LOS INGENIEROS DEL REY
(17 de abril de 1711, antigüedad del Arma de Ingenieros)





PRIMERAS TROPAS DE TELÉGRAFOS (1872 - 1884)

Entre 1872 y 1884 existieron un tan solo dos compañías de Telégrafos en el ejército de tierra español desplegado en la Península, con la excepción de los dos primeros años, que hubo cuatro compañías teóricas.






EL PROYECTO DE CREACIÓN DE LA BRIGADA TELEGRÁFICA (1872)

Los ejércitos de Austria, Baviera, Bélgica, Brasil, Dinamarca, Estados Unidos, Hannover, Holanda, Italia, Prusia, Reino Unido y Rusia llevaban varios años organizando el servicio de Telégrafos en sus ejércitos. Sin embargo, el ejército español no aprendió la lección identificada durante la pasada guerra de África, de forma que la Segunda Guerra Carlista [01] comenzó en abril de 1872 sin contar con tropas de Telégrafos en el Cuerpo de Ingenieros. Una vez más se puso de manifiesto la necesidad de que el ejército contase con tropas de Telégrafos para afrontar con éxito el mando y conducción de las columnas de operaciones. De hecho, los primeros trabajos telegráficos se hicieron en 1872 para enlazar entre sí los fuertes de Bilbao y reparar las líneas destruidas por los carlistas [02].

Para enmendar el error y afrontar la guerra civil recién estallada, el capitán de Ingenieros don José de la Fuente fue comisionado para que estudiase el asunto y presentase una memoria que incluyese la propuesta de organización de una Brigada Telegráfica. El proyecto fue aprobado[03] y la Brigada Telegráfica se creó mediante la Real Orden de 3 de octubre de 1872 que reorganizaba las tropas de Ingenieros. Sin embargo, el proyecto no vio la luz ya que la Brigada Telegráfica no se incluyó en la Ley de Presupuestos del 28 de febrero de 1873 que debía llevar a cabo la reorganización aprobada cinco meses antes. No obstante, el hecho supuso el primer intento de crear las tropas de Telégrafos.





LA CREACIÓN DE LAS TROPAS DE TELÉGRAFOS (1873 - 1874)

La Ley de Presupuestos del 28 de febrero de 1873 no incluyó en su texto la creación de la Brigada Telegráfica. En su lugar, acometió otra reorganización de las tropas de Ingenieros distinta de la aprobada. Sin embargo, la ley recogía la pretensión de crear la nueva especialidad de Telégrafos, pues disponía que las veinticuatro compañías organizadas en los dos regimientos de Ingenieros existentes hasta la fecha, cada uno de doce compañías de Pontoneros, Minadores y Zapadores encuadradas en dos batallones por regimiento, se encuadrasen en cuatro regimientos de seis compañías, sin batallones, y sirviesen con todas las especialidades a una unidad tipo Cuerpo de Ejército. Para ello, la 1ª compañía sería de Pontoneros, la 2ª compañía de Telégrafos, la 3ª y 4ª compañía de Zapadores-Bomberos, la 5ª compañía de Ferrocarriles y la 6ª de Minadores.

De esta manera se crearon sobre el papel las cuatro primeras compañías de Telégrafos del ejército español. Su activación debería hacerse sobre la base de cuatro compañías de Zapadores que deberían ser instruidas desde cero. Para su organización se siguió lo propuesto por el capitán de la Fuente en su memoria del año anterior. Cada una de las compañías de Telégrafos tenía 100 hombres (1 capitán, 3 tenientes, 14 sargentos, 14 cabos y 68 soldados) con misión de atender a las tareas de telegrafía eléctrica y óptica. Su dotación le permitía establecer 50 kilómetros de línea con cinco estaciones volantes y una central con cuatro aparatos. Su material consistía en cable de campaña de cuatro hilos protegidos de cobre, aparatos de transmisión y recepción de telegrafía eléctrica tipo Morse y Breguet, carretillas de tendido, pila Leclanché y aparatos de telegrafía óptica diurnos y nocturnos. Para el transporte del material disponía de 40 mulos y un carruaje de cuatro mulos para la estación central.

La reorganización de febrero de 1873 tenía el grave defecto mezclar especialidades muy diversas y complejas y ponerlas juntas bajo el mando de un único oficial, lo que demandaba de él y de su plana mayor unos conocimientos teóricos, prácticos y organizativos muy diversos, complejos y variados. Además, el curso de la guerra civil exigió que las compañías de Zapadores continuasen su servicio de campaña en los ejércitos del Norte, Centro y Cataluña, lo que impidió su concentración en sus guarniciones de paz y la posterior especialización de las tropas de Telégrafos, Ferrocarriles y Pontoneros. Por último, la situación de guerra que se vivía en aquellos años influyó en la instrucción del personal de las cuatro nuevas compañías de Telégrafos, pues incluía, como elemento muy importante, nociones teóricas de fortificación en campaña y prácticas de construcción de trincheras simples y de zapa volante, restando con ello horas a la formación e instrucción de telégrafos[04].

Conocemos la actuación en aquellos años de la Compañía de Telégrafos del 3er. Regimiento de Ingenieros. Al mando del capitán don José Vanrell y Gayá, comandante de Ingenieros en Cuba, a finales de 1873 se encontraba participando en la defensa de Bilbao, sitiada por los carlistas y defendida por el general de Ingenieros don Ignacio María del Castillo y Gil de la Torre. El 28 de diciembre de 1873 recibió la orden de incorporarse a Portugalete, donde desembarcó con 78 soldados y 3 oficiales. En esta plaza, que estaba defendida por el batallón de Cazadores de Segorbe y un destacamento de 20 artilleros del 4º Regimiento a pie, se dedicó a mejorar las fortificaciones de la defensa. Tras intensos combates con los carlistas, el 21 de enero de 1874 la guarnición capituló, abandonando la plaza al día siguiente siendo flanqueados en su salida por las tropas carlistas presentando armas y batiendo el tambor.

En los combates la compañía perdió un hombre, el soldado Angel Murillo Figuero, muerto el 16 de enero por las heridas recibidas en el combate del 8 de enero. Con ello se convirtió en la primera baja de las tropas de Telégrafos del Cuerpo de Ingenieros. En los combates resultaron además heridos dos sargentos, un cabo primero y dos soldados[05].

La imposibilidad de llevar a la práctica la reorganización hizo que crecieran las críticas, que desembocaron en una nueva organización, fruto de la cual en julio de 1874 se redujeron a dos las compañías de Telégrafos y se encuadraron en el 2º Batallón de Ferrocarriles y Telégrafos del 3er. Regimiento de Ingenieros[06].





LAS DOS COMPAÑÍAS DE TELÉGRAFOS (1874 - 1884)

En los diez años que median entre julio de 1874 y diciembre de 1884, fecha de creación del Batallón de Telégrafos, las tropas de Ingenieros sufrieron cuatro reorganizaciones en las que el número de compañías de Telégrafos se mantuvo en dos.

En sus diez años de existencia, estas dos compañías de Telégrafos realizaron la línea telegráfica del Ebro durante la guerra carlista, enviaron una compañía expedicionaria a Cuba, realizaron un enlace óptico a través del Estrecho y, por último, las primeras redes militares de telegrafía eléctrica.





LA LÍNEA TELEGRÁFICA DEL EBRO (1875)

Conocemos la actuación de una de estas dos compañías de Telégrafos durante el año 1875[08], en plena guerra carlista. Se trata de la compañía del capitán de Ingenieros don Manuel Bringas. A primeros de 1875 fue agregada a las reducidas fuerzas del Ejército del Centro, encargado de la vigilancia y defensa del Ebro entre Zaragoza y Amposta. Bajo las órdenes inmediatas del general don Manuel Salamanca, general jefe de la 2ª División del Ejército del Centro, la misión de la compañía consistió en asegurar y mejorar las comunicaciones telegráficas entre los distintos puestos de la línea entre sí y con Madrid y las Capitanías Generales de Aragón, Valencia y Cataluña. Para ello contó inicialmente con su dotación de cuarenta kilómetros de cable y ocho estaciones de campaña.

La compañía estableció ella misma o con su dirección dos líneas telegráficas y tres ramales entre Mequinenza, Mora de Ebro y Tortosa para unir con medios de campaña la infraestructura de líneas telegráficas permanentes ya existentes que estaba construyendo el Cuerpo de Telégrafos civil por aquellos años:

  • Línea 1: Mequinenza – Fayón – Ascó – Mora de Ebro – Falset, localidad que tenía comunicación telegráfica con Tarragona y Barcelona.
  • Ramal Fayón – Fabara, localidad ocupada por una reserva.
  • Ramal Mora de Ebro – Gandesa, localidad ocupada por una reserva.
  • Linea 2: Mora de Ebro – Benissanet – Mirabet – Cherta – Tortosa – Amposta.
  • Ramal Tortosa – Vinarot[09] .

De esta manera, combinando las líneas civiles permanentes con las militares de la linea del Ebro, las comunicaciones militares entre Madrid y Barcelona podían realizarse por cuatro vías diferentes. Las cuatro seguían el camino inicial Barcelona – Tarragona – Mora de Ebro. Aquí se bifurcaban tres caminos hacia Zaragoza y uno hacia Valencia:

  • Mequinenza – Caspe – Alcañiz – Zaragoza – Madrid.
  • Mequinenza – Lérida – Zaragoza – Madrid.
  • Tortosa – Vinaroz – Morella – Alcañiz – Zaragoza – Madrid.
  • Tortosa – Vinaroz – Valencia – Madrid.

Los trabajos comenzaron el 2 de agosto de 1875 y se prolongaron hasta noviembre. En algunos tramos coincidieron con la instalación de las líneas permanentes que estaba realizando el Cuerpo de Telégrafos, por lo que los trabajos de la compañía sufrieron algunas modificaciones.

Una vez finalizada la construcción con carácter permanente de la red de telegrafía eléctrica proyectada para la vigilancia del Ebro comenzó la instalación de los aparatos para una red de telegrafía óptica en las torres construidas a tal efecto bajo la dirección del comandante de Ingenieros de la 2º División don Eleuterio del Arenal. Este servicio óptico, que tenía carácter suplementario al telegráfico, fue servido por soldados del Infantería.

Los trabajos de la compañía de Telégrafos fueron del agrado del general Salamanca, quien felicitó a la compañía y al capitán Bringas en una circular de fecha 13 de noviembre de 1875[10].





LA COMPAÑÍA EXPEDICIONARIA DE CUBA (1876)

En el último tercio de la primera guerra de Cuba (1868-78), por Real Orden de 24 de junio de 1876 el ministro de la Guerra dispuso el traslado a la isla de veinte batallones de Infantería encuadrados en dos divisiones con dos brigadas cada una, con el correspondiente personal de Estado Mayor, Ingenieros y Sanidad Militar. Entre las unidades de Ingenieros se incluyó una compañía expedicionaria de Telégrafos, cuya responsabilidad de formación recayó en el coronel jefe del 4º Regimiento de Ingenieros, de guarnición en Barcelona, si bien se dio oportunidad a la tropa de los cuatro regimientos de Ingenieros formar parte de esta compañía expedicionaria[11].

La compañía expedicionaria se integró orgánicamente en el Batallón de Ingenieros de Cuba, creado en 1856. La principal misión de la compañía durante la campaña fue utilizar gran parte de la red telegráfica civil para fines militares, para lo cual aumentó el número de líneas, reconstruyó otras y completó la red con líneas de telegrafía óptica. Esta última sirvió para enlazar los puestos que defendían la trocha de Bagá o del este y los fuertes establecidos a lo largo de la trocha del Júcaro a Morón[12] .

Tras la Paz de Zanjón de 1878, la compañía quedó inicialmente en Puerto Príncipe[13], para pasar posteriormente, integrada en las tropas de Ingenieros de Cuba, a mantener y operar la red telegráfica militar de La Habana, prestando sus servicios en la isla hasta la derrota de 1898.





EL ENLACE ÓPTICO DEL ESTRECHO (1877)

Finalizada la guerra civil, S.M. el Rey Alfonso XII decidió hacer un viaje a Ceuta para visitar esta plaza. Debido a la ausencia del telegrafía eléctrica que uniese ambas orillas del estrecho, la Real Orden de 1 de marzo de 1877 dispuso que una sección de Telégrafos del 4º Regimiento de Ingenieros estableciese un enlace óptico entre Algeciras y Ceuta para mantener al rey permanentemente enlazado con la capital[14].

El regimiento organizó una unidad de apenas nueve hombres al mando del capitán Bringas, formada por un oficial, tres sargentos, tres cabos y dos soldados. Se eligieron el fuerte de Santiago de Algeciras y el fuerte de Monte Hacho en Ceuta como extremos de la línea. El enlace hasta Madrid se continuaría a través del servicio telegráfico civil a través de la estación de Algeciras, a cuyo personal la sección del capitán Bringas entregaría los mensajes previa firma de un recibo.

El 9 de marzo se emplazaron en ellos sendos aparatos del sistema Mance, consistentes en heliógrafos grandes con espejo rectangular e instalación fija durante el día, y proyectores Magín durante la noche, previamente alineados durante el día. El 11 de marzo el servicio quedó abierto. Durante la visita del rey y la escuadra real, que duró hasta el 22 de marzo, la línea óptica transmitió 38 telegramas; toda la correspondencia oficial de la plaza y todas las noticias que se conocieron de la visita se despacharon a través de la línea óptica.

El éxito del servicio fue tal que finalizada la visita real se decidió mantener el servicio óptico entre Ceuta y Algeciras de forma permanente, y se publicó una Real Orden con instrucciones para el servicio combinado de las estaciones eléctrica civil y óptica militar de Algeciras.





LAS PRIMERAS REDES MILITARES DE TELEGRAFÍA ELÉCTRICA (1877 - 1883)

Finalizada la guerra civil, las compañías de Telégrafos del Regimiento Montado de Ingenieros se dedicaron a una fructífera labor de instrucción, escuelas prácticas técnicas, diseño de cartillas de enseñanza, experiencias y análisis para seleccionar el material telegráfico y de transporte que debía declararse como reglamentario. En estas tareas destacaron los ya conocidos comandante don José de la Fuente y el capitán don Manuel Bringas. Además del enlace de telegrafía óptica con Ceuta ya citado, ambas compañías de Telégrafos establecieron las redes de telegrafía eléctrica militar de Madrid, Barcelona, Mahón y Cádiz[15].

La red de telegrafía eléctrica militar de Madrid comenzó a prestar servicio a finales de 1877. Constaba de veinte estaciones: una central en el edificio de Capitanía General; cuatro estaciones en los cantones de Vicálvaro, Campamento de Carabanchel, Leganés y el Pardo, el resto en diversos cuarteles de Madrid, incluyendo la Guardia Civil del barrio de Salamanca, el ministerio de la Guerra y el Palacio Real, con un total de 32 aparatos. Las líneas telegráficas eran subterráneas, pero el número de averías era tan alto que diez años más tarde se reemplazaron por tendidos aéreos, trabajo que le correspondió al Batallón de Telégrafos y que le supuso una magnífica escuela práctica. Esta red se complementó con otra red de telegrafía óptica que exigió la construcción de las torres y la instalación de los correspondientes heliógrafos, si bien al poco tiempo fue abandonada por la lentitud del servicio y la deficiencia de los aparatos elegidos[16].

La red de telegrafía eléctrica militar de Barcelona se remonta a la instalada por el capitán de Ingenieros Garcés de Marcilla en 1853 en cumplimiento de las órdenes del Capitán General de Cataluña. Las compañías de Telégrafos del Regimiento Montado de Ingenieros se hicieron cargo de su inspección, supervisión y mantenimiento. La red tenía la central en el edificio de Capitanía General, y llegó a tener un total de diecisiete aparatos conectados a la central, distribuidos en diferentes cuarteles y edificios de la ciudad, mediante tendidos aéreos.

La red de telegrafía eléctrica militar de Cádiz contaba con siete estaciones, mientras que la red de Mahón solo tenía las estaciones de Mahón y la Mola; ambas se establecieron con tendidos aéreos.

Estas cuatro redes fueron responsabilidad del Regimiento Montado de Ingenieros hasta el 1 de julio de 1883, fecha a partir de la cual las de Barcelona, Cádiz y Mahón pasaron a cargo de las respectivas Comandancias de Ingenieros[17].





LA SECCIÓN DE TELÉGRAFOS DEL TREN DE SERVICIOS ESPECIALES (1884)

El Real Decreto de 14 de diciembre de 1883 de creación del Tren de Servicios Especiales estableció que la Sección de Telégrafos debía conocer la red telegráfica y el servicio de correos de la península para servirse de ambos en caso necesario. Para ello, los dos capitanes de las dos compañías de Telégrafos iniciaron el reconocimiento de la mitad de la península cada uno de ellos, con datos solicitados a la Dirección General de Correos y Telégrafos. Cada año debían presentar una memoria donde se consignasen los cambios y modificaciones ocurridas en la parte de la red y del servicio asignados a ellos.

El Real Decreto también dispuso que cierto número de oficiales de Caballería pasasen agregados al Tren por un periodo de un año con objeto de, al regreso a sus unidades de origen, establecieran en ellas secciones de obreros exploradores para la destrucción de líneas férreas y telegráficas.

Por último, dispuso que las Comandancias de Ingenieros de las plazas se hiciesen cargo del material telegráfico de las redes permanentes establecidas en ellas, excepto Madrid, y que el servicio quedase operado por personal de los regimientos de Ingenieros debidamente instruidos en las Escuelas Prácticas organizadas por el Tren de Servicios Especiales. De esta manera se liberó el elevado número de soldados de las compañías de Telégrafos que servían estas redes permanentes[18].







NOTAS:



    [01] Para algunos se trata de la Tercera Guerra Carlista, pues consideran que la Guerra de los Matiners (1846-1849) fue la Segunda Guerra Carlista.

    [02] Laorden, op. cit., pág. 18.

    [03] El número de 1872 del Memorial de Ingenieros publicó la memoria del capitán de la Fuente. El coronel Gallego, en la página 12 de su libro citado, le asigna equivocadamente el empleo de comandante.

    [04] Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 295.

    [05] Vanrell y Gaya, José. Memoria sobre la defensa de la villa de Portugalete, sitiada por los carlistas, hasta su rendición el día 22 de enero de 1874. Memorial del Arma de Ingenieros, número 29, año 1874.

    [06] Suarez de la Vega, José. Memoria relativa a la organización del Batallón de Telégrafos. Madrid, 1898. Pág. 9.

    [07] Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 191.

    [08] En su historia del Regimiento de Telégrafos, pág. 15, el coronel Gallego Ramos afirma que esta compañía de Telégrafos pertenecía al 4º Regimiento y que le estuvo encomendada la fortificación de Larraga, Navarra, hasta que a principios de 1875 se le agregó a las fuerzas del Ejército del Centro para realizar cometidos de telegrafía en la línea del Ebro, donde estuvo trabajando hasta fin año. Esta noticia, repetida por el general Laorden en la página 18 de su libro sobre la Historia de la Transmisiones, merece ser analizada despacio, pues me cabe la duda de identificar correctamente a qué compañía y regimiento se refiere el coronel Gallego.

    Según hemos visto, el Estudio Histórico afirma que de las cuatro compañías de Telégrafos creadas en febrero de 1873 solo sobrevivieron dos a la reorganización de julio de 1874: las pertenecientes a los regimientos 1º y 3º, y que ambas se juntaron en Madrid para iniciar su instrucción y organización del servicio de Telégrafos. No parece lógico, pues, pensar que ninguna de ellas estuviera fortificando Larraga a final de año. Si al comienzo de la guerra carlista las compañías de Telégrafos fueron usadas como compañías de Zapadores, lo que eran antes de su reorganización sobre el papel, parece lógico aceptar que la compañía de Telégrafos del 4º Regimiento creado en 1873 pudiera estar fortificando Larraga en Navarra. Sin embargo, a finales de año ya no existía el 4º Regimiento, y las compañías de Telégrafos estaban instruyéndose en Madrid; por lo tanto, surge la duda sobre la identidad de la compañía que estaba fortificando Larraga.

    Por otro lado, el coronel Gallego continúa afirmando que esta compañía fue asignada a principios de 1875 a cometidos telegráficos, que comenzó sus trabajos el 2 de agosto y que fue felicitada el 13 de noviembre de ese año. El texto de la felicitación está publicado en la página 215 del número 30 del Memorial de Ingenieros correspondiente al año 1875. La última fecha que me cuadra es la de la felicitación, pues en noviembre de 1875 ya existía el 4º Regimiento de Ingenieros dedicado a las especialidades, con dos compañías de Transmisiones en su segundo batallón. No así el 2 de agosto, porque el 4º Regimiento fue creado el 30 de agosto. Por ello, en el texto de su felicitación el comandante general de la 2ª División del Ejército del Centro cita a la compañía correctamente según su encuadre orgánico de noviembre de 1875. Retrotraer a principios de 1875 y al 2 de agosto de este año el encuadre orgánico de la Compañía de Telégrafos al 4º Regimiento me parece un error.

    Vistos los hechos, y sin ningún otro indicio a la vista, me inclino a pensar que la compañía del capitán Bringas era una de las dos compañías de Telégrafos que se encuadraron en el 3er Regimiento dedicado a las especialidades a partir de julio de 1874; que se instruyó en Madrid durante el segundo semestre de 1874; que a primeros de 1875 fue asignada al Ejército del Centro como compañía de Telégrafos del 3er. Regimiento; que a partir del 30 de agosto de 1875 cambió la numeración de su regimiento, pasando éste a ser el 4º Regimiento; que con tal denominación orgánica recibió la felicitación de su general en noviembre de 1875; que la confusión del coronel Gallego obedece a que, en efecto, existió una compañía de Telégrafos del 4º Regimiento de Ingenieros desde febrero de 1873 hasta julio de 1874; que esta compañía pudo haber estado fortificando Larraga, Navarra, hasta julio de 1874 como compañía de Telégrafos del 4ª Regimiento y desde aquella fecha como compañía de Zapadores del regimiento 1º ó 2º de la nueva reorganización.

    [09] Esta línea fue establecida por empleados civiles del Cuerpo de Telégrafos. Coronel Gallego, op. cit., pág. 15.

    [10] El número 30 del Memorial de Ingenieros, correspondiente al año 1875, publica la citada felicitación en la página 215. Podemos observar que la fecha de la felicitación del general Salamanca es el 13 de noviembre, y que la fecha de comunicación de la misma es la del 23 de noviembre.

    [11] El texto de la Real Orden está publicado en el Memorial de Ingenieros, tomo 31 del año 1876, pág. 107. Sequera da la noticia de que la unidad estaba en Barcelona.

    [12] Gallego Ramos, op. cit., pág. 20. Laorden, op. cit., pág. 30.

    [13] De Sequera Martínez, Luis. Historial de las unidades de Ingenieros en Ultramar. Madrid, 1999, nota 043 de la pág. 65.

    [14] Gallego Ramos, op. cit., pág. 18. Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 309.

    [15] Gallego Ramos, op. cit., pág. 19. Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 310.

    [16] Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 356.

    [17] Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág,s. 312 y 356.

    [18] Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros, tomo II, pág. 312.