas otras se han encontrado en la biblioteca del rey asirio Asurbanipal. La Tablilla I es la más interesante, pues contiene ocho listas de estrellas:


Transcripción de los caracteres cuneiformes

En la literatura especializada podemos encontrar numerosas convenciones. A continuación citamos las normas más comunes y la adaptación que hemos hecho:

  • Cada ideograma se transcribe con su pronunciación aproximada en minúsculas. En cada palabra, los ideogramas aparecen separados por guiones. Por ejemplo a-da-lam, "ahora" en sumerio, se pronuncia "adalam". Aquí, por claridad, hemos puesto la primera letra de cada palabra en mayúsculas. Los números que aparecen debajo de algunos ideogramas sirven para representar ideogramas distintos con la misma pronunciación y, naturalmente, no se pronuncian. Otros autores diferencian los ideogramas por medio de acentos.

  • El carácter š se escribe a veces como sh para facilitar la lectura. Se pronuncia como en inglés. El símbolo se ha transcrito con una "g" normal.

  • Se emplean mayúsculas para aquellos ideogramas cuya transcripción no se conoce con seguridad o no coincide con su pronunciación en sumerio. En este caso, cada ideograma dentro de una palabra se separa por puntos en vez de guiones. Ejemplo: UD.UD se lee "dagdag".

  • Los determinativos son ideogramas mudos que se colocan delante de la palabra para indicar una característica de ésta. Por ejemplo, en las tablas Mul-Apin, el uso de mul (o mul2) implica que estamos hablando de un astro. Igualmente, la d minúscula determinativa viene de la palabra dingir, dios en sumerio, y también es muda. gish es determinativo de cosas hechas de madera, etc. Normalmente se transcriben con letra pequeña en la parte superior izquierda, aunque en los textos originales su tamaño era similar al resto: así Mul-Apin aparece como mulapin. Como hemos dicho, son caracteres mudos en lengua sumeria, aunque a veces se leen por mor de la claridad. mulapin debería leerse "apin". En esta lista no hemos usado esta convención para simplificar.

  • El acadio era una lengua semita completamente distinta al sumerio, pero usaba los caracteres cuneiformes de éste. Como resultado, en acadio los caracteres perdieron parcialmente su uso meramente fonético y las transcripciones y significados de una lengua a otra no siempre coinciden. Aquí representamos las palabras en acadio en cursiva.



FUENTES

Historia de las Constelaciones, de Daniel Marin Arcones, publicado en la Red por la Agrupacion Astronomica de Gran Canaria (AAGC):




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